El candidato de Por Andalucía a la Presidencia de la Junta, Antonio Maíllo, ha protagonizado este domingo en Sevilla un acto de unidad de las fuerzas progresistas en el que ha situado las elecciones autonómicas del 17 de mayo como una oportunidad para frenar lo que considera un “tercer mandato” del presidente andaluz, Moreno Bonilla, basado, según ha denunciado, en una política de “apariencia moderada” que oculta recortes y deterioro de los servicios públicos.
Bajo el lema ‘Un paso al frente Por Andalucía’, la cita ha reunido a representantes de Izquierda Unida, Sumar, Comuns y Más Madrid, junto a miembros del Gobierno central como el ministro de Cultura, Ernest Urtasun, y el de Derechos Sociales, Pablo Bustinduy, en un gesto de respaldo a la candidatura encabezada por Maíllo. El acto ha servido para escenificar la apuesta por la confluencia de la izquierda alternativa en Andalucía en un contexto político marcado por la fragmentación en este espacio.
Maíllo ha centrado su intervención en confrontar el modelo del PP andaluz, al que ha acusado de construir un relato de estabilidad que, a su juicio, no se corresponde con la realidad. En este sentido, ha advertido de que Andalucía “no puede soportar un tercer mandato de Moreno Bonilla” y ha insistido en que su proyecto político pasa por ofrecer una alternativa “valiente” que recupere el protagonismo de lo público.
Unidad de la izquierda como eje de campaña
El acto ha estado marcado por la reivindicación de la unidad como herramienta clave para disputar el Gobierno andaluz. Las formaciones que integran el espacio de Sumar han querido trasladar una imagen de cohesión frente a las tensiones que atraviesan otras fuerzas del mismo ámbito político a nivel estatal.
En este contexto, Maíllo ha defendido que Andalucía puede convertirse en un “ejemplo” de articulación de una izquierda amplia y cooperativa, capaz de conectar con el malestar social y ofrecer soluciones concretas a problemas como la sanidad, la vivienda o el coste de la vida. La coalición Por Andalucía busca así consolidarse como una alternativa real al PSOE por la izquierda sin renunciar a la posibilidad de influir en un eventual cambio de gobierno.
Desde las distintas intervenciones se ha insistido en la necesidad de movilizar al electorado progresista, apelando especialmente a jóvenes y sectores afectados por la precariedad. La estrategia pasa por convertir la campaña en un debate centrado en políticas autonómicas y en la gestión de los servicios públicos, alejándose de la dinámica de confrontación estatal.
Críticas al modelo de Moreno Bonilla
Uno de los ejes del discurso de Maíllo ha sido la crítica directa a la gestión del presidente andaluz, al que ha acusado de aplicar políticas que, pese a su imagen moderada, suponen un retroceso en derechos sociales. En línea con el mensaje del acto, ha señalado que el objetivo es “desenmascarar al lobo con piel de cordero”, en referencia a Moreno Bonilla.
Según ha defendido, el Gobierno andaluz ha impulsado un modelo que favorece la privatización de servicios públicos y que ha tenido consecuencias visibles en ámbitos como la sanidad. Estas críticas se alinean con la estrategia de Por Andalucía de situar el deterioro de lo público como uno de los principales temas de la campaña electoral.
En este marco, Maíllo ha apelado a la necesidad de un cambio político que permita revertir estas políticas y construir un modelo basado en la inversión pública y la ampliación de derechos. Su discurso ha buscado reforzar la idea de que existe una alternativa viable al actual Ejecutivo autonómico.
“Los datos son buenísimos porque hemos ampliado derechos”
El acto también ha contado con la intervención del ministro de Cultura, Ernest Urtasun, quien ha defendido la gestión del Gobierno central y ha reivindicado los datos económicos de España. “Los datos son buenísimos porque hemos ampliado derechos”, ha señalado, al tiempo que ha cargado contra el presidente estadounidense Donald Trump por sus críticas a la economía española.
Así, Urtasun ha destacado que España lidera la creación de empleo en la Unión Europea y ha vinculado estos resultados a políticas como la reforma laboral o la subida del salario mínimo. Un mensaje que ha servido para reforzar el relato de la izquierda sobre la eficacia de las políticas públicas frente a los planteamientos neoliberales.
La presencia de miembros del Ejecutivo central ha subrayado la implicación del Gobierno en la precampaña andaluza, en un momento clave para medir la capacidad de movilización del bloque progresista. Al mismo tiempo, el acto ha evidenciado la voluntad de proyectar una imagen de unidad y fortaleza frente a la derecha.
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