La Fiesta del Primer Aceite de Jaén no solo es un espacio de celebración en el que rendir homenaje al trabajo realizado por los agricultores y jornaleros a lo largo de todo el año, sino que se convierte también en un lugar en el que cooperativas y almazaras pueden llevar de manera cercana a miles de personas esos elementos que vuelven especial al aceite que producen.
La multitud de catas y muestras que se ofrecen en cada stand de esta cita es una gran oportunidad para que estas empresas olivareras puedan explicar cuál es la diferencia que ellos ofrecen, la historia detrás de cada botella y los valores que reúnen a los que cada año trabajan en cooperativas y almazaras para producir ese oro verde. Un contacto directo con el consumidor en el que disponer de su atención durante varios minutos.
Esto es algo que las casi 100 cooperativas y almazaras que están presentes en la celebración de la fiesta en la provincia de Jaén tienen la oportunidad de hacer cada año, si bien las posibilidades de llegar a un público mayor aumentan al movilizarse junto a este evento a otras ciudades de España, como será este próximo fin de semana en Fuenlabrada. Es por ello que ElPlural.com ha querido hablar con estas empresas del olivar, para conocer las oportunidades que ofrece ser partícipes de esta cita, así como poder ahondar en cómo es el trabajo intenso que desarrollar a lo largo de estos meses de recolección y producción.
La Fiesta del Primer Aceite como escaparate al público
Como se hacía mención, este evento se convierte en una gran oportunidad para las productoras de aceite de oliva de cosecha temprana, ya que se reúnen en un espacio al que acuden miles de personas interesadas por conocer los sabores que deja el oro verde cada año. Así, disponen de la posibilidad de charlar durante tiempo prolongado con los consumidores, minutos preciados en los que explicar las características de sus aceites, cómo han sido recogidas las aceitunas y cada paso del proceso que ha derivado en la botella final.
En octubre se encienden las máquinas
Bien sabido es que los agricultores deben atender sus campos a lo largo de todo el año, un trabajo que no conoce descanso. Al igual ocurre en las cooperativas y almazaras, que también se encuentran en funcionamiento. No obstante, cuando la campaña de recolección arranca, se inician meses todavía más intensos en los que la aceituna se recoge y se convierte en el reconocido aceite de oliva virgen extra. Un período de tiempo en el que se dan largos jornales donde los trabajadores de cada olivar salen antes de que amanezca y suelen llegar a casa una vez el sol ya se ha puesto.
Una historia que contar detrás de cada botella
Durante décadas, el olivar y el aceite han reunido a familias completas que han puesto gran esfuerzo en sus campos. Es por ello que cada marca de aceite reúne tras de sí historias de gran valor que caracterizan a cada botella y al aceite que recoge. La aceituna es un elemento fundamental en la vida de los jienenses y, por ello, el aceite de oliva no es un producto más del mercado, sino que halla numerosos elementos que lo vuelven más que especial.
