Jaén está a punto de prender la chispa de una tradición que, año tras año, se ha convertido en emblema indiscutible de la ciudad. Este sábado, 17 de enero, vuelve la Carrera Urbana Internacional Noche de San Antón, una prueba única en España que combina atletismo popular y élite con la festividad de San Antonio Abad, caracterizada por sus famosas hogueras.
A partir del atardecer, miles de corredores se congregarán para tomar parte en la carrera urbana que este año celebra su 43ª edición. Serán más de 16.000 participantes inscritos entre las diferentes modalidades (general, infantil y escolar) los que buscarán cruzar la meta del circuito urbano adaptado a la geografía histórica de Jaén.
La prueba principal, con salida programada para las 19:50 horas, recorrerá aproximadamente 10 kilómetros por las calles más representativas de la ciudad. El trazado habitual ha sufrido ligeros cambios este año debido a obras y ajustes en algunas calles, pero mantiene el núcleo de su tradicional recorrido desde la Avenida de Andalucía, atravesando plazas y calles centenarias hasta regresar al punto de partida.
Deportes y fiesta: la noche que Jaén se convierte en un ritual
Lo que distingue a la Carrera de San Antón de otras pruebas populares no es solo su combinación de tradición y deporte, sino el ambiente que se respira en cada metro del recorrido. No se trata de una carrera más, es una experiencia en la que el público juega un papel protagonista. Los espectadores, desde las aceras, portan antorchas encendidas, iluminando el avance de la carrera y creando un paisaje nocturno que desafía la oscuridad y que ha sido descrito por los corredores en numerosas ocasiones como “mágico” y “único en España”.
Tras la llegada de los atletas, la fiesta continúa con las lumbres de San Antón. Estas hogueras, que se encienden desde la víspera en diferentes barrios de la ciudad, son el corazón popular de la festividad. Alrededor de ellas se canta, se baila al son de los melenchones (cantos tradicionales), se comparten rosetas y, en definitiva, se vive una comunión entre vecinos, visitantes y corredores.
El origen de esta tradición se remonta a la Edad Media, cuando las celebraciones en honor a San Antonio Abad en Jaén adquirieron notoriedad por su carácter festivo y ritual. Las hogueras también estaban ligadas a antiguas creencias de protección de las cosechas y del ganado, costumbres popularizadas en toda Andalucía y que aquí han encontrado un escenario de perpetuidad cultural.
El espectáculo de las antorchas no solo acompaña a la carrera en sí, sino que define visualmente la cita: el fuego y la noche se convierten en protagonistas absolutos, tanto para los atletas, que sienten ese murmullo de llamas y gritos de ánimo, como para los espectadores, ávidos de compartir una de las experiencias más ancestrales de la ciudad.
Profesionales y amateurs: un desafío para todos
Aunque la prueba tiene un carácter claramente popular, no es ajena al atletismo de alto nivel. Cada año, la Noche de San Antón atrae a figuras relevantes del panorama nacional e internacional. Según la organización, este año se espera la presencia de nombres destacados en categorías masculinas y femeninas, con atletas confirmados de varias nacionalidades que pondrán más emoción si cabe a la disputa por el podio élite.
La carrera infantil y la escolar, que se correrán antes de la prueba absoluta, han crecido también en participación en los últimos años, consolidando una base de corredores jóvenes que se acercan al atletismo en un contexto festivo y comunitario. Esto ha convertido a la San Antón en una cita intergeneracional: desde familias que salen a correr juntas hasta atletas veteranos que repiten cada año el desafío nocturno.
Muchos de los corredores amateurs coinciden en destacar que no se trata solo de un reto físico, sino de “una vivencia emocional”, en la que cruzar la meta entre luces, fuego y aplausos proporciona una sensación que va más allá del deporte competitivo. El paisaje de Jaén iluminado por miles de antorchas es, para ellos, un recuerdo imborrable que mezcla esfuerzo y celebración.
Impacto turístico y social
La dimensión de esta carrera supera lo meramente deportivo. El impacto turístico y económico en la ciudad es notable, con ocupaciones hoteleras que rozan el 100% en la noche del evento y visitantes llegados incluso del extranjero. La carrera ha reforzado la imagen de Jaén como destino no solo cultural y gastronómico, sino también deportivo y festivo en pleno invierno.
Este encuentro entre la tradición centenaria de San Antón y la modernidad del atletismo urbano ha hecho que la noche del 17 de enero sea, para Jaén, una cita ineludible en el calendario y una forma distinta de contar la historia de una ciudad que une su pasado con su presente en cada antorcha encendida.