El arranque de la XIII legislatura en el Parlamento de Andalucía ha comenzado un tanto bronco y con una nueva división en las izquierdas andaluzas. Tras el sonoro debate de cara a las elecciones del 17M, donde concurrieron por separado dos formaciones que otrora pertenecieron a la misma fórmula electoral, Adelante Andalucía y Por Andalucía, la división de las izquierdas andaluzas ha vuelto a aflorar en la casi primera votación a tener en consideración en el Parlamento andaluz. No es un tema menor, puesto que nos referimos a la primera reunión de la Junta de Portavoces, donde se ha decidido el reparto de los recursos económicos y la distribución de los espacios en la Cámara. La Mesa del Parlamento ha aprobado, con los votos a favor de PP-A, Vox y Adelante Andalucía, un nuevo modelo basado en la "proporcionalidad" por escaño, contemplado en el Reglamento del Parlamento. No obstante, a diferencia de la pasada legislatura, cuando se decidió ampliar dichos recursos, ahora se ha optado por lo contrario, siendo el grupo más perjudicado el que lidera Antonio Maíllo, que ha calificado esta decisión de "maltrato" histórico.
El núcleo del conflicto reside en el cambio de las reglas del juego. Los partidos que han votado a favor de este reparto se escudan en que están cumpliendo con el Reglamento. Del mismo modo, Por Andalucía asegura que, igual que hace cuatro años se decidió dotar de mayores recursos para dar "dignidad" a los grupos parlamentarios minoritarios, como Adelante Andalucía que tenía tan solo dos diputados o como a la propia Por Andalucía, que contaba con cinco, ahora Maíllo esperaba lo propio de otros grupos. Sin embargo, el movimiento de Adelante Andalucía, ahora con ocho escaños, de apostar directamente por la proporcionalidad ha desencajado a los de Maíllo.
El Reglamento de la Cámara establece que los criterios deberán ser fijados por la Mesa del Parlamento. Hasta el momento, se aplicaban dos cuantías, una fija, para asegurar un mínimo funcionamiento, y otra variable en función de la proporcionalidad de escaños. Sin embargo, esta cuantía fija y mínima no es algo plasmado en el propio reglamento, como explican fuentes de la formación andalucista, sino que es algo que siempre se había hecho. Las mismas fuentes explican que los andalucistas están a favor de que se aplique ese "mínimo" indispensable de funcionamiento para, sobre todo, los grupos minoritarios. No obstante, quieren que sea algo que quede plasmado por escrito y que no se haga dependiendo de la coyuntura de cada momento.
Sí fija el Reglamento la cuantía variable del Grupo Mixto, que deberá fijar la propia Mesa. En la anterior legislatura, los andalucistas, al no alcanzar el mínimo de cinco diputados para conformar grupo parlamentario, pertenecían al Grupo Mixto, por lo que las cuantías que recibieron fueron fijadas y acordadas por la Mesa. De ahí que las otras formaciones justifiquen que, igual que hace cuatro años los andalucistas gozaron de más recursos que los que les "correspondería", ampliando asimismo esa ampliación al resto de grupos, gracias a que el PP de Moreno cedió los propios, esta legislatura no se "pase por encima" de Por Andalucía.
El propio Reglamento, en su artículo 25.1, establece que "el Parlamento pondrá a disposición de los Grupos parlamentarios locales y medios materiales suficientes y les asignará, con cargo a su presupuesto, las subvenciones necesarias para cubrir sus gastos de funcionamiento", que es a lo que se acoge la formación de Maíllo,
Las cifras del "agravio"
Los datos de financiación propuestos para 2026, que contemplan una bolsa total de 13,3 millones de euros, reflejan el impacto de este cambio de modelo. El caso más sangrante es el de Por Andalucía. La coalición liderada por Antonio Maíllo ha logrado mantener los 5 escaños que tenía en la anterior legislatura, pero sus recursos caen en picado.
Al eliminarse el fijo garantizado, Por Andalucía pasará de percibir 861.985,56 euros anuales a 612.121,56 euros. Es decir, con la misma representación ciudadana, la formación dispondrá de casi 250.000 euros menos al año para su funcionamiento.
En el otro extremo se sitúa Adelante Andalucía, que pasa de 2 a 8 escaños. Con el nuevo sistema estrictamente proporcional, el partido andalucista triplica sus fondos, saltando de los 326.050 euros de la anterior legislatura a 979.394,52 euros, aproximadamente. Por su parte, el PP-A (53 escaños) percibirá 6,48 millones; el PSOE-A (28 escaños) ingresará 3,42 millones; y Vox (15 escaños) contará con 1,83 millones.
La intrahistoria: la herida abierta que divide a la izquierda
Detrás de esta votación subyace la profunda desunión que arrastra el espacio a la izquierda del PSOE. La raíz del desencuentro se remonta a hace 6 años, con la expulsión de Teresa Rodríguez y los suyos de la coalición Adelante Andalucía, que no es la misma formación que la actual. Entonces, Rodríguez fue expulsada por el "espacio" que ahora forma parte de Por Andalucía. No obstante, los de Rodríguez se quedaron con la marca, como se ha podido comprobar, y componen el actual partido. Sin embargo, ese hecho divisorio de la coalición, que lideraban Rodríguez y el propio Maíllo, es una herida abierta en la izquierda andaluza que todavía no ha cicatrizado.
Ahora, con un mayor peso parlamentario, Adelante Andalucía ha optado por avalar el modelo de proporcionalidad pura impulsado por el PP, lo que supone un duro revés económico para la coalición de Maíllo. Desde la formación andalucista defienden que simplemente se están ciñendo al reglamento a rajatabla, asegurando que aceptarían un porcentaje fijo si este quedara plasmado por escrito normativamente, pero el resultado práctico de este choque evidencia que las cicatrices de la separación siguen marcando el día a día en la Cámara. Lejos de fraguar un frente común ante la mayoría conservadora, la izquierda se muestra fragmentada e incapaz de consensuar unas bases de funcionamiento conjunto.
"El grupo peor tratado de la historia"
Ante este escenario, Antonio Maíllo no ha ocultado su indignación. El portavoz ha denunciado que la aplicación estricta de este modelo sin garantías hará que Por Andalucía se convierta en "el grupo peor tratado o más maltratado de la historia de la autonomía de Andalucía".
"Con los mismos diputados, exactamente, en la propuesta actual tendríamos menos recursos, porque no hay recursos para garantizar un mínimo de funcionamiento fijo en cada grupo", ha lamentado Maíllo, incidiendo en que, con la misma representación ciudadana, su formación "pierde mucho espacio y muchos recursos".
Además, el dirigente ha lanzado un dardo a la hemeroteca para evidenciar la contradicción del sistema propuesto: "Si eso se hubiera aplicado hace cuatro años, no habrían podido funcionar tampoco ni Adelante Andalucía, por supuesto con dos, ni nosotros tampoco con cinco". Frente a esta asfixia económica, Maíllo ha confirmado que ha pedido al propio presidente del Parlamento, Jesús Aguirre, que intervenga: "Le he pedido amparo al presidente del Parlamento para que garantice la dignidad en el trabajo parlamentario de todos los miembros de la Cámara e intervenga para establecer matices de corrección que garanticen unos mínimos de dignidad".
Por su parte, el PSOE-A ha justificado su voto en contra en la Mesa a este sistema de financiación de los grupos argumentando que el acuerdo rompe el consenso tradicional de la Cámara y beneficia abrumadoramente al PP. La portavoz adjunta socialista, María Márquez, ha lamentado la ausencia de debate y ha criticado duramente a los populares por imponer el modelo de la mano de la extrema derecha y los andalucistas. "Mal empezamos cuando ya sabemos claramente cuál es su socio preferente para el diálogo", en referencia a Vox, ha espetado Márquez.
Baile de despachos: 21 metros por diputado
La tensión económica se ha trasladado también a la distribución física del edificio. Fuentes parlamentarias explican que el reparto de despachos se ha hecho partiendo de "cero", aplicando la misma proporcionalidad estricta a razón de unos 21 metros cuadrados por escaño.
Bajo esta premisa, el PP-A y Adelante Andalucía ganan un importante volumen de espacio, Vox se mantiene prácticamente intacto, mientras que el PSOE-A y Por Andalucía pierden metros cuadrados. De hecho, buena parte de las dependencias que el PP y Adelante arrebatan en esta legislatura pertenecían anteriormente al Grupo Socialista. El PP gana al PSOE-A lo que se consideran dentro de la Cámara las "zonas nobles". Por su parte, los andalucistas no pueden mantener los ocho diputados en unas dependencias pensadas para dos diputados. Además, los repartos de las zonas también se escogen en función del peso político de cada grupo, por lo que en esta ocasión Adelante no ha sido la última en escoger, y ha ocupado dependencias que el PSOE-A ha dejado libre, que ha ocupado antiguas dependencias de Por Andalucía.
Frente a las quejas de la oposición, el portavoz del PP-A, Toni Martín, ha defendido el modelo tachándolo de "absolutamente incontestable" por su pura lógica matemática. "Cuando uno obtiene 53 diputados le corresponden X metros, y cuando tiene 28 le corresponden X metros; lo que no puede ser es que el que tiene 28 pretenda ocupar el espacio del que ha obtenido 53", ha asegurado Martín, quien ha negado que Vox sea su socio preferente, asegurando que es "el único que se ha mostrado dispuesto a dialogar", azuzando el falso argumentario de la "autoexclusión" de la izquierda.
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