La cita es a las once de la mañana pero no hay que esperar a esa hora para saber qué va a suceder: el segundo intento de investidura de Susana Díaz está llamado al fracaso después de que las conversaciones del Partido Socialista con Podemos y Ciudadanos hayan acabado en ruptura. No en ruptura formal, pero sí material. Formalmente las conversaciones van a continuar, pero lo harán con una importante diferencia con respecto a las habidas en semanas anteriores: ahora ninguno de los negociadores cree que vayan a servir para nada; y si antes lo creían, al menos lo disimulaban. Fracasado el intento de que Podemos y Ciudadanos permitieran a Díaz ser presidenta con su abstención, el PSOE lo intenta ahora con el PP, pero este no tiene prisa. Ninguna prisa. Al menos, por ahora. Una de las preguntas por responder es si el PP, cuya abstención desbloquearía la situación, le negará la investidura a la candidata socialista hasta después de las municipales del día 24 o si, presionado por algunos de sus principales alcaldes o por los agentes económicos, cambiará el ‘no’ que hoy emitirán sus 33 diputados en el Parlamento, al igual que harán los 15 de Podemos, los 9 de Ciudadanos y los 5 de Izquierda Unida. EL EJE DE LA CAMPAÑA La campaña de las municipales comenzaba anoche con un ojo puesto en el 24 de mayo y el otro en el Parlamento andaluz. El PSOE utilizará como eje de su campaña la negativa de la oposición a permitir la investidura sin tener una alternativa a Díaz. Repetirá una y otra vez que la acción de gobierno en Andalucía está paralizada por el tacticismo de los demás partidos, pendientes de lo que suceda el 24-M para utilizar los resultados del 22 de marzo como moneda de cambio en ayuntamientos y diputaciones, pero también en comunidades autónomas. Mientras, sus oponentes dirán que la culpa de lo que está pasando es de la líder socialista por haber adelantado las elecciones con la excusa de buscar una estabilidad que ya tenía. En los reproches de la oposición hay un cierto espíritu de revancha derivado de que todos ellos salvo Ciudadanos obtuvieron el 22-M resultados muy por debajo de lo que creían merecer. Y, ciertamente, es difícil ocultar que el 24-M es la razón principal del bloqueo, ya que ningún partido quiere el escenario de una repetición de las elecciones, a que estaría abocada la Comunidad si en dos meses no hay presidenta en firme. UN MAL AUGURIO Hasta ahora los partidos de la oposición no han pagado precio alguno, y es lógico que así fuera, por su negativa a investir a Díaz. ¿Lo pagarán de aquí al 24 de mayo? Esa es otra de las preguntas por responder. Una posibilidad es que ese precio vaya subiendo a medida que avanza la campaña si calan en el electorado los reproches de 'ventajismo cortoplacista' que el PSOE hará una y otra vez a sus oponentes, cada uno de los cuales, a su vez, prefiere en privado que haya investidura… pero facilitada por los otros. Sea como fuere, el formato de gestión de los resultados andaluces no es un buen augurio para el día siguiente al 24 de mayo. La encuesta dada a conocer ayer por el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) proyecta un mapa local y autonómico que es un calco del andaluz en el sentido de que ningún partido podrá gobernar sin apoyos: si se extrapola a ayuntamientos y CCAA el altísimo peaje que los partidos andaluces han puesto a su consentimiento para desbloquear la legislatura, el panorama resulta inquietante, si bien la investidura de alcaldes y presidentes autonómicos está garantizada porque, de no haber acuerdo, saldrá automáticamente elegido el candidato de la lista más votada. LAS CUENTAS DE LA INVESTIDURA Mientras tanto, esta es la artimética de la investidura: frente a la mayoría absoluta que Díaz requería en la primera votación, en la que obtuvo el voto a favor de los 47 diputados socialistas y el 'no' de los 62 diputados de la oposición, en esta segunda necesita una mayoría simple, --más votos positivos que negativos--, según establece el Reglamento del Parlamento y el Estatuto de Autonomía. De este modo, para ser investida este viernes, Díaz requeriría al menos de la abstención de 16 parlamentarios, lo que exige que se abstenga el PP-A --33 diputados-- o Podemos y Ciudadanos --15 y 9, respectivamente--. Caso de no conseguirse mayoría simple se podrán tramitar sucesivas propuestas que podrán ser sometidas a votación cada 48 horas. En el PSOE han llegado a barajar la idea de multiplicar esas convocatorias sucesivas hasta el 24-M para que se visualice el bloqueo, pero no está claro que vayan a hacerlo. Según establece el artículo 118 del Estatuto, si transcurrido el plazo de dos meses a partir de la primera votación --es decir, el 5 de julio--, ningún candidato hubiera obtenido la mayoría simple, el Parlamento quedará automáticamente disuelto y la presidenta de la Junta en funciones deberá convocar nuevas elecciones.