Las banderas a media asta presiden el Hospital Universitario Reina Sofía, lugar en el que se encuentran gran parte de los heridos del accidente ferroviario de Adamuz, en el segundo día de luto nacional a nuestra llegada. A tan solo unos metros del complejo sanitario cordobés, frente a la Facultad de Ciencias de la Educación y Psicología de la UCO, nos encontramos con una importante cola de personas, especialmente jóvenes, en un día gris y lluvioso. Hemos llegado al Centro de Transfusión, Tejidos y Células de Córdoba, que se ha convertido en otro de los puntos de solidaridad y humanidad tras este trágico acontecimiento. 

En un día con bastante afluencia de gente, su director, el Doctor Rafael Villalba, atiende a ElPlural.com después de conocerse que Andalucía ha triplicado las donaciones de sangre durante dos días consecutivos después del trágico suceso en las vías de alta velocidad que unen Madrid con Sevilla, la primera en España. 

Pregunta (P): Nada más llegar a la puerta, me ha llamado la atención la importante cola de gente que quiere donar sangre después de estos días muy críticos para el hospital tras el accidente ferroviario de Adamuz.

Respuesta (R): Y hoy es un día que la afluencia ha disminuido un poquito. Incluso nosotros estamos intentando aplicar algunas medidas reguladoras porque la cuestión consiste en tener sangre. Ahora ya la tenemos. Tenemos asegurados los depósitos, pero que tengamos sangre el mes que viene. Hay que tener en cuenta que un donante que done hoy no podrá hacerlo hasta, como mínimo, dentro de dos meses. Hay un periodo de seguridad. Con lo que no consiste en que agotemos nuestro pulso de donantes y que, en el mes de marzo, podamos tener problemas. O sea, agradezco mucho la generosidad. Los hospitales están abastecidos de sangre, por el momento bien, pero estamos recomendando que se pase la donación en semanas sucesivas.

(P): ¿Cómo se encontraba la situación de los depósitos de sangre el día del accidente?

(R): Cuando ocurre el accidente, habíamos terminado la campaña de Navidad. En Córdoba hicimos una importante campaña navideña que nos permitió, incluso, batir un récord de 13 trasplantes en una sola semana. Pudimos atender una demanda de sangre importante. Pero bueno, como es lógico, siempre las reservas caen un poco.

Estábamos con un nivel de reserva un poco bajo, pero como trabajamos dentro de una red transfusional, la primera necesidad en la noche del domingo, pudimos contar con el apoyo fundamentalmente de Granada, que nos envió una importante cantidad de sangre. Sevilla nos envió también. Cuando ocurre una catástrofe de este tipo, lo que no se sabe es el alcance. No sabemos qué vamos a tener, cuántos heridos va a haber y cuántos de ellos van a ser subsidiarios de necesitar sangre. Entonces, hicimos una acaparación de recursos de sangre en Córdoba en esa noche y se garantizó completamente la necesidad que había.

(P): No sé si me puede poner una cifra para reflejar la situación.

(R): Bueno, los datos definitivos tendremos que sacarlos, pero sí, efectivamente, hemos estado en estos dos primeros días alrededor de unas 900 donaciones de sangre. Es el triple de nuestras donaciones normales en un día normal, con lo que hemos hecho el trabajo de entre seis y ocho días en, prácticamente, dos días. Eso lo está realizando un personal que está trabajando de una manera generosa, desinteresada, sin mirar el reloj, sin horario, intentando atender lo más posible al donante. Yo desde aquí, pedir disculpas también a los donantes que tengan que esperar una hora, hora y media, incluso hasta dos horas, pero que han querido hacer su donación.

(P): ¿Ha habido en estos días anteriores esperas de más horas para donar?

(R): Prácticamente casi en todos... Llegábamos a las ocho a trabajar y ya había donantes esperando. La afluencia ha sido muy grande y prácticamente constante a lo largo del día, con espera incluso en la calle, no solo dentro del centro de transfusión, donde puede ser más o menos confortable.

Hoy, además, es un día que se prevé lluvia. Por lo tanto, por el bien del donante, vamos a intentar que no se forme esa cola y que podamos atender bien a los donantes que lo requieran. Si superamos ese desborde de una actuación razonable, lo que les vamos a pedir es su nombre o número de teléfono y los vamos a citar. Recibirán una llamada del centro para que vengan el día y la hora que mejor les convenga y puedan realizar su donación de una manera lo más confortable posible.

(P): Me decía usted que los trabajadores del centro han echando más horas de las habituales para atender a los donantes. Es decir, que ellos han mostrado su solidaridad en este sentido.

(R): Completamente. El apoyo de todo el personal ha sido desinteresado. Celadores, personal administrativo, enfermeros, médicos, técnicos de laboratorio... Nuestro único objetivo era atender lo mejor posible al donante. Se ha realizado el esfuerzo que ha sido necesario.

(P): Ahora mismo hay muchos jóvenes en la cola de espera. Es bastante significativo. En la sociedad que vivimos, se dicen muchas cosas negativas de los jóvenes, pero ellos están aquí esperando para donar sangre o fueron de los primeros en ir a ayudar a las vías en el momento del accidente, como el caso de Julio, el chico de Adamuz de 16 años que se encontró con los Reyes durante su visita a la zona cero. 

(R): Bueno, esto es una de las paradojas de la vida. Como a veces de una terrible desgracia surge un hecho muy positivo. Y lo que está ocurriendo es que estamos teniendo prácticamente más del 30% de los donantes que están viniendo son donantes de primera vez. Tenemos donantes nuevos, y además jóvenes. Ese es uno de los objetivos prioritarios para nosotros. En los últimos años, siempre estamos hablando de que tenemos un miedo que no haya un relevo generacional, que los donantes de sangre se están jubilando y que no se estaban incorporando la juventud a la donación para suplir esa carencia.

Hemos visto una fantástica respuesta de la gente joven. Quizás lo importante ahora para nosotros es conseguir que estas personas, estos jóvenes que son donantes de primera vez, quizás por un motivo que les ha tocado la fibra sensible y que han visto que la donación de sangre es un proceso seguro, confortable y que no supone para él ningún riesgo, se nos queden como donantes habituales. Y no solamente donen ahora por esto, sino que dentro de tres o cuatro meses vuelvan a donar.

(P): Para recapitular un poco lo que hemos hablado en esta conversación. Ahora mismo tenéis las reservas garantizadas. Es más, hace un llamamiento que vengan en semanas sucesivas, pero, ¿qué tipo de personas pueden donar? ¿Cuál es la recomendación que usted hace a aquella personas que quieras hacerlo?

(R): Efectivamente, las reservas están garantizadas. Yo lo que pido a quien quiera donar es que se espacie la donación. Que si vienen al centro y ven que hay una cola muy grande, pues sencillamente den su nombre y número de teléfono y se les dará cita. Si no, pues a finales de semana o la semana que viene, que se espacie la donación.

Los requisitos son muy sencillos para ser donante de sangre. Hay que tener más de 18 años y menos de 65. Pesar más de 50 kilos de peso, no padecer de anemia y estar sano por lo demás. Son condiciones muy sencillas y muy fáciles. 

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