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ElPlural Andalucía

La acampada de Sevilla logra casi 900 euros para la economía familiar del quiosquero de las Setas

Los organizadores se solidarizan con el quiosco de las Setas abriendo una campaña de donaciones para compensar el impacto económico que la movilización está teniendo en el negocio familiar

Quiosco de la Plaza de la Encarnación, Sevilla | N.E

Quiosco de la Plaza de la Encarnación, Sevilla | N.E

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La Sevilla más reivindicativa acampada en Las Setas por la lucha contra la crisis de la vivienda está a punto de alcanzar los 900 euros para ayudar a la familia que regenta el quiosco de la Plaza de la Encarnación. Una iniciativa con la que los acampados quieren compensar, en la medida de sus posibilidades, el perjuicio económico que su presencia ha podido ocasionar al establecimiento y a la familia que vive de ello.

La campaña, aún abierta en GoFundMe bajo el nombre "Ayudemos al Kiosco de las Setas", tiene como beneficiario a José Antonio Hidalgo Sánchez y se marcó un objetivo de 900 euros. Según explica Francisco Javier, activista y acampado en las Setas desde el comienzo de las reivindicaciones, la recaudación está “a punto” de completarse.

No se trata, según explica, de la primera ayuda que los participantes han ofrecido a la familia, pues “en varias ocasiones”, explica, se le ha dado dinero para no ocasionar un gran perjuicio a la economía del quiosco. Siempre, asegura, han tenido en cuenta la difícil posición del quiosco, al que, según Francisco Javier, han intentado “animar a la gente de la acampada a comprarle”.

La relación con el quisquero, admite, siempre ha tenido altibajos. Como es de esperar, el establecimiento se ha visto afectado con esta situación, pero desde las acampadas se ha tenido en consideración a esta familia y finalmente se ha querido “asumir una responsabilidad” que supone el triunfo de la justicia social.

La respuesta a Sanz y el futuro de la acampada

La colecta llega en un momento de tensión por la continuidad de la protesta, a la que José Luis Sanz, alcalde de Sevilla, quiere desalojar con antidisturbios antes de que comience el periodo navideño. Además de llamar “mentira” a las reivindicaciones de los acampados en Sol, Sanz insiste en que la acampada no puede seguir. Estas declaraciones no tardaron en obtener respuesta por parte de los sindicatos y manifestantes que llevan tiempo luchando contra las políticas de vivienda que hacen que se puedan llevar a cabo desahucios a familias vulnerables. Francisco Javier explica que, aunque la acampada se vaya, la demanda de una solución al problema de la vivienda va a seguir ahí.  Gracias a los acampados, señala el activista, “se ha devuelto el problema de la vivienda al centro del debate político, se ha podido convocar una huelga general y se ha impulsado nuevas iniciativas sociales como parte del recorrido de la acampada”.

Francisco Javier sostiene que, en relación a una posible salida forzosa de la Plaza de la Encarnación, los participantes habían “previsto votar durante esta semana cuándo poner fin a la acampada”, para hacerlo de la manera más organizada posible. Entre las fechas que se plantearon en la asamblea figuran el 8 y el 11 de noviembre, coincidiendo con la huelga general, aunque todavía no está confirmado.

Desean dejar esta etapa atrás, aunque sin olvidarse del eje central de la protesta, que es el acceso a una vivienda digna para todos y todas. Sin embargo, explica el activista que todavía queda trabajo pendiente, como el trabajo que se está realizando para ayudar a personas sin hogar, cuya “finalidad es darles una alternativa habitacional, un programa de inserción laboral a esas personas para que cuando acabe la acampada puedan reinsertarse en la sociedad". Por eso, advierte de que un desalojo inmediato podría paralizar ese trabajo.

Para evitar que pase lo que ocurrió en Sol con esa salida precipitada, la clave para los acampados en Sevilla es poder dejar la plaza en su estado habitual, limpia de objetos y basura, con el objetivo de no tener que trasladar a la empresa de limpieza pública Lipasam las consecuencias de una retirada precipitada. Si el alcalde les deja más tiempo, asegura Francisco Javier, “lo dejaremos todo impoluto”.

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