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Europa quiere ganar la carrera del coche eléctrico

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Lun, 23 Oct 2017

Las carreras tecnológicas son cada vez más carreras industriales y, sobre todo, comerciales. Apuestas que realizan no solo empresas, sino países e incluso continentes y que determinan quién dominan un mercado y quiénes se ven obligados a pagar por tal o cual tecnología.

En 10 años, todos eléctricos

Ahora mismo, la Unión europea se encuentra en una importante diatriba. Desde el convencimiento de que los coches de combustible fósil tienen los días contados, se pretende recuperar un terreno que ahora mismo se ha perdido.

Son las conclusiones de un informe de la Comisión Europea. Este documento asegura que en menos de una década los contaminantes coches de gasolina y diésel serán un mal recuerdo. Que el mercado estará copado por vehículos eléctricos. Y los máximos responsables no quieren repetir malas experiencias.

Por ejemplo, la última gran batalla perdida. Si a mediado de los noventa, el mercado de la telefonía móvil estaba dominado por empresas europeas como Nokia o Eriksson, hoy en día no queda nada de ellas El desprecio por la tecnología de los smartphones les dejó en la cuneta y fueron arrasadas por gigantes norteamericanos como Apple o asiáticos como Samsung.

Caída de la cuota de mercado

De momento la cosa no pinta muy bien. Las cuota europea en este tipo de vehículo ha caído desde el 33% al 24% sobre todo por el empuje de la competencia china.

La clave del triunfo en este sector sigue siendo el desarrollo tecnológico. Continuando con el símil de los móviles, aquella empresa o país o continente que dé con la clave del aumento de la autonomía de los coches eléctricos y la reducción del tiempo de recarga tendrá mucho ganado.

Pero hay otros factores. Por ejemplo, las cuotas. China está estudiando introducir una del 10% de coches eléctricos en su producción. Y por otro lado, un elemento clave en el desarrollo de estos vehículos: los puntos de recarga. Según la Comisión, es tan necesario apostar por la infraestructura de recarga como por la fabricación de estos coches. Si los dos elementos no van en paralelo, se desincentivará la compra por parte de los conductores interesados.