Burberry presenta su campaña de San Valentín a través de un relato sutil que retrata el romance moderno desde la naturalidad y la cercanía. Ambientada en Londres, la propuesta apuesta por una narrativa alejada del exceso, centrada en pequeños gestos cotidianos y en la complicidad real entre sus protagonistas: la modelo británica Jean Campbell y el artista estadounidense Orfeo Tagiuri, amigos históricos de la casa y pareja en la vida real.
La elección no es casual. Su vínculo previo define el tono de la campaña y permite a Burberry mostrar la intimidad como algo orgánico, no impostado. La historia se desarrolla en el interior de una floristería londinense, un espacio contenido que funciona como refugio emocional dentro del ritmo urbano. Detalles arquitectónicos reconocibles y acentos cromáticos intensos anclan visualmente la narrativa en la ciudad, reforzando la identidad local de la firma.
En paralelo a las imágenes, Burberry lanza una cuidada selección de San Valentín que reúne iconos de la casa y propuestas estacionales pensadas para regalar. Los accesorios ocupan un lugar central, con bolsos y pequeños artículos de piel que incorporan los códigos clásicos de la marca, como el Burberry Check, junto a joyería, fragancias y prendas de punto que equilibran lo práctico y lo expresivo.
Burberry campaña San Valentín 2026
La personalización se convierte en uno de los ejes del lanzamiento. Las icónicas bufandas de Burberry pueden bordarse con iniciales y nuevos símbolos de la casa, transformando cada pieza en un objeto con significado personal. Algunas prendas de punto también admiten este tratamiento, extendiendo la idea de conexión directa entre regalo y destinatario a distintas categorías.
Al situar la campaña en torno a una pareja real con una relación consolidada con la firma, Burberry refuerza la autenticidad como valor central del proyecto. Londres no actúa solo como escenario, sino como un elemento activo que define el ritmo, el ambiente y la emoción. El resultado es una visión del amor basada en la familiaridad, el vínculo personal y los momentos cotidianos, donde el romanticismo se expresa sin artificios y con una elegancia silenciosa.