Hay actores que irrumpen en la industria con una seguridad casi calculada y otros que llegan tras un proceso más íntimo: el de aprender primero a aceptarse a sí mismos. El caso de Matthew Pieterse pertenece claramente al segundo grupo. Su incorporación al universo de la serie ‘Bridgerton’ no solo marca un nuevo capítulo profesional, sino también el cierre simbólico de una etapa personal dominada por la inseguridad.

Cuando empezó a actuar, el actor sudafricano arrastraba dudas profundas sobre su propia imagen y cómo esta se percibía en cámara. Hoy lo recuerda con cierta distancia. “Al principio tenía muchas inseguridades, especialmente sobre mi cuerpo y cómo se veía en pantalla. Ahora tengo confianza en quién soy y en lo que aporto a cada proyecto. Antes sentía que debía agradar o cambiar para encajar; ahora confío en mis instintos”.

Matthew Pieterse


La clave, explica, fue comprender que la identidad no es algo que deba esconderse en un casting, sino lo contrario. Durante su formación en la Identity School of Acting recibió un consejo que redefiniría su enfoque: mostrar más de sí mismo. Un año después firmaría con su agencia. Aquel momento, admite, le enseñó que la autenticidad no es un riesgo dentro de la interpretación, sino la base.

Su llegada a ‘Bridgerton’ fue tan inesperada como simbólica. Ni siquiera contestó la llamada de su agente cuando recibió la noticia: estaba rescatando carlinos en Manchester camino a Londres. “Mi primer pensamiento fue: ‘Dios mío, voy a estar en Bridgerton’. Era surrealista. Soy fan absoluto, había ido a experiencias inmersivas y hasta publiqué en redes manifestando el papel”.

“Antes sentía que debía cambiar para encajar; ahora confío en quién soy y en lo que aporto a cada proyecto”

Había hecho el self-tape semanas antes y no esperaba nada. Había audicionado para temporadas anteriores sin éxito, lo que convierte el momento en una lección habitual para los actores: la incertidumbre es parte del oficio. Saber si una audición ha tenido impacto es imposible, y sin embargo, el trabajo invisible es el que construye la oportunidad.

En la serie interpreta a Lord Taylor, un personaje que se mueve con naturalidad dentro de las estrictas normas sociales del ton. Pero bajo la etiqueta, Pieterse encontró algo más humano. “Es un hombre que busca amor. Mantiene una máscara, como todos hacemos en entornos sociales muy presionados, pero hay algo en él que ni siquiera comprende del todo”. Para construirlo trabajó junto a la dirección en encontrar esa dualidad: elegancia exterior y vulnerabilidad interna.

El actor reconoce que el mundo de los dramas de época exige una disciplina particular: postura, voz, movimiento. Su mayor desafío no fue la coreografía social, sino el control vocal. Como sudafricano debía evitar que su acento natural emergiera en escenas largas. A ello se sumaba una batalla más personal: la tendencia a mirarse demasiado hacia dentro. “Cuando tienes problemas de imagen corporal puedes distraerte intentando controlar cómo te ves en lugar de reaccionar a los demás”.

La presión del fenómeno mundial fue inmediata. Incluso antes del anuncio oficial, los fans ya habían deducido su participación analizando un breve vídeo desde su tráiler. Comprendió entonces el nivel de detalle que exige la serie. “El universo está tan vivo que cada pequeño gesto importa. Yo también era fan, así que entré con ese respeto”.

Lejos del set, Pieterse ha construido una identidad paralela: CuppaPug, un proyecto dedicado al rescate de carlinos. Junto a su marido Aaron convive con diez perros y organiza rescates que implican viajes de más de doce horas. Más que una afición, es un equilibrio emocional. “La industria exige resiliencia. Nada te mantiene tan centrado como pasear perros bajo la lluvia o pasar el día libre salvando uno”.

Esa relación con animales ha influido directamente en su forma de interpretar. Trabajar con seres traumatizados o abandonados le enseñó empatía y paciencia, dos herramientas fundamentales para construir personajes. “Te recuerda que siempre estás aprendiendo. Y esa paciencia es la misma que necesitas para comprender a un personaje, sobre todo si esconde heridas”.

La exposición pública, sin embargo, sigue siendo un terreno en proceso. Reconoce que nunca se sintió cómodo con las redes sociales, en parte por sus antiguas inseguridades. Entiende su utilidad para conectar con el público, pero establece un límite claro: no compartir por obligación promocional. Prefiere la autenticidad antes que la sobreexposición.

Matthew Pieterse


Mirando al futuro, no busca necesariamente proyectos más grandes, sino más exigentes. Disfrutó especialmente su trabajo previo en el cortometraje Bleach, donde exploró la psicología de la vergüenza y escenas íntimas con coordinación especializada. Ese tipo de intensidad interpretativa es la dirección hacia la que quiere avanzar, especialmente dentro del thriller psicológico.

Al mismo tiempo, reconoce otro sueño: la fantasía épica. Se imagina en universos como ‘House of the Dragon’, ‘A Knight of the Seven Kingdoms’ o futuras adaptaciones como God of War. Incluso bromea con estar “manifestando” un papel en la adaptación de Fourth Wing.

Para Matthew Pieterse, Bridgerton no es solo un debut relevante; es la confirmación de algo más profundo: el momento en el que un actor deja de intentar encajar y empieza simplemente a ser. Y, en su caso, ese cambio no llegó al obtener un papel, sino al comprender que su mayor herramienta nunca fue la técnica, sino su propia identidad.

Créditos
Fotografía por @jemimashoots
Estilismos: @instagazman
Grooming por @travisnuneshair
PR @jadeeastpr