• La artista repasa sus inicios en el mundo de la moda, reflexiona sobre la presión de las redes sociales y explica por qué sueña con dar el salto al cine de autor.

Crecer dentro de la industria audiovisual implica aprender muy pronto a convivir con los castings, los rodajes, la exposición pública y las expectativas. Berta Castañé comenzó a trabajar siendo una niña, primero como modelo y poco después como actriz, mientras aprendía a compaginar los rodajes con el instituto y una adolescencia muy distinta a la de la mayoría de jóvenes de su edad.

A lo largo de los años ha ido construyendo una carrera ligada sobre todo a la ficción televisiva, pero ahora afronta una nueva etapa con ‘Oasis’, un thriller en el que interpreta a Maca, un personaje tan lleno de contradicciones como la propia historia que protagoniza y uno de los más complejos de su trayectoria.

Pero la conversación va mucho más allá de la serie. Castañé reflexiona sobre la evolución de su carrera, la presión que siguen soportando las mujeres en la industria audiovisual, el peso que han adquirido las redes sociales para los intérpretes y su deseo de dejar atrás los papeles adolescentes para adentrarse en un cine más adulto. Todo ello sin perder la naturalidad de quien comenzó en el mundo del modelaje y sueña con consolidarse como una actriz capaz de asumir registros cada vez más complejos, manteniendo intacta la ilusión con la que empezó.

“Los personajes más interesantes nacen de las contradicciones”

Lejos de los papeles con los que el público suele identificarla, Maca aparece inicialmente como una joven impulsiva, caprichosa y profundamente clasista. “Somos muy distintas”, reconoce. Sin embargo, conforme avanza la historia, esa primera impresión empieza a resquebrajarse. Como explica la actriz, “luego se ve que todo viene de una inseguridad que tiene desde pequeña”.

Castañé está convencida de que el público actual ya no busca héroes impecables ni villanos unidimensionales. Al contrario, cree que las historias funcionan mejor cuando presentan personajes llenos de contradicciones, capaces de cometer errores y, al mismo tiempo, despertar empatía. “En la vida real no somos buenos o malos”, reflexiona. “A mí me parece muy bonito poder empatizar con un personaje con el que no te identificas. Poder ver la vida a través de otros ojos es lo realmente emocionante de esta profesión”.

Para Castañé, interpretar esa transformación exige encontrar un equilibrio delicado entre lo que el personaje muestra y lo que mantiene oculto. Además, explica que ‘Oasis’ está construida alrededor de una desaparición que mantiene la intriga hasta el final. En ese contexto, cada escena obliga a decidir cuánto revelar sin romper el misterio que sostiene buena parte de la historia.

  • La primera cámara llegó antes que el primer guion

Mucho antes de convertirse en actriz, Berta Castañé empezó a familiarizarse con los focos gracias al mundo de la moda. Con apenas ocho años ya participaba en sesiones fotográficas, campañas y desfiles, una etapa que recuerda con especial cariño porque supuso su primera toma de contacto con una profesión que acabaría marcando gran parte de su vida.

Aunque la interpretación terminó ocupando el centro de su carrera, nunca ha perdido esa conexión con la fotografía. La diferencia, explica, reside en que una disciplina le permite mostrarse tal y como es, mientras que la otra exige desaparecer para construir otra identidad. “En las fotos soy yo. Intento enseñar mi energía. Actuar consiste en ponerse en la piel de otra persona”.

Además, admite que si en sus primeros trabajos hubo estilismos con los que no terminaba de sentirse identificada, hoy disfruta precisamente cuando la obligan a salir de su zona de confort.

“Las redes sociales son una consecuencia de mi profesión”

La conversación deriva inevitablemente hacia la exposición pública y la imagen, dos cuestiones especialmente presentes en una profesión en la que la apariencia suele convertirse en objeto de un escrutinio constante.

Castañé no duda cuando se le plantea si las actrices jóvenes soportan una presión mayor que sus compañeros masculinos. Aunque considera que en los últimos años se han producido avances importantes gracias a las reivindicaciones feministas y al trabajo de muchas mujeres que abrieron camino antes que su generación, cree que la desigualdad sigue muy presente. En su opinión, el auge de las redes sociales ha intensificado todavía más esa presión. Mientras el discurso dominante habla de aceptación, diversidad corporal y naturalidad, los contenidos que consumimos continúan premiando cánones estéticos prácticamente inalcanzables.

“La piel, los labios, la ropa... continuamente estamos recibiendo mensajes sobre cómo deberíamos ser. Creo que a los hombres eso no les llega con la misma intensidad”. Es una batalla, añade, que probablemente tardará mucho tiempo en resolverse.

Y es que la actriz pertenece a una generación que creció al mismo tiempo que aparecían las primeras plataformas digitales. Ahora, además de actuar, siente que existe una expectativa permanente para convertirse también en creadora de contenido, una presión que admite haber vivido en primera persona. Aunque intenta compartir únicamente aquello que realmente le apetece publicar, reconoce que en muchas ocasiones aparece la sensación de que debería mostrar más aspectos de su vida y mantener una actividad constante en sus perfiles. “Hay veces que pienso: ‘Debería subir más cosas’. Pero luego recuerdo que mi trabajo es actuar. Las redes son una consecuencia de esta profesión, no el centro de ella”.

  • El precio de crecer en la industria

Empezar a trabajar siendo una niña le permitió vivir experiencias extraordinarias mucho antes que la mayoría de personas de su edad. Ha conocido a decenas de profesionales, ha viajado y ha aprendido a desenvolverse en entornos muy distintos. Sin embargo, también reconoce que ese proceso ha tenido un importante coste emocional. Uno de los aspectos que más le ha marcado ha sido la dificultad para relacionarse con personas de su misma edad, especialmente con otras chicas. Durante su infancia, recuerda, muchas veces se sintió apartada en el colegio y percibió cierto rechazo por dedicarse desde tan pequeña a una profesión poco habitual.

A esa experiencia se sumó el aprendizaje acelerado que supuso trabajar en series diarias, un formato que, asegura, marca profundamente a quienes pasan por él. Aquella etapa coincidió, además, con uno de los periodos más exigentes de su vida. Mientras grababa en Madrid, continuaba cursando Bachillerato e intentaba mantener una rutina académica lo más normal posible.

Todas esas vivencias terminaron dejando una huella que todavía hoy percibe en algunas de sus relaciones personales. “Siento que me cuesta mucho relacionarme con chicas de mi edad. Es una herida que viene de entonces”. A esa dificultad se sumó también el tiempo que dejó de compartir con su familia a causa del trabajo. Sin embargo, asegura que esa distancia terminó fortaleciendo el vínculo entre ellos. “Lo he echado muchísimo de menos, pero también ha hecho que cuando estamos juntos, es tiempo de verdad”.

“Me encantaría transformarme radicalmente para un personaje”

Lejos de buscar personajes cómodos, Berta Castañé sueña precisamente con aquellos que exigen una transformación radical. No tendría ningún inconveniente en cambiar completamente de aspecto o pasar horas en maquillaje si la historia lo justificara. “Estoy deseando que llegue un personaje así”, admite con entusiasmo. “No tengo ningún problema en teñirme, raparme o llevar prótesis. Me encantaría”.

Durante la conversación reconoce que lleva varios meses sin rodar y que esa pausa le ha hecho darse cuenta hasta qué punto actuar forma parte de su identidad. Incluso confiesa que hace poco se sorprendió pensando que no sabe muy bien quién sería si dejara de dedicarse a esta profesión.

Si algún día tuviera que alejarse temporalmente de los rodajes, probablemente aprovecharía para estudiar alguna disciplina artística. Le apasiona la música y sonríe al reconocer que también le gustaría aprender arqueología, una afición totalmente inesperada, aunque acaba matizando entre risas que preferiría no tener que comprobarlo.

“Me gustaría explorar un cine más de autor”

Aunque asegura sentirse agradecida por todos los proyectos en los que ha participado hasta ahora, Berta Castañé reconoce que empieza a mirar hacia una nueva etapa profesional. Después de años vinculada a ficciones dirigidas principalmente a un público juvenil, siente que ha llegado el momento de ampliar registros y enfrentarse a personajes con otro tipo de conflictos.

“Siempre he estado en proyectos un poco más adolescentes, pero me gustaría explorar un poco más el cine de autor y conocer otras maneras de trabajar”, señala.

Cuando se le pregunta por sus referentes, apenas tarda unos segundos en responder. La primera directora que le viene a la cabeza es Alauda Ruiz de Azúa, una cineasta cuya sensibilidad admira profundamente. Considera que la llegada de nuevas directoras ha enriquecido el panorama audiovisual español, aportando perspectivas diferentes y nuevas formas de abordar los personajes.

En el terreno interpretativo tampoco duda demasiado. Menciona a Javier Bardem como uno de los actores con los que le gustaría compartir un rodaje algún día. Sin embargo, cuando habla de referentes cercanos, su entusiasmo aumenta todavía más al recordar a Alicia Borrachero, con quien ya ha coincidido en varias ocasiones. La define como “una diosa de la actuación”, aunque insiste en que lo que más le impresionó de ella no fue únicamente su talento delante de la cámara, sino también su calidad humana.

Créditos:
Editor Jefe IGNACIO FERREYRA @nachoxmag
Entrevista ANA DÍAZ @anaa_diaazz
Fotos ENOLA ALOREDANA @enolaaloredanaa
Estilismo PEPA CASAS @pepacasas_ asistida por @victoorblanco 

Beauty & hair @mr.davidlopez x @charlottetilbury

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