Prada presentó su desfile Otoño-Invierno 2025-26 en la Semana de la Moda de Milán, llevando a la pasarela una revisión moderna de la estética sesentera. Bajo la dirección creativa de Miuccia Prada y Raf Simons, la colección exploró la feminidad a través de formas arquitectónicas, colores vibrantes y una reinterpretación de los códigos de moda de la década de 1960, fusionados con una visión contemporánea.

Las prendas combinaban líneas limpias y elegantes con detalles audaces, como faldas rectas, trajes de pantalón y abrigos oversize, acompañados de tejidos como la lana, el pelo y el cuero, en una paleta que alternaba entre tonos neutros con destellos de color y algún estampado floral. El toque nostálgico se reflejaba en los peinados y los tacones finos, que evocaban la era de la moda de la «moda» y el «empoderamiento femenino».

El desfile destacó por su capacidad para mezclar lo retro con lo moderno, manteniendo la esencia de Prada, una fusión entre la elegancia clásica y la subversión contemporánea. En la pasarela, la feminidad no solo fue una cuestión de estética, sino también una declaración de poder y autonomía, una nueva versión de la mujer que mira al pasado mientras desafía el futuro.

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