Britney Spears vuelve a estar en el centro de la conversación mediática tras conocerse que habría decidido ingresar en un centro de rehabilitación de forma voluntaria. La decisión llega semanas después de su detención en California por conducir bajo los efectos del alcohol, un episodio que, según fuentes cercanas, habría marcado un punto de inflexión.

De acuerdo con informaciones publicadas por People, sus hijos, Sean Preston Federline (20) y Jayden James Federline (19), habrían tenido un papel clave en este proceso. Ambos habrían insistido en la necesidad de que su madre buscara ayuda, priorizando su bienestar por encima de cualquier otra consideración.

Fuentes cercanas al entorno de la cantante señalan que Spears se encontraba “muy afectada” tras su arresto y preocupada por las posibles consecuencias legales. En este contexto, su equipo llevaba semanas recomendando el ingreso en rehabilitación, aunque no fue hasta ahora cuando la artista habría asumido que era la mejor opción.

La decisión también ha sido respaldada públicamente por su exmarido, Kevin Federline, padre de sus hijos. A través de su abogado, ha expresado que, si Spears necesita ayuda, considera positivo que haya tomado la iniciativa de buscarla por sí misma.

El caso vuelve a poner el foco en la situación personal de la artista, que en los últimos años ha atravesado distintas etapas marcadas por la exposición pública y los cambios en su vida privada. En esta ocasión, el apoyo familiar parece haber sido determinante para dar un paso hacia la recuperación.