Emporio Armani redefine su estrategia y toma una decisión que marcará un antes y un después en el calendario de moda internacional. A partir de la temporada otoño 2026, la firma ha confirmado que dejará de desfilar en la Milan Men’s Fashion Week para integrar sus colecciones masculinas dentro de la Milan Women’s Fashion Week, alineándolas con las propuestas femeninas. La jugada busca reforzar una “dirección estética cohesiva”, según comunicó la compañía, una visión supervisada directamente por Giorgio Armani, junto a Leo Dell’Orco y Silvana Armani, figuras clave en la arquitectura creativa de la casa.

La transición implica un reajuste profundo en cómo la marca presenta su narrativa de estilo. Al unificar ambos desfiles bajo un mismo marco, Emporio Armani pretende consolidar su identidad y ofrecer una lectura más integrada de su universo creativo, en un momento en el que las fronteras entre moda masculina y femenina son cada vez más difusas.

Aun así, la próxima Milan Men’s Fashion Week no quedará fuera de su agenda inmediata. El 17 de enero, Emporio Armani y su línea deportiva EA7 celebrarán un evento especial en su tienda de Via Manzoni, en Milán. La cita rendirá homenaje a su papel como socio y outfitter oficial del equipo italiano para los Juegos Olímpicos y Paralímpicos de Invierno Milano Cortina 2026, que tendrán lugar entre febrero y marzo del próximo año. La presencia de la marca en este ámbito deportivo refuerza su dimensión técnica y su capacidad para dialogar con públicos más allá del lujo tradicional.

La compañía también ha confirmado que el desfile de Giorgio Armani mantendrá su lugar clásico como cierre del calendario masculino, con una presentación prevista el 19 de enero en Via Borgonuovo 21. Del mismo modo, las colecciones femeninas conservarán su espacio habitual en la Milan Fashion Week, mientras que los desfiles de alta costura Giorgio Armani Privé continuarán celebrándose en enero y julio de 2026 en el Palazzo Armani de París, siguiendo el calendario previsto.

El movimiento de Emporio Armani no solo reestructura su presencia en las pasarelas, sino que apunta a un replanteamiento estratégico sobre cómo las grandes casas italianas buscan conectar con nuevas sensibilidades de consumo. Una apuesta decidida por la coherencia, la consolidación y la evolución de un lenguaje estético que ha marcado la moda durante décadas.