Rosalía cumple 34 años convertida en una artista muy diferente a aquella que comenzó a llamar la atención internacional años atrás. Cada nuevo proyecto ha servido para descubrir una faceta distinta de la catalana y, en este momento de su carrera, todo apunta hacia una etapa especialmente introspectiva en la que música, espiritualidad e identidad vuelven a encontrarse.

Su cumpleaños llega además con ‘Lux’ ocupando un lugar central dentro de su universo creativo. El proyecto ha introducido una iconografía marcada por las referencias religiosas y espirituales, elementos que también se han trasladado a sus apariciones públicas y a la manera en la que construye visualmente esta nueva era.

La transformación forma parte de la trayectoria de Rosalía desde prácticamente sus comienzos. La artista nunca ha permanecido demasiado tiempo instalada en una misma fórmula. Si El mal querer convirtió su particular reinterpretación del flamenco en un fenómeno internacional, Motomami rompió posteriormente muchas de las expectativas construidas alrededor de ella. Cada etapa ha significado empezar de nuevo sin borrar completamente la anterior.

Rosalía 1 250926

Ahora parece encontrarse nuevamente en ese proceso.

Una de las frases que Rosalía ha recuperado recientemente ayuda a entender esa forma de afrontar su evolución. Pertenece al diseñador japonés Yohji Yamamoto y habla sobre la necesidad de encontrar “cicatrices, fallos, desorden y distorsión” dentro de aquello creado por los seres humanos.

Más allá del contexto original de esas palabras, la elección encaja con una artista que ha convertido las contradicciones en una parte esencial de su trabajo. Rosalía puede pasar de referencias históricas a códigos absolutamente contemporáneos, de lo religioso a lo provocador o de producciones extremadamente complejas a momentos construidos alrededor de una voz prácticamente desnuda.

Su imagen en la era ‘Lux’ también acompaña ese cambio. La melena ondulada, las referencias sacras y una estética menos vinculada a la intensidad futurista de Motomami construyen un nuevo lenguaje reconocible. No se trata simplemente de cambiar de vestuario o peinado, sino de conseguir que cada elemento forme parte de la narración de su música.

Esa capacidad para construir universos explica buena parte del impacto cultural de Rosalía. Sus discos nunca llegan solos. Cada lanzamiento abre una conversación que incluye canciones, videoclips, moda, fotografía, actuaciones y una serie de símbolos que terminan definiendo cada periodo de su carrera.

Cumplir 34 años encuentra así a la cantante en un punto especialmente interesante: con una trayectoria internacional consolidada, pero todavía dispuesta a alterar aquello que el público espera de ella.

Rosalía 2 250926

También existe algo significativo en su negativa a permanecer asociada para siempre con una única versión de Rosalía. La artista que conquistó al público con Malamente no es exactamente la misma que apareció posteriormente sobre una motocicleta en Motomami, del mismo modo que aquella etapa tampoco determina necesariamente lo que está construyendo ahora.

Precisamente ahí reside una de las constantes más evidentes de su carrera: el cambio.

En una industria que suele intentar convertir el éxito en una fórmula repetible, Rosalía ha utilizado cada proyecto para complicar su propia identidad artística. El riesgo está presente precisamente porque cualquier transformación puede dividir opiniones, pero también porque repetir aquello que ya funcionó nunca ha parecido ser su principal objetivo.

Añadir ElPlural.com como fuente preferida de Google.

Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.

Activar ahora