El final de 2025 marcó un momento decisivo en la carrera de Amanda Seyfried. En apenas unos días estrenó dos proyectos totalmente distintos: el thriller erótico ‘La asistenta’ y el drama histórico musical ‘El testimonio de Ann Lee’. Dos géneros opuestos, pero una misma idea: mujeres complejas ocupando el centro de la historia.

Durante la presentación de ‘El testimonio de Ann Lee’ en el Festival de Cine de Berlín, la actriz explicó cómo decide aceptar un papel. “Pienso qué merece la pena para dejar a mis hijos y qué oportunidad me dará para aprender algo sobre mí misma como artista”, afirmó.

Para Seyfried, la calidad no depende de un mensaje explícito sino de la mirada narrativa: “Lo que defino como calidad es una visión clara, no necesariamente un mensaje, sino la exploración de la vida de alguien dentro de una atmósfera cinematográfica con carácter”.

En la película dirigida por Mona Fastvold interpreta a la fundadora de la comunidad religiosa Shaker, una líder espiritual del siglo XVIII que defendía igualdad de género y justicia social. El film combina música coral histórica con una puesta en escena contemporánea, alejándola del terreno musical más popular que el público asocia a su imagen.

El contraste llega con ‘La asistenta’, dirigida por Paul Feig y coprotagonizada por Sydney Sweeney, convertida en un éxito de taquilla. Aun así, la actriz considera ambos proyectos complementarios: “No del mismo modo, pero fue muy fructífera para mí personalmente y me permitió explorar otras necesidades artísticas”.

La conexión entre ambas historias, según ella, es temática: “Me encanta que las dos hablen de la fuerza del carácter, de mujeres con necesidades que actúan para conseguir igualdad y seguridad en el mundo”.

Su conclusión funciona también como diagnóstico de la industria actual: “Las mujeres están yendo al cine porque estamos haciendo películas para mujeres”.

Durante años Hollywood asumió que los relatos protagonizados por mujeres tenían menor rendimiento comercial. Sin embargo, la variedad reciente —desde thrillers hasta dramas históricos— demuestra lo contrario: el público no rechazaba estas historias, simplemente no las recibía con suficiente frecuencia.

‘El testimonio de Ann Lee’, presentada previamente en el Festival de Venecia, no obtuvo nominaciones al Oscar pero sí le valió candidaturas a mejor actriz en los Globos de Oro y los Critics’ Choice Awards. La crítica destacó la intensidad de su interpretación, muy alejada de sus musicales más conocidos como ‘Mamma Mia!’ o ‘Los miserables’.

Más que un cambio de rumbo, su etapa actual parece una evolución natural. Amanda Seyfried alterna cine comercial e independiente para construir una filmografía más personal sin abandonar el gran público.

Su reflexión final va más allá de su propia carrera: cuando las historias reflejan experiencias reales y diversas, el espectador vuelve a las salas. Y hoy, la industria empieza a comprender que el público femenino no es un nicho, sino una parte esencial del cine contemporáneo.