La promoción de ‘La ahorcada’ ha llevado a Amaia Salamanca y Eduardo Noriega al plató de ‘La Revuelta’, donde la conversación ha ido mucho más allá del cine. Lo que comenzó como una entrevista para presentar este thriller sobrenatural terminó convirtiéndose en uno de los momentos más comentados de la noche, gracias a una confesión inesperada de la actriz que ha reabierto el debate sobre lo paranormal y la percepción del miedo.

Durante la entrevista, Noriega definió la película como “una experiencia para disfrutar mucho… pasando muchísimo miedo”, subrayando el tono intenso de una historia que busca implicar emocionalmente al espectador. Además, no dudó en destacar el trabajo de su compañera, asegurando que su interpretación es “exquisita”, especialmente por tratarse de un registro poco habitual en la trayectoria de Salamanca. Este giro interpretativo posiciona a la actriz en un terreno nuevo dentro del género de cine de terror español, ampliando su perfil profesional.

Sin embargo, el momento clave llegó cuando ambos actores introdujeron en el plató un tablero de ouija, lo que derivó en una conversación sobre creencias personales. Fue entonces cuando Amaia Salamanca sorprendió al admitir: “Soy muy escéptica”. La actriz explicó que le cuesta aceptar fenómenos que no tengan una explicación racional, afirmando: “Siempre pienso que detrás de todo hay algo lógico, algo terrenal”. Esta postura, lejos de ser anecdótica, tuvo un impacto directo en su proceso interpretativo, ya que su personaje en la película se enfrenta precisamente a lo inexplicable.

La actriz también dejó entrever que su escepticismo podría ser una forma de protección emocional. Entre risas, comentó que tal vez utiliza esa visión racional como una “capa” para no dejarse arrastrar por el miedo. Esta reflexión añade una dimensión más íntima a su intervención, conectando con una idea más amplia: cómo cada persona construye su propia relación con lo desconocido.

Frente a esta visión, Eduardo Noriega ofreció un enfoque opuesto. El actor se mostró abierto a la posibilidad de que ciertas energías permanezcan en los lugares donde han ocurrido experiencias intensas. “Si en un sitio sucede algo muy fuerte o doloroso, esa energía se queda ahí”, explicó, introduciendo una lectura más emocional y menos racional del fenómeno.

Más allá del universo sobrenatural, la conversación también permitió conocer una faceta más personal de Salamanca. La actriz se definió como alguien profundamente nostálgico, especialmente al recordar su adolescencia. “Soy super nostálgica yo del mundo de la adolescencia y el cole”, confesó. Sin embargo, dejó claro que no cambiaría su presente por el pasado: “Me quedo de los 20 a los 40”.