El año apenas comienza y la astrología ya pisa fuerte. El próximo 26 de febrero inicia oficialmente el primer Mercurio retrógrado de 2026, y esta vez no llega con el clásico caos tecnológico, sino con algo más profundo: emociones. El tránsito se extenderá hasta el 20 de marzo de 2026 y ocurrirá bajo la influencia de Piscis, el signo más sensible e introspectivo del zodiaco.

Antes de culpar al universo por mensajes mal enviados o planes cancelados, conviene entender qué significa realmente. Este fenómeno no se centra en el exterior, sino en la revisión interna. Si sientes nostalgia, confusión o situaciones del pasado reapareciendo, no es coincidencia: es parte del proceso.

Durante 2026 habrá tres retrogradaciones de Mercurio:

  • 26 febrero – 20 marzo

  • 29 junio – 23 julio

  • 24 octubre – 13 noviembre

Pero la primera es la más emocional.

A diferencia de otros retrógrados asociados a retrasos y fallos tecnológicos, el de Piscis actúa sobre la psique. Regido por Neptuno, este signo disuelve límites, amplifica la empatía y saca a la superficie lo que solemos evitar. No se trata tanto de lo que pasa fuera, sino de lo que se mueve dentro.

Este periodo funciona como una auditoría emocional. Viejos sentimientos, relaciones inconclusas o conversaciones pendientes pueden reaparecer. No llegan para complicarte la vida, sino para cerrarla correctamente. Muchas personas notarán pensamientos recurrentes sobre antiguas decisiones, vínculos o caminos no tomados.

También evidencia un patrón concreto: el desgaste emocional. Piscis tiende a complacer, absorber problemas ajenos y evitar conflictos. Durante estas semanas cualquier desequilibrio en tus límites será visible. Donde estés dando más de lo que recibes, aparecerá cansancio o saturación.

La recomendación es desacelerar.

Este retrógrado no pide actuar rápido, sino observar. Revisar vínculos laborales, amistades o dinámicas familiares ayudará a detectar dónde fluye tu energía y dónde se pierde. Si te sientes agotado sin causa clara, probablemente sea emocional.

Es además un periodo ideal para cerrar ciclos. Que alguien del pasado reaparezca no siempre significa volver, sino comprender. El tránsito busca claridad, incluso si llega mediante confrontaciones internas.

Más que protegerte del caos, este Mercurio retrógrado invita a reconstruir tu equilibrio. Descansar, reducir la sobrecarga emocional y establecer límites claros será la verdadera estrategia para atravesarlo. Cuando Mercurio retome su movimiento directo, avanzarás con menos confusión y mayor conciencia.

No es mala suerte. Es una pausa necesaria antes de que el año acelere definitivamente.