El autocuidado físico y mental está en boca de todos: en redes se observa una preocupación cada vez mayor por el cuidado de la piel, de la actividad física, o de la salud mental. Sin embargo, parece que la esfera sexual siempre queda relegada a un segundo plano, cuando forma una parte esencial del bienestar general del ser humano.
En un contexto en el que el bienestar sexual todavía arrastra estigmas y se confunde con frivolidad o exceso, marcas como Platanomelón van mucho más allá de la simple venta de productos eróticos para posicionarse como una plataforma que promueve una relación sana, libre y consciente con la sexualidad, entendida como una dimensión natural e inherente al ser humano. Aspectos como el autoconocimiento, la autoestima y la salud emocional están profundamente vinculados con la forma en que vivimos y entendemos nuestra sexualidad.
Y lo más maravilloso de todo esto es que, aunque el sexo compartido puede ser genial, tal vez no necesites a nadie para disfrutar de todos los beneficios que tu cuerpo puede ofrecerte, ya que la masturbación cuenta con una retahíla de ventajas tanto a nivel físico como mental:
- Reduce el estrés, alivia tensiones y ayuda a conciliar el sueño.
- Eleva el deseo sexual, ya que el placer llama al placer.
- Mejora el estado anímico.
- Promueve la autoestima sexual y el autodescubrimiento.
- Ayuda a conectarnos con nuestro placer y sensaciones.
- Amplía y extiende el imaginario y repertorio erótico.
- Mejora el sistema cardiovascular.
- Alivia los dolores y mejora el sistema inmune.
- Previene la atrofia vulvovaginal.
- Mejora la salud del suelo pélvico y la funcionalidad sexual (lubricación, erección, orgasmo...).
Y aquí es donde entran en juego los juguetes sexuales. Aunque probablemente siempre los hayas asociado a una forma de desahogo pasajero que nada tiene que ver con tu salud, puede que con esta nueva perspectiva consigas vislumbrar su valor ya no solo como meros potenciadores del placer, sino como facilitadores de todos estos beneficios.
Además, los juguetes sexuales van mucho más allá de la masturbación individual, ya que incorporarlos en pareja puede aportar numerosos beneficios al vínculo.
Introducirlos en la relación es una forma efectiva de romper con la rutina: aunque solemos repetir aquellas prácticas que más nos gustan, la monotonía puede apagar el deseo, y experimentar con nuevos estímulos ayuda a mantener viva la chispa. Además, al intensificar el placer, también aumentan las ganas y la predisposición a seguir disfrutando del sexo, porque cuanto más placentera es la experiencia, mayor es el deseo de repetirla. También son una herramienta excelente para exploraros y conoceros mejor, favoreciendo el autoconocimiento y la comunicación sobre qué gusta, cómo y cuándo, algo fundamental para que ambas personas se sientan satisfechas. Por último, al potenciar las sensaciones y facilitar el orgasmo (aunque este no sea el único objetivo del encuentro), contribuyen a la liberación de endorfinas que generan bienestar y refuerzan la intimidad, fortaleciendo así la conexión emocional.
En definitiva, integrar la sexualidad dentro de nuestra rutina de autocuidado no es un capricho ni un lujo, sino una forma más de atender nuestra salud integral. Así como dedicamos tiempo a mover el cuerpo, a descansar o a cuidar nuestra mente, también podemos concedernos el espacio para explorar, escuchar y comprender nuestro placer. Los juguetes sexuales, lejos de ser un simple accesorio, pueden convertirse en aliados en ese proceso de autoconocimiento y conexión, tanto individual como en pareja. Porque cuando dejamos atrás los tabúes y entendemos la sexualidad como lo que es, una dimensión natural y valiosa de nuestra vida, empezamos a vivirla con mayor libertad, conciencia y bienestar.
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