España no espera al Mundial: se prepara para él desde hace meses, con la calma medida de quien sabe que llega como número uno del ranking FIFA y la inquietud de quien recuerda que ese sitio se pierde rápido. La convocatoria definitiva de Luis de la Fuente, anunciada el 25 de mayo de 2026, marcó el inicio formal de un tramo que pasa por el 30 de mayo en la Ciudad del Fútbol de Las Rozas y termina el 15 de junio en el Mercedes-Benz Stadium de Atlanta, frente a Cabo Verde.

El camino hasta aquí no fue lineal. La clasificación se cerró en noviembre, con dos victorias rotundas ante Georgia y Turquía que confirmaron lo que la fase ya anunciaba: 15 goles a favor en los cuatro primeros partidos del Grupo E y la portería de Unai Simón a cero. España no se clasificó, se paseó. Fue entonces cuando empezó la verdadera preparación, esa que no se mide en puntos sino en cómo aterrizan los grandes nombres en junio sin lesiones.

El sorteo del 5 de diciembre en Washington dibujó un Grupo H con Uruguay, Arabia Saudí y Cabo Verde. Asequible sobre el papel, traicionero en los detalles. La Roja debutará contra Cabo Verde el 15 de junio, repetirá escenario el 21 ante los saudíes y cerrará el 27 en Guadalajara frente al Uruguay de Marcelo Bielsa, el cruce que decide el liderato. Quedar primero del grupo evita a Argentina e Inglaterra en dieciseisavos. Quedar segundo es entrar al cuadro complicado. La diferencia entre uno y otro vale un Mundial.

La estrategia de amistosos delata la prudencia del cuerpo técnico. España juega solo dos partidos de preparación. La cancelación de la Finalíssima contra Argentina dejó a La Roja sin el partido grande que sí tendrán otros aspirantes, y De la Fuente ha preferido no improvisar reemplazos. La idea es proteger a Lamine Yamal y Nico Williams, que arrastran molestias musculares del cierre de temporada, y dar minutos a los menos rodados sin exponer al bloque titular.

El consenso de los analistas que siguen el torneo desde las casas de apuestas sitúa a España en el grupo reducido de candidatas reales al título, por delante de Brasil y Portugal en las cuotas medias previas al inicio. Esa lectura no se construye solo desde el ranking: pesa la generación que De la Fuente ha consolidado desde la Eurocopa de Alemania, pesa la profundidad de plantilla, y pesa que el seleccionador llega con un palmarés que ningún técnico español había acumulado tan rápido, una Liga de Naciones y una Eurocopa en menos de dieciocho meses.

Los pronósticos de los principales análisis del sorteo coinciden en colocar a España entre las cuatro grandes favoritas junto a Argentina, Francia e Inglaterra. La simulación de cuadro proyecta a La Roja con el recorrido eliminatorio menos exigente: Austria, Croacia y Bélgica como rivales más probables hasta semifinales. Si los expertos aciertan, el camino existe. Si fallan, da igual el cuadro.

La lista de 26 convocados confirma una decisión que ya circulaba en los pasillos: dominio absoluto del Barcelona y ausencia total del Real Madrid. La portería se la disputarán Unai Simón, David Raya y Joan García, este último estrenándose en una cita mayor. En defensa, Pau Cubarsí se consolida como central de presente y futuro, con Laporte de recambio veterano y la irrupción de Marc Pubill como lateral inesperado. El centro del campo recupera la columna que faltó parcialmente en octubre, con Rodri y Fabián de vuelta junto a Pedri, Zubimendi, Merino, Baena y un Gavi que reaccionó con euforia al saberse dentro.

La preparación también ha tenido sus ruidos. El último amistoso antes de la lista, contra Egipto en el RCDE Stadium, terminó en empate y, lo peor, en cánticos racistas dirigidos al rival que salpicaron a Yamal. Aquel partido le costó a España la cima del ranking FIFA durante unos días. De la Fuente apenas habló del tema en público; la federación reaccionó tarde. El asunto no afecta al fútbol, pero sí al relato que rodea al equipo en su llegada a Norteamérica.

Queda un detalle que casi nadie ha contado. La lista oficial publicada por la RFEF deja fuera nombres que sonaban, Pablo Fornals, Dani Vivian, algún portero más, y abre la puerta a perfiles que hace seis meses nadie tenía en la quiniela. Marc Pubill, Eric García y Víctor Muñoz son la apuesta del seleccionador por gente con frescura competitiva por encima del nombre. Si funciona, será la prueba de que la meritocracia es algo más que un eslogan. Si falla, sabremos por qué se llama riesgo a lo que parecía planificación.

España aterriza en Norteamérica con todo a favor y nada asegurado. La pregunta no es si llegará lejos. Es si llegará entera.

--

Contenido patrocinado.

Advertencia: los juegos de azar y las apuestas implican riesgos económicos y pueden ocasionar pérdidas de dinero. Se recomienda jugar con responsabilidad.

Añadir ElPlural.com como fuente preferida de Google.

Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.

Activar ahora