Los familiares de los niños que han sido presuntamente víctima de abusos sexuales por parte de un ex cuidador del colegio concertado y con vinculaciones históricas con el Opus, Alborada, (Alcalá de Henares) llevan semanas organizándose en todos los frentes, también las redes sociales (X, Instagram, Facebook…)

Ha sido aquí, en los portales de internet, donde han hecho público un comunicado que han elaborado a raíz de los hechos, denunciados alrededor de septiembre de 2024, pero que salieron a la luz en mayo de 2025, con la expulsión del trabajador del centro y las primeras informaciones en los medios de comunicación.

Bajo el título Rompemos el silencio por la verdad y la justicia en el Colegio Alborada, quienes ponen pie en pared contra los presuntos abusos expresan “desde el más profundo dolor, la consternación y la necesidad imperiosa de proteger a nuestros hijos e hijas, las familias, víctimas y personas concienciadas” el escenario en el que se encuentra, amparado por el “abandono institucional”.

"Ya no estamos solos"

El entorno de los menores evidencia que “no es fácil alzar la voz cuando durante tanto tiempo ha imperado el miedo”. “Pero la realidad que hoy sale a la luz -gracias a la valentía de quienes han denunciado y a la labor de investigación de medios como El Plural, El Complutense y Alcalá Hoy, nos obliga a decir BASTA”, añaden.

Dejan claro que sienten un “profundo desamparo institucional” en las que tanto las familias como las víctimas se han encontrado, en demasiadas ocasiones, con “puertas cerradas y miradas hacia otro lado”. “Compartimos la indignación expresada por grupos políticos como Más Madrid e Izquierda Unida (que son de los pocos que han querido darnos voz) quienes han señalado la inacción de la administración y la opacidad de un centro sostenido con fondos públicos que no han salido, o no han querido, garantizar lo más sagrado: la integridad de los menores”.

Así las cosas, califican como “asfixiante” la “sensación de injusticia” que sienten. “Sabemos que hay miedo. El miedo a no ser creído, el miedo a represalias, el miedo a revivir el trauma o el miedo a enfrentarse a una institución poderosa que puede reaccionar de cualquier manera”, proyectan; pero mantienen una idea clara: “El miedo cambia de bando cuando nos unimos”.

“Ya no estamos solos. Lo que antes eran gritos ahogados en soledad, hoy es un clamor colectivo respaldado por la prensa local y nacional, y por representantes públicos que exigen transparencia”, acentúan, para hacer un “llamamiento urgente” a renglón seguido: “Os necesitamos”.

Los emisores del documento, público y de carácter conjunto, indican que “para que la verdad prevalezca y se haga justicia, necesitamos reconstruir la historia completa”. “Por ello, hacemos un llamamiento desesperado y firme a otras víctimas, profesores y exprofesores y personal no docente y familias”.

A las primeras, se refieren poniendo por delante que “si sufristeis abusos en el pasado, reciente o lejano, vuestro dolor es el nuestro”: “No tenéis culpa ni vergüenza que cargar. Estamos aquí para escucharos y apoyaros”.

A los docentes actuales y antiguos les dicen: “Sabemos que muchos de vosotros sois personas con vocación que quizá visteis cosas que no encajaban, o fuisteis testigos de comportamientos inapropiados y silenciados por la dirección. Vuestro testimonio, aunque sea anónimo en una primera instancia, es vital. La lealtad debe ser hacia la infancia, no hacia la institución”.

Y en último lugar, al personal no docente y las familias, les reflejan que “cualquier dato, rumor confirmado o experiencia vivida en el centro que pueda arrojar luz sobre estos casos es fundamental”.

Con todo, y tras semanas y meses de luchar, los afectados por el ‘caso Alborada’, inmerso en un silencio cómplice que, a juzgar por la información de la que dispone este periódico, parece evidente, hacen más fehaciente su compromiso con tres pilares fundamentales: la Verdad, la Justicia y la Reparación.

“Queremos un entorno escolar seguro y libre de depredadores y encubridores. Vamos a luchar para que nadie más tenga que pasar por este infierno y para que los responsables, por acción u omisión, rindan cuentas”, culminan.

A modo de cierre, piden que, ante cualquier atisbo de lo anteriormente expresado, se “pongan en contacto” con ellos. “Garantizamos la absoluta confidencialidad y el apoyo mutuo. Es hora de juntarnos, de abrazarnos y de luchar todos a una. Por la dignidad de las víctimas. Por la seguridad de nuestros hijos”.

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