Los abusos sexuales en el seno de la Iglesia católica era uno de los puntos calientes de la visita del Papa León XIV a España. Se trata de tema que históricamente se ha movido entre la falta de denuncia por parte de los poderes eclesiásticos como obispos o cardenales y la lucha constante del lado de las víctimas.
El pontífice se reunió en los últimos días en Madrid con seis víctimas de abusos cometidos por miembros del clero en España, un paso percibido como cercano por unos y tachado de insuficiente por otros, ya que no fueron invitadas asociaciones de víctimas.
Reunión con las víctimas en Madrid
En aquel encuentro, el Santo Padre condenó la “plaga” de esta lacra y se comprometió a responder con “escucha, verdad, justicia y reparación”. Unas palabras que dan buena cuenta de lo que debe ser un líder religioso en el imaginario de algunos, una declaración de intenciones vacía baja la opinión de otros.
El Vaticano indicó que "cada uno de los presentes", basándose en sus "propias y dolorosas experiencias personales", ha ofrecido al Papa "propuestas para que la respuesta de la Iglesia ante estos trágicos casos sea más eficaz".
"Consideramos que cualquier encuentro institucional carece de valor si no va acompañado de una escucha real, inclusiva y de respuestas efectivas", trasmitieron diversas asociaciones en un comunicado conjunto. Estas, a pesar de que la Santa Sede no dio nombres, temieron que quienes participaran de ese encuentro pudieran ser voces menos críticas, acogidas a proyectos de reparación impulsados por la propia Iglesia.
Visita a la Abadía de Montserrat
Sea como fuere, León XIV tiene una oportunidad de pasar de las palabras a los hechos en las próximas horas en Barcelona que, parece, va a desaprovechar. Concretamente, finalmente Su Santidad acudirá a la Abadía de Montserrat, considerada la “zona cero de la pederastia” por parte de algunas víctimas.
Miguel Hurtado, que sufrió abusos en este lugar cuando era pequeño y fue el primero en denunciarlos, pidió al Papa por escrito el pasado mes de abril que no hiciera parada en el monasterio y que le recibiera en audiencia para explicar el “maltrato” y “desprecio” que, asegura, ha recibido de esta entidad durante tres décadas.
Dado que la cancelación del viaje ha dejado de ser una opción realista, el portavoz de la plataforma Reparación Integral YA, exige ahora al jefe de la Iglesia que aproveche su estancia para explicar qué medidas concretas va a tomar para combatir los abusos por parte de miembros del clero, “cerrar una herida que aún está abierta” y “garantizar el derecho de las víctimas a la verdad, la justicia, la reparación y las garantías de no repetición.
Lo contrario a esto, defiende Hurtado, sería una “incoherencia insostenible en un hombre que quiere abanderar la defensa del derecho internacional y las convenciones de derechos humanos”. “Sería como si un presidente de Estados Unidos visitara la ‘zona cero’ de Nueva York, donde estaban las Torres Gemelas, sin mencionar el terrorismo”, defiende.
Como si un presidente de Estados Unidos visitara la ‘zona cero’ de Nueva York, donde estaban las Torres Gemelas, sin mencionar el terrorismo
Al margen de la acción inmediata, las víctimas piden que la Abadía “acepte reparar económicamente y simbólicamente a todos los afectados, dejando a un lado arbitrariedades, sesgos y favoritismos”; la “creación de un monumento de homenaje permanente en el monasterio dedicado a todos los supervivientes de la pederastia clerical en nuestro país”; “eventos oficiales”; que el Papa “sea consecuente con sus propias palabras en el Congreso de los Diputados, defendiendo la dignidad y los derechos de los colectivos más vulnerables, entre los que se encuentran los niños, y defienda públicamente la imprescriptibilidad para los delitos de abuso sexual a menores poniendo fin a la impunidad jurídica que protege a los agresores”.
En última instancia, busca “denunciar públicamente no solo a los autores materiales de los abusos, sino a toda la trama de encubrimiento institucional, incluyendo a los tres abades de Montserrat señalados en investigaciones periodísticas como responsables de haber ocultado sistemáticamente la verdad”.
“Por mi perfil de activista, no soy el tipo de víctima con la que el Papa se reúne o la que los obispos aceptan indemnizar. No busco buenas palabras o un gesto vacío; exijo cambios estructurales y sistemáticos en una institución que ha encubierto de forma sistemática y generalizada los delitos sexuales por el clero católico”, indica.
Asimismo, contempla que “si el Papa quiere defender en la escena internacional la dignidad humana y un orden mundial basado en reglas y no la ley del más fuerte, que empiece por limpiar su propia casa, obligando a rendir cuentas a los obispos, abades y cardenales encubiertos”.
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