Los expertos no dan crédito al perdón del Tribunal Supremo al comisionista Víctor de Aldama, quien no ingresará en prisión por su aportación al descubrimiento de los delitos.
El Alto Tribunal sí condenaba este lunes al exministro de Transportes, José Luis Ábalos, y al que fuera su asesor, Koldo García, a 24 y 19 años de prisión respectivamente. Sin embargo, Aldama veía suspendida su pena -de tan solo 4 años y medio- por un año de trabajos en beneficio de la comunidad, así como la entrega de informes semestrales de su actividad y un año de trabajos en beneficio de la comunidad.
Los especialistas no entienden la decisión
Los especialistas en la materia no ven sentido a la decisión del Tribunal Supremo en tanto que consideran que Aldama sí debería pisar la cárcel. El profesor de Derecho Constitucional e histórico de la judicatura española, Joaquín Urías, reaccionaba a golpe de tuit al poco de conocer la sentencia.
“Lo de que Aldama no entre en la cárcel apesta”, señalaba de manera contundente, convencido de que “el Supremo lo sabe” y de ahí que “dedique casi un tercio de la sentencia a justificar lo injustificable: una rebaja desproporcionada de pena y encima suspendida para que no entre a prisión”. “Huele fatal”, apostillaba, publicando el extracto de la sentencia en la que se defienden los motivos de la decisión.
Lo de que Aldama no entre en la cárcel apesta.
— Joaquín Urías (@jpurias) June 22, 2026
El Supremo lo sabe. Dedica casi un tercio de sentencia a justificar lo injustificable: una rebaja desproporcionada de pena y encima suspendida para que no entre en prisión.
Huele fatal. pic.twitter.com/tHqszLHWAe
Ramiro García de Dios, juez jubilado y que siempre se pronuncia sin medias tintas contra lo que considera que el que fue su espacio de trabajo; la Justicia, hace mal, tampoco escatima a la hora de criticar los últimos acontecimientos judiciales. Así, se muestra muy “indignado” con la resolución del TS. “Es una aberración, una miseria jurídica”, considera.
El exmagistrado mira hacia Italia para explicar bien una realidad que, contempla, no han tenido en cuenta en este caso. “Allí (en Italia) los fiscales y los jueces se dieron cuenta de que los llamados arrepentidos se inventaban hechos para atribuir a personas y así librarse de años de cárcel. Es verdad que en Italia tardaron años en darse cuenta del peligro de estas personas, pero en España deberíamos haber aprendido un poco”.
“Aldama no ha cometido un delito puntual, sino que se encuentra en tramas organizadas de alta delincuencia”, eleva aludiendo también al papel que podría haber tenido el comisionista en la trama de hidrocarburos. Con todo, muestra su “sorpresa” por una sentencia “miserable”: “Es incomprensible”.
En otro orden de cosas, emite que “no tiene nada que decir sobre las condenas de Ábalos y Koldo”, más allá de que el marco penológico, a su juicio, puede dejar éstas en desmesuradas de base. “La ley penal es así, más allá de que sea curioso que Ábalos vaya a tener que cumplir una pena mayor que un homicida (…)”.
Qué dice el Supremo
Opiniones a un lado, y aunque son muchas las voces críticas que han puesto pie en pared en las últimas horas con lo que consideran, se corresponde con una doble vara de medir de la judicatura española, la noticia está en que el Tribunal Supremo ha condenado al exministro de Transportes, José Luis Ábalos, a 24 años de prisión por el caso mascarillas en el que estaba acusado de amañar un contrato de mascarillas durante la pandemia para cobrar una mordida y a su exasesor, Koldo García, a 19 y medio.
El conseguir de la trama, Víctor de Aldama, está condenado a cuatro años y medios de cárcel. La sentencia llega 76 días después del final del juicio y las penas, finalmente, se corresponden con las que solicitaba el fiscal jefe Anticorrupción, Alejandro Luzón.
Aldama es quien mejor resultado ha tenido. El comisionista ha visto suspendida la ejecución de la pena por su aportación al descubrimiento de los delitos a cambio de no delinquir, presentar un informe semestral de actividades y hacer un año de trabajos en beneficio de la comunidad. La sentencia, adoptada por unanimidad, concluye que los tres acusados formaron una organización criminal con reparto de funciones que incurrió en graves delitos de corrupción.
En la mencionada organización, Aldama era el encargado de localizar empresas o particulares interesados en cualquier clase de gestión con la Administración para, "articulando sus intereses, hacerlos valer con preferencia y de manera arbitraria ante aquella, siempre a cambio de la correspondiente prestación económica, de la que igualmente hacía partícipes a José Luis Ábalos y a Koldo García", según los jueces.
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