“Se individualizó que esa persona (Mariano Rajoy) expresamente no saliera” en los informes, ha ratificado el inspector jefe de la UDEF.
Además, Manuel Morocho ha dicho que sus superiores le planteaban objeciones a las conclusiones de sus informes: "Objeciones a la construcción de la prueba".
El inspector jefe de la UDEF y principal investigador del caso Gürtel, Manuel Morocho, confirma ante la jueza presiones para suavizar las acusaciones contra el Partido Popular.
La presidenta del tribunal Teresa Palacios le ha advertido de que las delaraciones de los testigos se basan en la esponateneidad, pese a que el investigador acudió a la Audiencia Nacional con toda su documentación.
El investigador de la Gürtel Manuel Morocho ha confirmado la existencia de una operación policial sin autorización judicial para espiar al que fuera tesorero del Partido Popular, Luis Bárcenas.
Asimismo, Morocho ha negado que su unidad haya pedido apoyo a la DAO de la Policía Nacional mientras él estaba a cargo de la investigación.
El inspector Manuel Morocho, investigador de la Gürtel que denunció presiones, ha declarado en la Audiencia Nacional que la primera vez que desencriptó una carpeta de un sistema de ciberseguridad se dio cuenta de que había una operación parapolicial contra Luis Bárcernas.
"Fue la constatación de la existencia de una peración de la policia sobre barcebras y contra el grupo (...) Sabia que barcenas habia operado en Polonia", ha detallado.
Mariano Rajoy defendió que la actuación policial fue legal y negó haber ordenado destruir pruebas o haber tenido relación personal estrecha con Luis Bárcenas. Cospedal reconoció contactos con Villarejo, pero trató de encuadrarlos en conversaciones sin trascendencia y negó encargos vinculados a la trama.
Soraya Sáenz de Santamaría mantuvo también que no supo nada de la operación y Javier Arenas aseguró que nunca tuvo constancia ni de Kitchen ni de una caja B del PP más allá de lo publicado en los medios. Con ese bloque de declaraciones, la antigua cúpula popular ha intentado levantar un muro común frente a las acusaciones y sospechas que sobrevuelan la causa.
Las comparecencias de los principales dirigentes del PP en estas dos últimas semanas han dejado un patrón bastante claro en el juicio. Rajoy, Cospedal, Soraya Sáenz de Santamaría y Javier Arenas han coincidido en negar cualquier conocimiento de la operación Kitchen o cualquier implicación en el espionaje a Bárcenas.
Las respuestas han girado de forma insistente en torno al desconocimiento, la falta de recuerdo o la desvinculación total de los hechos. Esa estrategia común ha marcado hasta ahora el paso de la vieja dirección del partido por la Audiencia Nacional.
La comparecencia de Morocho recupera además un episodio que ya relató en fase de instrucción. En 2021 sostuvo ante el juez que en 2013, cuando comenzaron a aflorar los llamados papeles de Bárcenas, recibió indicaciones de sus superiores para retirar de sus informes las menciones a Ignacio López del Hierro.
Según explicó entonces, la justificación que se le dio era la supuesta amistad del empresario con José Manuel Villarejo. Ese testimonio apuntaló la tesis de que hubo interferencias dentro de la estructura policial en un momento especialmente comprometido para el PP.
Uno de los puntos más delicados de la declaración de Morocho será previsiblemente el de las supuestas maniobras para apartarle del caso y rebajar el alcance de sus informes. El inspector ha denunciado en distintas ocasiones que recibió instrucciones para eliminar referencias sensibles de documentos relacionados con la contabilidad B del PP.
Entre esas menciones figuraban nombres como el de María Dolores de Cospedal, entonces secretaria general del partido, su marido Ignacio López del Hierro y otros altos cargos. Ese relato convierte su testimonio en una pieza especialmente incómoda para quienes han tratado de desvincular a la dirección del PP de las derivadas políticas del caso.
Manuel Morocho no es un testigo menor en esta causa. El inspector de la UDEF participó de forma destacada en investigaciones ligadas a la corrupción del PP y sus informes fueron determinantes en procedimientos como el de la Gürtel.
Su comparecencia añade un elemento de especial trascendencia al juicio porque habla desde el núcleo de las pesquisas policiales que durante años cercaron al partido. Lo que diga este martes puede resultar especialmente revelador sobre cómo se gestionaron internamente esas investigaciones.
El juicio del caso Kitchen encara uno de sus momentos más delicados con la comparecencia de Manuel Morocho, inspector jefe de la UDEF y uno de los policías que más protagonismo tuvo en las investigaciones sobre la caja B del PP y las principales tramas de corrupción que afectaron al partido.
Su declaración llega después del paso por la Audiencia Nacional de varios nombres centrales de la antigua cúpula política del PP, entre ellos Mariano Rajoy, María Dolores de Cospedal, Soraya Sáenz de Santamaría, Javier Arenas y el propio Luis Bárcenas. La vista oral entra así en una fase especialmente sensible, con el foco puesto ahora en quien investigó desde dentro la contabilidad opaca y el presunto espionaje al extesorero.