Pese a los muchos casos de corrupción dentro de los principales partidos políticos que se han conocido en los últimos años, las encuestas muestran que el panorama político en España no ha sufrido el gran vuelco que cabría esperar. Seguimos votando a los políticos corruptos y a sus partidos pero ¿por qué?

Un estudio de la Universidad Autónoma de Barcelona ha intentado dar respuesta a este curioso dilema que no se presenta en otros países. Los profesores Jordi Muñoz, Eva Anduiza y Aina Gallego han llegado a la conclusión han publicado ¿Por qué los votantes perdonan a los políticos corruptos? Cinismo, ruido e intercambio implícito donde, a través de 1500 entrevistas a ciudadanos catalanes, buscan entender la psicología del votante permisivo.

Intercambio explícito
El estudio recoge que los españoles miramos no solo el momento del delito sino toda la trayectoria del corrupto y su trabajo en las instituciones donde haya estado. De este modo, “la posibilidad de apoyar a un político corrupto aumentará significativamente si se considera que tiene una previa experiencia política positiva que lleve el bienestar económico a sus electores. Según los datos obtenidos de las entrevistas, este factor aumenta la probabilidad de votar a un corrupto un 14%.

Ruido
La actitud del partido ante los casos de corrupción de sus miembros también influye en mantener o perder votantes. El estudio revela una curiosa conclusión, en España es mejor estrategia para los partidos mirar para otro lado que dar visibilidad a sus casos de corrupción. “La posibilidad de apoyar a un político corrupto aumentará significativamente si el partido político niega los cargos”. Esta variante aumenta la probabilidad de votar a un corrupto un 10%.

Cinismo
Alguna vez habremos escuchado la frase de “todos los políticos son iguales”. Pues va a ser que contiene algo de verdad. El estudio de la UAB recoge que también “más probable que los votantes apoyen a un candidato corrupto cuando todos los partidos o las alternativas también están afectadas por la corrupción”. Si bien este punto no ha podido ser demostrado por la investigación, sus autores consideran que no puede ser descartado totalmente.