Las tres placas de la Glorieta de Cirilo Martín Martín en Aravaca (Madrid) aparecieron el pasado fin de semana arrancadas (Foto cedida a ELPLURAL.COM) Las tres placas de la Glorieta de Cirilo Martín Martín en Aravaca (Madrid) aparecieron el pasado fin de semana arrancadas (Foto cedida a ELPLURAL.COM)



El Barrio de Aravaca (Madrid) amaneció el pasado domingo con las tres placas y sus correspondientes postes de la Glorieta Cirilo Martín Martín, exalcalde de la localidad, arrancados y tirados por el suelo. Le acusan de ser falangista, franquista y haber provocado en 1941, después de la Guerra Civil, el fusilamiento de Santiago Domínguez Riaza, otro vecino de la localidad. “Mi bisabuelo no perteneció jamás a Falange. Fue alcalde electo en 1931 hasta 1934; y le designaron alcalde en 1939 hasta 1940, cuando pudo abandonar el ayuntamiento”, asegura su bisnieta, que no entiende cómo se ha podido llegar a esta situación.

Todo empezó hace cuatro años, cuando otro descendiente de Cirilo solicitó por la vía administrativa a la Junta Municipal de Moncloa-Aravaca, que tuviera una calle. Había comprobado que otros regidores de la localidad (Aravaca era un pueblo independiente hasta que en octubre de 1951 se anexionó a Madrid como barrio) ponían nombre a diversas vías públicas y consideró justo que su pariente también la tuviera.

Alcalde por elección democrática antes de la guerra...
La familia entregó numerosa documentación para demostrar sus méritos y mantuvo varias entrevistas en la Junta Municipal. Entre los documentos entregados figura un Boletín Oficial de la Provincia de Madrid que daba como ganador a Cirilo Martín Martín en las elecciones de abril de 1931 y su cédula de identificación para comprobar sus antecedentes. También aportaron distintas noticias publicadas en periódicos entre 1931 y 1934 en el que aparecía Cirilo como alcalde: realización del primer trazado de la vía denominada de Castilla La Vieja (actual M-500, Carretera de Castilla), construcción del Colegio Público de Aravaca, cuyo edificio se utiliza ahora como Centro Social y Oficina Auxiliar de la Junta de Moncloa, etc.

...y en los primeros tiempos del franquismo
Su pecado fue convertirse de nuevo en alcalde tras la Guerra Civil, esta vez por orden del Gobernador Civil. Ocupó el puesto desde 1939 a 1940. Su familia niega que fuera franquista y defiende que no tuvo más remedio que aceptar ese cargo. “¡Cualquiera se negaba!”, subrayan sus descendientes, "pero estuvo apenas un año".

La Junta Municipal de Distrito aprobó en solitario el pasado mes de abril la concesión de una  Glorieta con su nombre, una decisión que fue inciativa ratificada por el Ayuntamiento de Madrid, con el visto bueno del Área de Gobierno de las Artes. Fue una decisión polémica ya que el PP la aprobó en solitario sin tener en cuenta a la oposición (PSOE, IU y UPyD).

No fue la única polémica. El pasado mes de octubre, otra familia inició una campaña para revocar esta decisión municipal. Acusan a Cirilo Martín Martín de haber provocado la ejecución de un pariente suyo, Santiago Domínguez Riaza.

¿Quién era Santiago Domínguez Riaza? La documentación a la que hemos tenido acceso demuestra que en 1931 él y Cirilo Martín se presentaron a las elecciones municipales de 1931. Ganó este último mientras que Santiago quedó noveno, aunque consiguió finalmente ser alcalde, durante la Guerra Civil y por designación del Comité de Salud Pública de Aravaca.

800 muertos en Aravaca durante la guerra
Bajo su mandato 97 personas fueron asesinadas en la localidad: 22 vecinos y 75 personas más provenientes de otras checas de la capital. La mayoría de estas víctimas están enterradas en una fosa común adyacente al cementerio de Aravaca, justo contra el muro en el que los fusilaban. Entre ellos están Ramiro de Maeztu, Francisca Barriopedro, Alfonso de Borbón León, Carlos Roa Miranda, Baltasar Díez Castañón (otro alcalde de Aravaca)… En total, durante la Guerra Civil, hubo 800 muertos.  En un documento de la época firmado por Cirilo como alcalde, Santiago Domínguez figura como sospechoso de varias de estas muertes.

Juicio sumarísimo
Al finalizar la guerra, se enfrentó a un juicio sumarísimo por estos crímenes. Él los negaba y se había entregado voluntariamente confiado en que le aplicarían la amnistía general para todos aquellos que no tuvieran delitos de sangre.

Uno de los testigos llamados a declarar fue Cirilo. Una vez más, sus destinos vuelven a unirse. Declaró que era “rojo, peligroso, cobarde y sagaz”. Para los descendientes de Santiago, que defienden su inocencia, estas palabras le llevaron directamente a su ejecución. Los familiares de Cirilo, sin embargo, lamentan que se hayan quedado únicamente con esa frase y den la espalda a lo que ocurrió bajo su mandato en Aravaca. “Las muertes de 97 personas de septiembre a diciembre de 1936, no parecen que fueran importantes”, comentan. En cualquier caso, les parece terriblemente injusto que fuera ejecutado: “Nadie se merece la pena capital”, insisten, “pero tampoco se puede responsabilizar a nuestro bisabuelo de aquello”.

La otra historia de Santiago Domínguez
Por su parte, Eduardo Domínguez, nieto de Santiago reconoce el terror que vivieron los ciudadanos de Aravaca en esa época pero defiende la inocencia de su abuelo:  “Investigué la historia familiar y lo hice con todas las consecuencias, pensando que a lo mejor encontraba cosas que no me iban a gustar. Al final, conseguí dibujar una imagen muy positiva de él”. Asegura que cuando se convirtió en alcalde, puso como condición que se paralizaran las “sacas” (matanzas nocturnas de personas de derechas) y lamenta que en el sumario no se tuvieran en cuenta los testimonios de una veintena de ciudadanos  que declararon a favor de él en otra causa distinta contra el Comité de Salud Pública de Aravaca del que formó parte.

Ambas familias coincidieron en una asamblea del Círculo de Aravaca donde se debatió el asunto. Los descendientes de Cirilo, una nieta y dos bisnietos, salieron de allí “decepcionados e insultados”. Creen que algunos de los asistentes no tenían ninguna intención de escucharles. “Anda, anda vete a tu casa que aquí sobras”, le dijeron a la nieta. También oyeron comentarios airados de “vamos ahora mismo a arrancar las placas de la plaza”. Pero lo peor para ellos han sido los mensajes “insultantes” a través de Twitter y otras redes sociales que atribuyen a descendientes de Santiago: “Aravaca tiene glorieta con nombre de asesino. Cirilo Martín Martín, jefe de Falange, denunció a gente inocente”.

Eduardo, que ha reconocido a ELPLURAL.COM la existencia de estos mensajes, los atribuye a un “error” fruto del “calentón” del momento. “Se cortaron automáticamente y ser rectificaron”, asegura.

No obstante, los familiares de Cirilo reclaman que sean borrados de las redes sociales e insisten que ni fue un fascista ni un delator. “Delatar exige una voluntariedad y fue llamado por el juez a declarar”, aseguran. “¿Cómo es posible que se pueda difamar gratis? En la Guerra Civil pasaron muchas cosas injustas pero a todos: a los de un bando y a los de otro”, opinan indignados los descendientes de Cirilo. Y recuerdan cómo, en noviembre de 1936 fusilaron a dos de sus hijos aunque uno de ellos consiguió sobrevivir.

También desconfían de la documentación que han presentado los parientes de Santiago, que consideran incompleta. Subrayan que, además del juicio sumarísimo por el que le condenan a muerte (sumario 14508), hay otros dos sumarios que figuran en el Archivo Histórico Nacional que le afectan. La causa colectiva contra los miembros de la checa de Aravaca antes mencionada (sumario 19520) y otra procedimiento (sumario 27143) por la presunta coerción y extorsión a los trabajadores de la fábrica Caterineu y el robo de 150.000 pesetas.

La familia Martín, que a pesar de todo condena enérgicamente la ejecución de Santiago,  creen que estos tres sumarios demuestran que su trayectoria no era tan impoluta: “Hizo mucho daño en Aravaca”, aseguran.

Los Domínguez rechazan rotundamente esta argumentación. “No tengo ninguna duda de la inocencia de mi abuelo y lo vamos a demostrar. En cualquier caso, aquí no se debate si mi abuelo fue bueno o malo. El fondo de asunto es si un alcalde franquista se merece una calle. Dicen que lo fue por obligación…  pero en aquella época entiendo que no se lo ofrecerían a nadie que no fuera afín”, comenta Eduardo.

En opinión de esta familia, los tres sumarios, lo que demuestran es precisamente la inocencia de Santiago y pintan una imagen de él bien diferente a la que defienden los Martín. "Fue una persona que ayudó a mucha gente de derechas, como demuestran los testimonios". En cualquier caso, Eduardo no pretende hacer sangre con Cirilo: “Yo creo que fue otra víctima. Y sobre todo su hijo, a quien fusilaron. Fue una desgracia para todos”. Es el único punto de acuerdo entre ambas familias: que la Guerra Civil fue una tragedia para todos.

Empezó de cero a los 50 años
Por su parte, la familia Martín quiere subrayar que Cirilo no fue un favorecido del régimen fraquista. Al acabar la guerra tuvo que empezar de nuevo, a los 50 años, trabajando como albañil. “Era muy triste ver a toda la familia vivir bajo una lona en aquella época”, comenta una vecina de Aravaca que les conoció.

Antes de la Guerra Civil tenía una carnicería en la que trabajaba él mismo. Tras la Guerra y con la destrucción total del pueblo, como de tantos otros lugares de España, se creó una Dirección General de Regiones Devastadas que se ocupó de reconstruir las zonas destruidas por la Guerra Civil. A Cirilo Martín Martín no le entregaron en el primer reparto ninguna casa, a pesar de haberla solicitado, y tuvo que reclamarla. “No sería tan afecto al Régimen cuando no le entregaron ni vivienda”, concluyen los bisnietos.

Cirilo Martín Martín nació en Aravaca (hijo y nieto de aravaqueños) en marzo de 1889 y murió en 1959 en el ya barrio de Aravaca. Enviudó en 1935 y tuvo ocho hijos, 17 nietos, 26 bisnietos y 17 tataranietos todos ellos vinculados con este barrio madrileño.

A la espera de la mocióntransaccional
¿Se merece una calle? Los Domínguez piensan seguir hasta el final para conseguir eliminar su nombre del callejero. De momento, confían en la moción transaccional presentada por PSOE, UPyD e IU ante la Junta de Distrito y en la actitud del PP, que se comprometió a estudiar el caso. Si no resultara, acudirían a los tribunales para reclamar que se aplique la Ley de Memoria Histórica.