La detección de varios jabalíes infectados por peste porcina africana (PPA) en Cataluña ha reactivado todas las alertas en el sector ganadero y en las administraciones públicas. Ante la inquietud generada, el ministro de Agricultura, Luis Planas, compareció este sábado para pedir serenidad y trasladar un mensaje claro: “el abastecimiento está garantizado”. El Gobierno, subrayó, está actuando con “prudencia, rigurosidad y transparencia” para contener el foco y minimizar los efectos económicos.
Planas insistió en que, según los datos disponibles, los casos registrados hasta ahora están “perfectamente delimitados geográficamente”, lo que facilita la vigilancia y el control del brote. Aunque este sábado aún no se había recibido la comunicación oficial de los cuatro nuevos cadáveres de jabalíes hallados, el ministro destacó que las administraciones trabajan coordinadas para evitar la propagación de la enfermedad, que afecta exclusivamente a animales de la familia de los suidos.
La PPA reaparece en España más de tres décadas después de su erradicación, un hecho que obliga a adoptar medidas extraordinarias pero sin caer en alarmismos. “Tranquilidad, prudencia y responsabilidad”, repitió Planas durante su intervención, consciente de que cualquier movimiento en el sector del porcino —uno de los pilares agroalimentarios del país— puede tener un impacto profundo tanto en el mercado interno como en las exportaciones.
Cuatro nuevos casos en Barcelona
El ministro anunció que este lunes mantendrá un encuentro con representantes del sector para analizar la situación y coordinar los próximos pasos. El objetivo es doble: blindar las explotaciones ganaderas y evitar que el episodio afecte a la imagen internacional del porcino español, cuyas exportaciones son especialmente sensibles ante la aparición de focos de PPA. “Trabajamos para limitar al máximo cualquier consecuencia económica”, aseguró.
Mientras tanto, desde Cataluña se confirmó la existencia de cuatro jabalíes muertos que han dado positivo por peste porcina africana. El conseller de Agricultura, Pesca y Alimentación, Òscar Ordeig, detalló que los animales aparecieron en el mismo radio que los casos previos, localizados este viernes en Cerdanyola del Vallès, dentro del entorno natural de Collserola.
En declaraciones a Rac1, Ordeig explicó que tanto los laboratorios catalanes como las inspecciones visuales han validado la presencia del virus, a falta de la confirmación oficial del laboratorio central en Madrid. El conseller hizo hincapié en la necesidad de que la ciudadanía evite transitar por la zona para no facilitar la dispersión del patógeno: basta, alertó, con que una bicicleta, un vehículo o incluso una simple pisada entren en contacto con material biológico infectado para expandir la enfermedad a nuevas áreas.
Una enfermedad que no afecta a las personas
Ordeig quiso reiterar un mensaje que tanto el Gobierno central como la Generalitat consideran clave para frenar la preocupación social: la peste porcina africana no afecta a los seres humanos ni a otros animales. Su impacto, aunque severo en términos económicos y sanitarios para el sector ganadero, no supone un riesgo para la salud pública.
Con todas las alarmas activadas, las administraciones trabajan ya en coordinación para monitorizar la enfermedad, reforzar las medidas de bioseguridad y proteger un sector estratégico que ahora se enfrenta a su mayor desafío sanitario en décadas.
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