El novelista y académico de la Real Academia de la Lengua Española (RAELuis Goytisolo fallecía el pasado domingo en Vimbodí (Tarragona) a los 91 años. Su muerte no ha trascendido hasta 24 horas después, cuando la propia RAE lo ha anunciado en un comunicado.

El autor de reconocidas obras como Antagonía o Las afueras era el último de los hermanos de la saga literaria de los Goytisolo. Su hermano José Agustín, poeta, falleció en 1999 y su hermano Juan, también escritor, en 2017. Con la desaparición de Luis se cierra una de las páginas más relevantes de la literatura española del último siglo.

Nacido en Barcelona el 17 de marzo de 1935, Luis Goytisolo quedó marcado desde muy pequeño por la Guerra Civil. Su madre, Julia Gay, murió en 1938 durante un bombardeo sobre la capital catalana, un episodio que también dejó una profunda huella en sus hermanos. Hijo del científico José María Goytisolo Taltavull, inició los estudios de Derecho en la Universidad de Barcelona, al igual que sus hermanos, antes de dar el salto definitivo a la literatura. En aquellos años también militó en el Partido Comunista de España como forma de oposición al franquismo, una actividad que le llevó a pasar varios meses en la cárcel de Carabanchel.

Su irrupción en las letras españolas llegaría pronto. En 1958, con apenas 23 años, obtuvo el Premio Biblioteca Breve por Las afueras, una novela que lo situó entre las voces más prometedoras de la narrativa española de posguerra. Poco después publicó Las mismas palabras (1962), aunque sería en la década de los setenta cuando daría forma a la obra que lo convertiría en un autor imprescindible: Antagonía.

La monumental tetralogía, integrada por Recuento (1973), Los verdes de mayo hasta el mar (1976), La cólera de Aquiles (1979) y Teoría del conocimiento (1981), supuso un antes y un después en la narrativa española contemporánea. Dedicada a su esposa, María Antonia Gil Moreno de Mora, la obra fue fruto de varios años de trabajo y está considerada por la crítica como uno de los grandes hitos de la literatura española de la segunda mitad del siglo XX por su ambición formal y su reflexión sobre el propio hecho de escribir. El jurado del Premio Nacional de las Letras destacó décadas después precisamente esa capacidad para "aunar historia, narración y reflexión literaria".

Lejos de acomodarse tras el éxito de Antagonía, Goytisolo continuó ampliando una trayectoria literaria marcada por la experimentación. Durante los años ochenta publicó novelas como Estela del fuego que se aleja, distinguida con el Premio de la Crítica en 1985, La paradoja del ave migratoria o Fábulas. En 1992 apareció Estatua con palomas, obra con la que obtuvo el Premio Nacional de Narrativa gracias a una historia que entrelazaba la Roma de Trajano con la España contemporánea. Más adelante llegarían títulos como Mzungo, Placer licuante, Escalera hacia el cielo, Liberación, Oído atento a los pájaros, Cosas que pasan, El lago en las pupilas, Coincidencias o Chispas, una muestra de una producción constante durante más de seis décadas.

Además de novelista, cultivó el ensayo, el periodismo y la divulgación cultural. Colaborador habitual de distintos periódicos, dirigió en los años noventa la revista Letra Internacional, relevando a Carlos Barral. También escribió el libro Índico, fruto de un recorrido por trece países ribereños del océano Índico, del que nació una serie documental para Televisión Española. Posteriormente impulsó otra producción televisiva, Mediterráneo, centrada en la historia y la cultura de los pueblos bañados por ese mar.

Su prestigio fue reconocido con algunos de los principales galardones de las letras españolas. Al Premio Biblioteca Breve, el Premio de la Crítica y el Premio Nacional de Narrativa se sumó en 2013 el Premio Anagrama de Ensayo por Naturaleza de la novela. Ese mismo año recibió el Premio Nacional de las Letras Españolas, que reconocía el conjunto de una obra caracterizada, según el jurado, por la búsqueda constante de nuevos territorios literarios y por haber convertido Antagonía en un referente internacional de la novela española contemporánea. En 2018 fue distinguido con el Premio Carlos Fuentes a la Creación Literaria en el Idioma Español.

Por otro lado, desarrolló su perfil como académico. En 1994 fue elegido miembro de la Real Academia Española para ocupar el sillón C, vacante tras el fallecimiento del poeta Luis Rosales. Ingresó oficialmente en la institución un año después con el discurso El impacto de la imagen en la narrativa europea contemporánea, en el que reflexionó sobre la creciente influencia de la cultura audiovisual y defendió la autonomía del lenguaje literario. Permaneció como académico durante más de tres décadas, participando en la actividad de la corporación hasta sus últimos años.

Su muerte supone la desaparición del último representante de una familia que dejó una huella decisiva en la literatura española contemporánea. Mientras José Agustín destacó en la poesía y Juan alcanzó una enorme proyección internacional como novelista y ensayista, Luis construyó una voz propia, caracterizada por la exigencia formal, la reflexión sobre la creación literaria y una permanente voluntad de innovación. Su obra, encabezada por Antagonía, permanece como una referencia imprescindible para entender la evolución de la novela española en la segunda mitad del siglo XX y el inicio del XXI

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