Sociedad

Médicos y profesores aplazan sus movilizaciones tras el accidente ferroviario: “Teníamos que poner el foco en Urda”

Tres voces autorizadas relatan a ElPlural.com cómo sanitarios y docentes han dejado a un lado sus reivindicaciones para ayudar en la tragedia de Toledo

Varias personas se manifiestan en Madrid por la eduación pública. EP
Varias personas se manifiestan en Madrid por la eduación pública. EP

Las huelgas de la comunidad educativa y médica marcaban buena parte de la agenda mediática hasta el pasado miércoles, cuando tuvo lugar el accidente ferroviario en Urda (Toledo). En ese momento, todo se paralizó, los docentes suspendieron de inmediato los actos planificados a lo largo del día y posteriores, lo mismo que los profesionales sanitarios, que abandonaron las jornadas de parón de los días 29 y 30 de octubre en la Comunidad de Madrid.

Además de dejar a un lado sus reivindicaciones, se movilizaron prácticamente nada más conocer la noticia para ayudar, cada cual con lo que podía. ElPlural.com ha hablado con tres personas, dos del mundo de la educación y una del ámbito sanitario, para profundizar un poco más en el ejercicio de solidaridad de estos dos gremios.

“Los facultativos se pusieron en contacto con sus servicios para ofrecer colaboración”

Ángel Hernández, secretaria general de Amyts y una de las primeras voces que compareció ante los medios de comunicación en una línea similar a la que se mueve este artículo, explica a este periódico que “tanto en Castilla-La Mancha como en la Comunidad de Madrid los facultativos se pusieron en contacto con sus servicios para ofrecerse a colaborar o acudir a reforzar”.

Hernández desarrolla que “en este tipo de catástrofes se ponen en marcha sistemas de coordinación de emergencias para la ayuda que sea necesaria y no se colapse el sistema” y deja claro, respecto a sus protestas, que consideran que ahora no son los días, sino que ahora es momento “de recogimiento y luto” por respeto a los afectados y sus familiares.

“Un tercio de los profesores subieron al hospital más cercano a donar sangre”

Por su parte, la estrategia de la docencia para conseguir mejoras venía dividiéndose en dos. De un lado, la educación de todos los niveles no universitarios, y del otro, la universidad, que también afronta jornadas de huelga en noviembre. En el grupo de los primeros, Raúl Fernández, secretario general de la sección sindical Sur de la Federación de Enseñanzas de Comisiones Obreras (CCOO), relata cómo se sucedieron los hechos en el área sur de la región madrileña.

“El martes había una manifestación a las 10:00 horas (…) Como hay una preparación previa de la misma y se está a muchas cosas, no es hasta el transcurso de la marcha que gran parte del profesorado y las familias allí presentes nos enteramos de lo que ha pasado”, comienza exponiendo para describir después el sentimiento que les invadió.

“Nuestra intención era celebrar después una especie de asamblea en la que el profesorado contase cómo iba la huelga en cada localidad. También íbamos a llevar todas nuestras reivindicaciones a la DAT sur con un escrito”, continúa, detallando que es aproximadamente con el registro del escrito que “el profesorado en la puerta de la DAT Sur se entera a través de una compañera de lo que está sucediendo en Toledo y se pidió que se guardara un respetuoso minuto de silencio”.

A continuación, “registran y leen” el texto, pero “la realidad es que el ambiente no estaba para hacer asambleas ni nada”. En paralelo, el Comité de Huelga “ya se estaba reuniendo para ver qué se hacía con las acciones que finalmente fueron canceladas”.  “No teníamos el cuerpo para mantener nada”, reconoce, además de concebirle como una señal de respeto a víctimas y familiares. “Así que nada, leemos el texto y el profesorado, de forma espontánea empieza a hablar entre grupos de subir al hospital más cercano para donar sangre”.

“Entendemos que nuestro deber como personas que reivindican y que tenemos un foco, en estos momento es desplazar ese foco a Urda, y en cuál tiene que ser, en definitiva, la respuesta de los trabajadores y de las trabajadoras ante una necesidad social de este calibre”, acentúa, cifrando que “fácilmente un tercio de las manifestantes fueron al hospital Severo Ochoa (Leganés)”. “Algunas pudieron donar y otras no porque colapsamos el sistema de donaciones”, afirma.

El secretario general de la sección sindical Sur de la Federación de Enseñanzas de Comisiones Obreras (CCOO) no cuelga el teléfono sin acordarse de los sanitarios: “También querían tener estos días su propio espacio y sus reivindicaciones por una sanidad pública, pero lo que toca ahora es apoyar a los afectados, como están haciendo en realidad muchos trabajadores de cualquier ámbito de la zona, ayudando y esperando indicaciones de cómo más pueden hacerlo”.

“La gente joven se movilizó muchísimo”

En última instancia, la Plataforma de las Universidades Públicas de Madrid canceló igualmente los actos planificados para las horas después del accidente. Cabe destacar que la UCM y la URJC se habían sumado a las protestas que empezaron el pasado 14 de octubre y que el mes que entra iban a llevar a cabo sus reclamaciones el resto de los centros públicos.

La profesora Eva Aladro sitúa en el centro la solidaridad del estudiantado: “Sobre todo la gente joven se movilizó muchísimo”. “Hubo llamamientos por parte de las plataformas de inmediato para ponerse a disposición de los servicios de ayuda para lo que fuera necesario”, rememora. Tres voces, mucha conciencia y un mismo mensaje: ahora mismo, nada es tan importante como ayudar allí donde se requiera, cada cual con lo que pueda.

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