Mauricio Valiente, presidente de la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR), habla con ElPlural.com después de que la ONG denunciara ataques contra su sede de Valencia coincidiendo con la crisis migratoria en Ceuta.

En esta conversación, Valiente hace un llamamiento a la calma ante las imágenes de violencia que se han visto en estos días, nos explica la función del organismo en la crisis y analiza el presente escenario, todo ello bajo el paraguas de los derechos humanos y con un tono optimista, aunque consciente de las dificultades que entraña el reto actual.

P: Han denunciado ataques en su sede de Valencia. ¿Cree que estos ataques son consecuencia directa de los mensajes del PP o, sobre todo, de Vox?

R: Consecuencia directa, no. Hemos denunciado ante la Policía y la Fiscalía. No hay una reivindicación ni una autoría de los hechos, por tanto, por prudencia, estamos a la espera de la investigación que puedan hacer las autoridades.

Sí hay un endurecimiento en el debate migratorio, una utilización de la situación difícil que se ha creado con la llegada de muchos migrantes a Ceuta, y la utilización de esta situación con un discurso xenófobo y con fines partidistas que hemos indicado varias veces. De ahí a señalar una autoría directa…Sería una exageración y una manipulación por nuestra parte.

Respetamos todas las opiniones sobre la gestión migratoria, nosotros tenemos la nuestra. Lo que sí exigimos es que en el debate no se ponga por delante la situación humanitaria; de derechos humanos. Se puede debatir de todo, pero sin hacer utilización xenófoba, incluso en algún caso con llamamientos a la violencia como hemos visto en alguna situación concreta.

P: Sin personalizarlo en nadie. ¿Los discursos de odio tienen relación con algunas imágenes que se están viendo estos días contra migrantes, ONG o periodistas?

R: Lo de Ceuta es una situación muy excepcional, un shock que ha vivido la ciudad. Se entiende que el conjunto de los vecinos reclame derechos y una vida normal. Ahora bien, derivarlo en violencia, xenofobia o ataques contra las personas que prestan solidaridad, que informan o los propios migrantes es injustificable, profundamente erróneo y perjudica a quienes legítimamente reclaman una vida normal en la ciudad autónoma.

En paralelo, pero diferenciándolo, hay que hablar de la utilización de una crisis migratoria para fines partidistas y fomentando un discurso de odio. Los partidos deben tener especial responsabilidad. Hemos visto un responsable de Vox que hacía un llamamiento a la persecución de las personas migrantes más allá de lo contemplado en la ley.

Este tipo de discursos pueden facilitar que, en situaciones muy difíciles se desencadenen hechos de violencia. Además, los partidos mayoritarios tienen suficiente experiencia en la gestión migratoria como para saber que la responsabilidad y la contención en los planteamientos es fundamental.

Ceuta tiene un componente de crisis migratoria que, a nuestro juicio podría resolverse de forma relativamente sencilla, con traspasos, porque el sistema de acogida en España después de lo que hemos vivido en Canarias, Baleares, Andalucía… tiene perfecta capacidad para atender esta situación. Lo que es una crisis diplomática no tiene que ver con la situación migratoria. En cualquier caso, creo que se ha utilizado a los migrantes como peones; hay que diferenciar para hacer un tratamiento justo y respetuoso con los derechos humanos.

P: ¿Cuál está siendo vuestro papel en esta crisis?

R: Siempre hemos venido trabajando desde el servicio jurídico en el CETI de Ceuta, nos hemos puesto a disposición para reforzar y ayudar en la tramitación de los expedientes, fundamentalmente en las solicitudes de asilo de la ciudad autónoma. Hay un colectivo grande de nacionales que vienen de países de conflicto, como puede ser Sudán, Mali…, y esa es nuestra prioridad ahora.

Atención humanitaria. Nos hemos puesto a disposición del Ministerio para poder llevar a cabo en el conjunto del Estado la experiencia que tenemos en Ceuta. Pero en este momento nuestra prioridad es la atención jurídica; colaborar en la identificación de necesidades de protección y llamar la atención sobre lo complejo de la situación, incluso con la población marroquí.

El Ministerio de Interior utiliza criterios muy restrictivos para las solicitudes de asilo de las personas marroquíes (entre el 5 y el 10% han obtenido una respuesta favorable) porque hay necesidades de protección para activistas de derechos humanos, opositores, personas LGTBI, minorías nacionales como los bereberes… Creemos que es importante hacer ese tratamiento individualizado, y de ahí la importancia de ese asesoramiento.

P: Me hablabas de las dificultades de los ceutíes. No tiene una varita mágica, pero ¿por dónde podría pasar una solución satisfactoria para todos? Antes daba alguna clave.

R: Desde antes de esta crisis hemos defendido que España tiene capacidad de acogida para las personas migrantes que han llegado y permanecido en Ceuta. Otra cosa es  una llegada masiva que parece ser que ha podido estar teledirigida, pero para las personas migrantes, con un proyecto migratorio, España tiene capacidad de acogida.

La disminución en el último año y lo que va de 2026 de las llegadas por Canarias hace que los dispositivos que hay en el conjunto del Estado tengan plazas libres para poder atender a estas personas.

Hay que atender la crisis humanitaria inmediata -comida-, pero hay que derivar a la Península, tanto en el ámbito de menores, donde ya hay una ley que lo contempla, como en el de asilo o atención humanitaria, donde contamos con experiencia, instrumentos que ya están operativos y organizaciones con disposición a colaborar que de carácter inmediato podrían rebajar la situación.

Eso no prejuzga nada. Si a una persona se le incauta un expediente de expulsión se puede ejeciutar desde Ceuta, Algeciras o cualquier otro lugar, pero primero hay que atender sus circunstancias y cumplir con las previsiones legales que existen.

Todo ello permitiría un poco ese híbrido por el que me preguntas.

P: ¿Hemos aprendido de escenarios anteriores? , ¿cuál es la realidad?

R: Como sociedad y como Estado hemos sido capaces de atender situaciones difíciles. Se habló mucho de Canarias hace unos años y parece que se ha olvidado que con todas las complejidades se ha podido atender esta realidad, seguramente de manera mejorable, pero se ha podido.

En Ceuta el incremento migratorio venía desde hace un año. Más de 600 derivaciones de menores se habían producido en el último año, y con una colaboración con muchas comunidades autónomas, a pesar del debate público. Creo que sí hay un aprendizaje social e institucional. Ahora hay una situación muy compleja, que parece que no tiene que ver en gran medida con migraciones, y eso ha provocado una reacción defensiva comprensible. Pero insisto en diferenciar lo que estamos viviendo de las migraciones.

P: ¿Qué hay de Europa?

R: Hay una tendencia en Europa de incremento de la xenofobia, creo que en gran medida artificial (…) Las políticas de la UE han fracasado, Marruecos es la quinta esencia, jurídicamente hablando también, desde el punto de vista de la UE, de lo que es un país seguro y un aliado estratégico de Bruselas en la externalización de control de fronteras. Pienso que el escenario actual demuestra que en todo en lo que se ha empecinado la UE en los últimos 30 años no da resultados.

Europa podría desarrollar otras políticas y espero que aprenda también de esta situación. Esa dinámica de endurecimiento de las políticas migratorias, los discursos, el aumento social de la xenofobia no nos conduce a ningún lado y es perjudicial para la propia UE y las sociedades europeas.

España ha tenido un incremento de la llegada, no tanto desde África, aunque sea más llamativo, sino de Latinoamérica, y eso ha significado desarrollo económico, descenso del desempleo y una situación que a nivel comparativo con Europa es muy llamativa. Algunos discursos dibujan la migración como una gran amenaza militar, y la amenaza está en la UE, en esos aliados erróneos que han elegido y una forma de afrontar las políticas migratorias que no han dado ningún resultado.

P: Cambio un poco la pregunta de antes, desde un punto de vista más social y con vistas a futuro. Si hay otra situación similar, ¿considera que habremos aprendido?

R: Depende de lo que hagamos la sociedad civil, las organizaciones, los partidos y las instituciones. A pesar del pesimismo de algunas imágenes, de que hay 150 muertos, que no hay que olvidarlo… Yo quiero ser optimista, y creo que hay posibilidad de aprender. No puedo decir qué hemos aprendido, pero sí lo que podemos aprender. No estamos ante una situación imposible de gestionar, sobre todo desde el punto de vista migratorio.

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