Pasaba la media noche de este pasado domingo, 11 de enero, los que paseaban por el Paseo de la Castellana de Madrid presenciaron como de uno de los restaurantes salían rápidamente todos sus clientes y trabajadores, pudiendo observar a través de las ventanas como el interior del establecimiento se encontraba lleno de humo. Por fortuna, no hubo heridos y el incendio generado se pudo controlar con los extintores presentes en el local. Un susto del que no hubo que lamentar daños humanos, pero que despertaría a los afectados el recuerdo de lo acontecido en Suiza durante una fiesta de Nochevieja en este inicio de año.

El suceso tuvo lugar al incendiarse una planta del restaurante Fanático, situado en el Paseo de la Castellana número 43, cuyas hojas entraron en contacto con una bengala encendida que estaba siendo usada como parte de uno de los espectáculos que este establecimiento hostelero ofrece a sus clientes.

Ante este incendio, que aunque controlado rápidamente provocó el temor de los presentes, el grupo propietario del restaurante Fanático ha comunicado su decisión de no continuar involucrando material pirotécnico en los shows que realizan en el interior del local, con el objetivo de prevenir que situaciones como esta puedan repetirse. 

Según se ha podido conocer a través de medios de comunicación que han contactado con algunos de los clientes presentes durante el suceso, reprochan no solo lo que definen como una gestión irresponsable, sino que también lamentan haber sufrido un trato poco agradable por parte de los empleados mientras se encontraban en el exterior del local tras producirse el desalojo. No solo eso, sino que también critican que el restaurante les obligó a pegar la totalidad de la cena, a pesar del susto y no haber podido completarla. Es más, los comensales que acudieron el pasado domingo a cenar a Fanático también se quejan de que se les negara la posibilidad de hacer uso del libro de reclamaciones. A ello añaden que la evacuación se realizó de forma tardía y que no se pidieron disculpas.

Desde este establecimiento hostelero han trasladado a la prensa que, ante el incendio, la actuación por parte de los empleados fue rápida y acorde al protocolo existente en la empresa, controlando el fuego en escasos ocho segundos. Así, también subrayan que el local cuenta con todos los certificados de protección ignífuga exigidos por la normativa. Sobre el pago de las cenas apuntan que, al producirse el incidente cerca del cierre, solo se cobró a las mesas que ya habían terminado su cena. 

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