Se calcula que en España hay más de 150.000 personas con enfermedad inflamatoria intestinal, una patología que agrupa la colitis ulcerosa y el Crohn, y cuya incidencia no ha dejado de crecer en las últimas décadas.

Es más frecuente en los países desarrollados y en zonas urbanas, y afecta por igual a hombres y mujeres.

En ambos casos, los pacientes sufren una inflamación crónica del aparato digestivo, que cursa con brotes-periodos de actividad- y etapas de remisión- periodos de inactividad.

Sin embargo, en el caso de la colitis ulcerosa, que supone aproximadamente el 58% del total de los casos, “solo se afecta el colon (el intestino grueso), mientras que en el de la enfermedad de Crohn puede verse afectado cualquier tramo del intestino, de la boca hasta el ano", precisa la Dra. Mercedes Domínguez Antonaya, jefe del Servicio de Aparato Digestivo del Hospital Universitario Rey Juan Carlos, integrado en la red sanitaria pública de la Comunidad de Madrid.

De causa desconocida

A día de hoy la causa de la enfermedad inflamatoria intestinal sigue siendo desconocida, aunque se apunta a una interacción de factores inmunitarios, ambientales y genéticos. “Se cree que probablemente se produce en pacientes con predisposición genética en los que algún factor externo por determinar desencadena una respuesta inmunológica no controlada que origina la inflamación intestinal”, explica esta especialista.

Síntomas

Los síntomas de la patología dependen de cuál sea su localización en el intestino. No obstante, hay algunas señales comunes como son la diarrea, sangre en las heces, cansancio, dolor abdominal, pérdida de apetito o peso, e, incluso, fiebre.

Tratamientos

Tanto la colitis ulcerosa como la enfermedad de Chron son patologías crónicas para las que no hay un tratamiento definitivo.

El abordaje se centra en controlar la enfermedad y varía en función de la localización de la inflamación y la gravedad en cada paciente. En los casos más leves de colitis se administra “una terapia oral denominada aminosalicilato”, indica la Dra. Domínguez. Pero cuando los pacientes tienen brotes pueden requerir corticoides y, si estos no funcionan, “pueden ser necesarios tratamientos inmunosupresores o biológicos”, precisa.

En este sentido, subraya esta médico, “es muy importante que los pacientes sigan de forma adecuada los tratamientos pautados por los especialistas” para mantener la enfermedad en remisión y evitar nuevas recaídas. Las personas con colitis ulcerosa que no siguen adecuadamente el tratamiento con aminosalicilatos “tienen cinco veces más probabilidades de tener un brote de la enfermedad", recuerda.

Del mismo modo, y dado que los afectados pueden requerir en algún momento tratamientos que disminuyan las defensas y aumenten el riesgo de infecciones, "se recomienda la vacunación de la gripe, neumococo, hepatitis B, tétanos, sarampión, rubeola y parotiditis", apunta la especialista.

Consultas monográficas

De todo esto se ha hablado en la jornada informativa que ha organizado el Hospital Universitario Rey Juan Carlos, dirigida a los para pacientes que sufren este tipo de enfermedad y que están siendo tratados en el centro.

Además de abordar los asuntos que suelen suscitar entre ellos mayor interés y dudas, se les ha explicado también cómo es la organización de las consultas monográficas de esta patología que hay en el centro, cuáles son los profesionales que las llevan y cómo se accede a las mismas.

Una vida normal es posible

Es importante, recalca la Dra. Domínguez, que los pacientes tengan claro que, a pesar de las dificultades a las que se enfrentan,  “con un tratamiento adecuado la mayoría de ellos pueden realizar las actividades de la vida cotidiana con normalidad”.

En lo que respecta a la alimentación, los afectados pueden seguir una dieta normal ya que, en principio, “no es necesario restringir ningún alimento porque no se ha demostrado que ninguno desencadene los brotes ni empeore la inflamación”, indica.

De este modo, “cuanto más variada y rica sea, mejor para evitar déficits nutricionales", aclara, recordando que "en los brotes puede que se toleren peor determinados alimentos, como la fibra o los lácteos". 

En el caso de las mujeres, las afectadas que deseen ser madres pueden tener un embarazo y parto normales, siempre que la gestación tenga lugar “en un periodo de remisión de la enfermedad”, subraya la Dra. Domínguez. Si, por el contrario, se produce cuando está activa y no está controlada, existe mayor riesgo para el feto, como “retraso del crecimiento intrauterino, niños de bajo peso al nacer, partos prematuros y aborto", continúa. Cabe destacar que la mayor parte de los tratamientos pueden mantenerse durante el embarazo y la lactancia, y que ninguna de estas dos situaciones afecta negativamente a la enfermedad.

ACCU

Por último, la jornada desarrollada en el centro hospitalario de Móstoles ha servido también para presentar la Asociación de enfermos de Crohn y Colitis Ulcerosa (ACCU) que tiene como objetivo poner en contacto a los afectados y ofrecerles, a ellos y a sus familias, apoyo e información. "Estas asociaciones son útiles porque permiten a los pacientes relacionarse con otras personas afectadas y darse cuenta de que cuando la enfermedad está controlada pueden llevar una vida normal", concluye la Dra. Domínguez.

Solo el pasado año, el Servicio de atención integral a personas con enfermedad inflamatoria intestinal (EII) de la Confederación de Asociaciones de enfermos de Crohn y Colitis Ulcerosa atendió a un total de 2.633 personas.

Añadir ElPlural.com como fuente preferida de Google.

Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.

Activar ahora