En los últimos tiempos, viene siendo habitual la existencia de autoproclamados influencers, gurús de las redes sociales, que se ponen en contacto con dueños de hoteles y restaurantes para pedir noches y cenas gratis a cambio de una buena recomendación en sus cuentas de Instragram y Twitter. Ocurrió la semana pasada con el hotel de lujo The White Moose Café, en Irlanda, que vetó a youtubers e instragrammers, después de que Ellen Darby les pidiese alojamiento gratis a cambio de recomendarles a sus 87.000 suscriptores en la plataforma de videos y otros 76.000 en la red de fotografías. Ahora, en España hemos vivido una situación similar con el chef Dabid Muñoz y las tres estrellas Michelin de DiverXO, que quería probar gratis los responsables de una cuenta de Instagram con 2.000 seguidores.

El conocido chef y marido de Cristina Pedroche publicó anoche el mensaje recibido en Instagram, donde informaban a los responsables del restaurante de que “hemos recibido buenas críticas de vuestro restaurante y queríamos probarlo”. “¿Habría alguna posibilidad de que nos invitaseis a comer y a cambio os recomendáramos?”, señala el mensaje.

Un texto que parece predefinido y enviado masivamente a varios restaurantes, pues no cita a DiverXO expresamente. De hecho, su cuenta tiene apenas 12 publicaciones y superan por poco los 2.000 seguidores, por lo que de influencers, más bien poco.

De hecho, el mensaje está enviado el día 9 de enero, pero Dabid Muñoz lo ha colgado ahora en Twitter, con una captura donde se ve la respuesta incrédula de los responsables de redes sociales de DiverXO: “¿Debe ser una broma, clarísimo…? ¿Verdad que sí?”.

Muñoz ha colgado la captura para sus 130.000 seguidores acompañada del siguiente mensaje: “Pues así está el patio, que han oído buenas criticas de Diverxo y que les invitemos !!!!! Vaya jungla ésta...”.

Sin embargo, muchos tuiteros también han criticado a Muñoz por publicar un mensaje privado y denunciar ante todos a una cuenta con tan pocos seguidores como es la referida. Algo a lo que él ha contestado tachando de “indecente” la proposición y defendiendo que todos han de saber “quienes hacen estas prácticas, no más chantajes ni pseudo criticas gastronómicas”.

Aunque Dabid también ha recibido sobre todo apoyos y mucho humor: