Sociedad

Diez años cuesta arriba y un primer respiro: así evolucionan las infecciones sexuales en España

Los últimos datos sanitarios apuntan a un posible cambio de tendencia después de años de crecimiento ininterrumpido

Estantería con productos de salud sexual. EP.
Estantería con productos de salud sexual. EP.

Después de más de una década de aumentos, las infecciones de transmisión sexual (ITS) empiezan a mostrar señales de estabilización en España. Los últimos datos correspondientes a 2025, analizados por el Centro Nacional de Epidemiología (CNE), reflejan un cambio en la evolución de algunas de las enfermedades más frecuentes. La tendencia, que había mantenido una trayectoria ascendente durante años, comienza a modificarse por primera vez en mucho tiempo, aunque todavía existen diferencias importantes entre unas infecciones y otras.

La principal novedad está en la gonorrea, que ha dejado de crecer al ritmo de los últimos años, y en la sífilis, cuyos diagnósticos han experimentado un ligero descenso. También se observa una reducción de los casos de linfogranuloma venéreo, una infección menos frecuente. La excepción es la clamidia, que continúa aumentando, aunque de forma más moderada. Estos resultados, adelantados por El País, dibujan un escenario distinto al que venían mostrando los informes epidemiológicos anteriores.

Más de 93.000 infecciones en un solo año

Para comprender la magnitud de este cambio hay que mirar las cifras anteriores. Según el Ministerio de Sanidad, España notificó más de 93.000 casos de las cuatro principales ITS sometidas a vigilancia durante 2024, uno de los registros más elevados de las últimas décadas. Esta cifra se convirtió en una referencia para evaluar la evolución posterior de las infecciones.

De ese total, 41.918 diagnósticos correspondieron a clamidia y 37.257 a gonorrea. La sífilis sumó otros 11.930 casos y el linfogranuloma venéreo alcanzó los 1.996. Las dos primeras concentraron la mayor parte de las infecciones notificadas, mientras que la sífilis también acumulaba varios años de incrementos. La suma de estas cuatro enfermedades permite observar la dimensión de un fenómeno que afecta a distintos grupos de edad.

El crecimiento había sido especialmente pronunciado en la gonorrea. El informe de vigilancia epidemiológica del Instituto de Salud Carlos III recoge que su tasa de incidencia aumentó a un ritmo anual del 28,9% entre 2020 y 2024. En el caso de la sífilis, el incremento anual fue del 19,4% entre 2021 y 2024, mientras que la clamidia también mantuvo una trayectoria ascendente durante los años anteriores.

La perspectiva histórica muestra hasta qué punto había cambiado la situación. Según los datos recopilados por RTVE a partir de la vigilancia epidemiológica, los diagnósticos de clamidia, gonorrea y sífilis se duplicaron entre 2021 y 2024 y multiplicaron por diez los registrados una década antes. Esta evolución explica la relevancia de que algunas de estas infecciones comiencen ahora a presentar cifras más estables.

La clamidia rompe la tendencia

Aunque los últimos resultados apuntan a un escenario diferente, la clamidia continúa siendo la infección más frecuente entre las cuatro principales ITS vigiladas. A diferencia de la gonorrea y la sífilis, sus diagnósticos siguen aumentando. Esta evolución la convierte en una de las principales excepciones dentro del nuevo panorama epidemiológico español.

Una de sus características es que puede desarrollarse sin provocar síntomas evidentes, tanto en hombres como en mujeres. Cuando aparecen, pueden incluir molestias al orinar, secreciones genitales o dolor abdominal. En determinados casos, la infección no tratada puede ocasionar complicaciones, entre ellas enfermedad inflamatoria pélvica y problemas reproductivos.

Su distribución por edades también presenta particularidades. En 2024, el 35,7% de los casos de clamidia correspondió a personas menores de 25 años, una proporción superior a la registrada para la gonorrea y la sífilis. Además, presenta una elevada incidencia entre las mujeres jóvenes, un grupo que tiene un peso destacado en las estadísticas de esta infección.

La evolución de la clamidia también debe analizarse teniendo en cuenta la ampliación de las pruebas diagnósticas y la detección de casos sin síntomas. Cuando aumenta la capacidad para identificar infecciones que antes podían pasar inadvertidas, también puede incrementarse el número de diagnósticos registrados. Por eso, los especialistas diferencian entre el crecimiento de los casos detectados y los cambios reales en la transmisión.

Los adultos jóvenes concentran buena parte de los diagnósticos

El factor generacional continúa siendo uno de los rasgos más destacados de las estadísticas. Las personas de entre 20 y 34 años concentran buena parte de las infecciones notificadas, aunque existen diferencias según la enfermedad y el sexo. La mayor incidencia en estas edades también se observa en los registros epidemiológicos de otros países europeos.

En España, los hombres representan el 82,6% de los casos de gonorrea y el 86,7% de los diagnósticos de sífilis registrados en 2024. La distribución es muy distinta en la clamidia, donde los hombres suponen el 53,8% de los casos, con una presencia femenina considerablemente mayor que en las otras dos infecciones.

La incidencia tampoco es uniforme entre territorios. Las comunidades autónomas presentan diferencias en sus tasas de diagnóstico, relacionadas con factores demográficos, epidemiológicos y con los sistemas de vigilancia y detección. Por ello, las comparaciones territoriales requieren considerar tanto el número de casos como el tamaño de la población y las características de los registros.

¿Qué puede explicar este cambio de tendencia?

Los especialistas consideran que la prevención, una mayor sensibilización sobre la salud sexual y el acceso a las pruebas diagnósticas podrían estar contribuyendo a la evolución observada. Sin embargo, todavía no existe una explicación definitiva para el comportamiento registrado en 2025 ni puede atribuirse a una única medida.

Entre las estrategias que se están analizando destaca el papel de los programas de prevención del VIH mediante profilaxis preexposición (PrEP), que facilitan el contacto de determinados grupos con los servicios sanitarios. Aunque este tratamiento no protege directamente frente a la gonorrea, la sífilis o la clamidia, los controles periódicos asociados pueden favorecer su detección y tratamiento.

Otra herramienta bajo seguimiento es la profilaxis con doxiciclina después de determinadas exposiciones sexuales, conocida como doxy-PEP. Los estudios han mostrado resultados preventivos frente a algunas infecciones bacterianas en grupos concretos, aunque su utilización plantea cuestiones relacionadas con las resistencias a los antibióticos y no constituye una recomendación general para toda la población.

Las nuevas medidas que prepara Sanidad

El cambio de tendencia coincide con la puesta en marcha de la Hoja de Ruta 2026-2030, una estrategia del Ministerio de Sanidad diseñada para reforzar la prevención, el diagnóstico y la vigilancia de las infecciones sexuales. El documento contempla actuaciones dirigidas tanto a la población general como a los grupos con mayor incidencia.

Una de las medidas anunciadas es la financiación de preservativos para jóvenes de entre 16 y 22 años, para la que el Ministerio prevé destinar más de nueve millones de euros. Su implantación está prevista para 2027 y forma parte de las acciones encaminadas a mejorar el acceso a métodos de prevención.

El plan también incorpora nuevas herramientas de diagnóstico, como los sistemas de autotoma de muestras, que permiten recogerlas fuera de los procedimientos convencionales de consulta. A ello se suma el refuerzo de la capacidad diagnóstica en atención primaria, uno de los principales puntos de acceso al sistema sanitario.

Otra prioridad es la vigilancia de la gonorrea resistente a los antibióticos. La aparición de cepas con menor sensibilidad a determinados tratamientos constituye un desafío para los servicios sanitarios, incluso en un escenario de estabilización de los diagnósticos.

¿Ha terminado la escalada de las infecciones sexuales?

Los registros de 2025 representan la primera señal de un posible punto de inflexión después de años de crecimiento, pero todavía no permiten establecer que España haya entrado en una etapa prolongada de descenso. Para determinarlo será necesario disponer de nuevas series de datos y comprobar si el comportamiento se mantiene en los próximos ejercicios.

La fotografía actual presenta, en cualquier caso, cuatro evoluciones distintas: la gonorrea se estabiliza, la sífilis retrocede ligeramente, el linfogranuloma venéreo disminuye y la clamidia sigue creciendo. Un escenario que rompe con la subida generalizada de los últimos años y abre una nueva etapa en el seguimiento epidemiológico de las infecciones sexuales en España.

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Etiquetas España Salud