El 12 de mayo de 2014 la ciudad de León vio interrumpida su calmada rutina: Isabel Carrasco, líder del Partido Popular de León y presidenta de la Diputación provincial fue asesinada a quemarropa en uno de los puentes que cruzan el río Bernesga

Instantes después al hallazgo del cuerpo, Montserrat González y su hija Triana Martínez fueron detenidas como presuntas autoras de un crimen con motivos políticos y personales. A esta detención se sumó la de Raquel Gago, policía local de León, mejor amiga de Triana y presunta cómplice del asesinato.

La Justicia condenó a largas penas de cárcel a las acusadas, y dio a conocer las intenciones vengativas de madre e hija en un crimen ejecutado con alevosía por motivos íntimos y personales derivados del acoso laboral al que Carrasco sometió a Martínez y sus consiguientes ramificaciones políticas.

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Es aquí donde toma especial relevancia Muerte en León: un documental de cuatro capítulos estrenado en 2016 y dirigido por el británico Justin Webster.

En él se desvela el olvido de la Justicia en lo respectivo a la investigación de las llamadas telefónicas de Triana a un asesor del presidente de Castilla y León, Juan Vicente Herrera, los días previos al crimen [pese a que las otras llamadas telefónicas de Triana fueron un elemento clave en el juicio]. 

Justicia, policía y políticos, en el punto de mira de la secuela del documental

Un año después, vuelve a la carga la segunda parte del documental bajo el nombre Después de una muerte en León, cuyo estreno está pendiente para este otoño. 

La segunda parte del documental de no ficción vendrá acompañada de nuevos indicios y revelaciones que no dejan en buen lugar a la maquinaria judicial, policial y política de Castilla y León. Desde su primer estreno en 2016, los creadores de la serie no han cesado sus investigaciones.

Si bien en la primera parte no se daba el nombre del hombre de confianza del presidente de la Junta de Castilla y León, en esta secuela podrá conocerse: Luis Estébanez, amigo íntimo y su máxima confianza. Sin embargo y según publica El Confidencial, Estébanez ha contado a los creadores de la serie que su relación con la condenada era "meramente profesional", y que Triana le llamaba para pedirle trabajo. 

Sin embargo y según Webster, esto se trata de una excusa "porque mantenían una relación muy cercana". Concretamente y según informa el director, Triana tenía una copia de seguridad del móvil de Estébanez en su portátil

"Hemos hablado con la jueza instructora, pero no ha sido capaz de explicarnos por qué no se investigaron esas llamadas y nos ha remitido a la policía", explica Webster a El Confindencial. Además, envió recientemente un informe a la policía con nuevos indicios sobre el asesor presidencial, sin obtener de momento ninguna respuesta. 

"La policía no nos ha respondido nada hasta ahora, y es difícil que lo haga: quizá tendrían que admitir que se ha tratado de una ocultación deliberada", relata el director en conversaciones con el diario citado.

Las relaciones telefónicas entre Triana y el asesor presidencial 

Según explican los creadores, entre enero y mayo de 2014, el móvil de Luis Estébanez fue el segundo número más llamado por Triana, sólo después del número de Raquel Gago, su mejor amiga.

"El 19,9% de las llamadas las hizo al móvil de Raquel. El 18,4%, al de Luis. Al móvil de Montserrat realizó el 12,66% de las llamadas. Pero si a este cómputo le añadimos las llamadas al teléfono fijo de la oficina de Luis, los porcentajes se igualan". 

Así, los creadores se hacen dos preguntas principales en torno a este crimen: ¿Por qué no se ha investigado a este hombre? ¿De qué habló con Triana el día del asesinato?

A pesar de las relaciones encontradas, según Webster, a ninguna de las partes les parece interesar reabrir el caso. "hay varias hipótesis sobre la implicación del asesor presidencial. La más benigna es que no tenga nada que ver con el asesinato, y que simplemente se ocultó su nombre porque hubiera sido incómodo políticamente que le salpicara el proceso judicial. La otra posibilidad es más inquietante: que dada la cofianza entre ambos, Triana le hubiera insinuado lo que iba a suceder...Porque esas llamadas tan largas las horas previas al asesinato son difíciles de explicar", sostiene el director al diario citado.