La conexión directa de alta velocidad entre Málaga y Madrid volverá a estar operativa el próximo jueves 30 de abril, poniendo fin a casi tres meses de graves alteraciones en una de las líneas ferroviarias más importantes del sur peninsular. Los trenes AVE retomarán la circulación entre ambas ciudades, según ha adelantado la Cadena SER y han confirmado fuentes de Adif, en una reapertura que llega tras semanas de incidencias, retrasos en los plazos y una fuerte polémica política y económica por el impacto del corte.
La recuperación del servicio se producirá, eso sí, con una sola vía en funcionamiento, una solución provisional que permitirá restablecer la conexión directa mientras prosiguen las obras en la zona afectada. Renfe, Iryo y Ouigo ya ofrecen billetes en sus respectivas páginas web, un movimiento que anticipa el regreso de la normalidad en un corredor clave para la movilidad de viajeros y para la actividad turística de la Costa del Sol.
Los problemas en esta línea se remontan al 4 de febrero, cuando las intensas lluvias caídas en Andalucía provocaron el desprendimiento de un talud sobre la vía a la altura de Álora, obligando a interrumpir la circulación. A ese episodio se sumaba además el precedente del accidente de Adamuz, que también había afectado durante semanas a un largo tramo ferroviario. Desde entonces, la conexión entre Málaga y Madrid ha permanecido condicionada por una cadena de obstáculos técnicos que han ido aplazando la reapertura más allá de lo inicialmente previsto.
En un primer momento, la fecha marcada para restablecer el servicio era el 8 de marzo. Sin embargo, la inestabilidad del terreno, agravada por las lluvias persistentes, impidió la entrada de maquinaria pesada y obligó a retrasar el calendario hasta el 23 de marzo. Tampoco entonces fue posible cumplir el plazo. El propio presidente de Adif, Pedro Marco de la Peña, acabó reconociendo públicamente que era “imposible” reabrir en esa fecha y que había que afrontar una intervención de mayor envergadura para garantizar la seguridad de la infraestructura.
El alcance de la obra fue una de las claves del retraso. Según explicó entonces el Ministerio de Transportes, los trabajos exigían desmontar por completo el talud, retirar grandes cantidades de tierra y demoler parte del muro existente para construir una solución definitiva. El ministro Óscar Puente defendió la complejidad técnica de la actuación y respondió con dureza a las críticas recibidas durante las semanas de cierre. En uno de sus mensajes públicos, insistió en que las limitaciones de espacio en la zona eran determinantes y subrayó que en el operativo trabajaban 23 máquinas y 75 personas durante las 24 horas del día, organizadas por turnos.
Un corte con enorme impacto turístico
La interrupción prolongada de la línea provocó una intensa controversia, especialmente porque coincidía con la antesala de la Semana Santa, una de las fechas más sensibles para el arranque de la temporada turística en Málaga y la Costa del Sol. El sector turístico alertó desde el principio de que el cierre del corredor ferroviario podía traducirse en pérdidas millonarias. Posteriormente, empresarios hoteleros llegaron a cifrar el perjuicio en 300 millones de euros directos y hasta 1.300 millones indirectos, unas cantidades que después fueron repetidas por responsables políticos andaluces, aunque sin un desglose detallado.
El presidente de la Junta de Andalucía, Juan Manuel Moreno Bonilla, se hizo eco de esas estimaciones, mientras que el consejero de Turismo, Arturo Bernal, llegó a dar por perdida “definitivamente” la Semana Santa. Sin embargo, el escenario final no resultó tan negativo como se había anticipado. El mantenimiento parcial del servicio por parte de Renfe, con trenes hasta Antequera y enlace posterior en autobús hasta Málaga, junto a los refuerzos en las conexiones aéreas y al empuje del turismo internacional, permitió amortiguar el golpe. La ocupación hotelera terminó resistiendo gracias también al buen tiempo y a la llegada de visitantes extranjeros.
Durante todo este periodo, Iryo y Ouigo suspendieron sus circulaciones entre Madrid y Málaga, mientras que Renfe mantuvo una operativa limitada mediante transbordos. La recuperación del trayecto directo supone ahora un alivio tanto para los viajeros como para el tejido económico vinculado al turismo, que llevaba semanas reclamando una solución estable.
Reapertura parcial y obras hasta final de año
Aunque la circulación directa volverá la próxima semana, la infraestructura todavía no estará plenamente restaurada. Adif ha precisado que la línea se reabrirá con una sola vía, dado que los trabajos pendientes obligan a continuar la intervención durante los próximos meses. Entre esas actuaciones figura la demolición de un muro, una fase que se extenderá previsiblemente hasta el verano, y la posterior instalación de uno nuevo, prevista hasta finales de año.
Esta limitación provocará un ligero aumento en los tiempos de viaje, de apenas unos minutos, según ha trasladado el administrador ferroviario. Pese a ello, la reapertura permitirá recuperar una conexión estratégica para Andalucía y cerrar, al menos en parte, uno de los episodios ferroviarios más delicados de los últimos meses.