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Aerosol y humo no son lo mismo: qué dice la ciencia sobre las alternativas al cigarrillo

EP Brands

Cuando se habla de tabaco, la conversación tiende a simplificarse. Fumar es fumar, y punto. Pero la realidad es que no todos los productos de tabaco y nicotina funcionan igual ni generan la misma exposición a sustancias nocivas. Hay diferencias relevantes entre quemar tabaco y calentarlo, entre el humo de un cigarrillo y el aerosol de un dispositivo para tabaco calentado. Diferencias que la ciencia lleva años estudiando y que los organismos reguladores de varios países ya reconocen. 

Este artículo es un repaso a lo que sabemos hoy sobre una categoría que crece en todo el mundo y que conviene entender: los productos sin combustión

¿Qué es la reducción del daño del tabaco y por qué es relevante hoy?

La reducción del daño es un concepto que existe en muchos ámbitos de la salud pública. Aplicado al tabaco, parte de una premisa práctica. Mientras haya personas que siguen fumando a pesar de conocer los riesgos, ofrecer alternativas con menor exposición a sustancias nocivas puede ser una herramienta complementaria a las políticas de prevención y cesación. 

No sustituye el mensaje principal, que sigue siendo claro: la mejor opción es no fumar, y la segunda mejor opción es dejar de hacerlo. Pero para los fumadores adultos que siguen fumando, la existencia de alternativas con menor riesgo respecto al cigarrillo convencional abre una tercera vía que varios países están empezando a explorar dentro de sus políticas. 

De la teoría a la práctica

La idea no es nueva. En otros ámbitos, la reducción del daño lleva décadas aplicándose con resultados medibles. Lo que resulta más reciente es su aplicación al tabaco, impulsada por los avances tecnológicos que han permitido desarrollar productos sin necesidad de quemar tabaco. 

El principal daño del cigarrillo proviene fundamentalmente del proceso de combustión, que genera sustancias químicas, muchas de ellas nocivas. Eliminar o reducir la combustión es, por tanto, el eje sobre el que se construye esta categoría de productos. 

Qué dicen los organismos reguladores: FDA y la evidencia disponible

La FDA de Estados Unidos ha sido uno de los organismos que más lejos ha llegado en la evaluación de estos productos. En 2020, la FDA autorizó la comercialización del dispositivo de calentamiento de tabaco de Philip Morris International como producto de riesgo modificado. En 2026 el organismo sanitario de Estados Unidos renovó dicha autorización concluyendo que “los estudios científicos han demostrado que cambiar completamente de los cigarrillos convencionales al dispositivo de calentamiento de tabaco de PMI reduce de forma significativa la exposición del organismo a sustancias químicas nocivas o potencialmente nocivas”. 

Preguntas frecuentes

Aerosol vs. humo: la diferencia fundamental

La diferencia entre el humo de un cigarrillo y el aerosol de un producto de tabaco calentado es, en esencia, una diferencia de proceso.

 

¿Qué ocurre cuando se quema tabaco?

Un cigarrillo encendido quema tabaco a temperaturas que superan los 600°C. Ese proceso de combustión genera humo, una mezcla compleja que contiene más de 6.000 sustancias químicas identificadas, de las cuales un centenar están clasificadas como nocivas o potencialmente nocivas por las autoridades sanitarias. 

Es precisamente esa combustión, y no la nicotina en sí misma, la que los científicos identifican como la principal fuente de daño asociada al tabaquismo

 

¿Qué ocurre cuando se calienta tabaco?

Los productos de tabaco calentado funcionan de forma diferente. En lugar de quemar el tabaco, lo calientan a temperaturas controladas (generalmente por debajo de 350°C), lo suficiente para liberar un aerosol que contiene nicotina, pero sin legar a la combustión. 

Al no haber combustión, no se genera humo. Y al no generarse humo, la cantidad de sustancias nocivas presentes en el aerosol se reduce de forma significativa respecto a la del cigarrillo convencional.  

 

¿Qué dice la ciencia? Los datos detrás de los productos sin combustión

Philip Morris International es la compañía que más ha invertido en la investigación y validación científica de los productos sin combustión. Desde 2008, ha destinado más de 16.000 millones de dólares a este esfuerzo, con alrededor de 1.600 científicos y expertos trabajando en sus centros de I+D en Suiza y Singapur. 

El volumen de investigación es considerable: más de 550 artículos científicos publicados para compartir metodología y hallazgos, 337 estudios de evaluación toxicológica, 32 ensayos clínicos y 83 estudios sobre percepción y evaluación del comportamiento completados desde 2015. A finales de 2025, las cinco oficinas de propiedad intelectual más grandes del mundo habían concedido 5.000 patentes para tecnologías sin humo.

Categorías de productos sin combustión: dispositivos para calentar tabaco, cigarrillo electrónico y bolsas de nicotina

No todos los productos sin combustión son iguales. Bajo ese paraguas conviven varias tecnologías que funcionan de forma diferente y que conviene distinguir. 

Los dispositivos para tabaco calentado calientan tabaco real a temperaturas controladas sin llegar a quemarlo, generando un aerosol en lugar de humo.

Los cigarrillos electrónicos vaporizan un líquido que puede contener nicotina, sin utilizar tabaco en el proceso. Funcionan mediante una resistencia que calienta el líquido y genera un vapor que el usuario inhala. 

Las bolsas de nicotina son productos orales que contienen nicotina, pero no tabaco. Se colocan entre la encía y el labio, liberando nicotina sin necesidad de combustión, calentamiento ni inhalación. 

Para los fumadores adultos que buscan alternativas al cigarrillo convencional, la ciencia indica que estas opciones presentan una menor exposición a sustancias nocivas.