La dura e impactante entrevista que hizo Jordi Évole al terrorista Iñaki Rekarte en el último programa de la temporada de Salvados ha dejado tras de sí una fuerte impresión en la conciencia de muchos y ha removido heridas que aún no están cerradas del todo. Y el colectivo que más ha tenido que decir ha sido el de las víctimas del terrorismo pero lo ha hecho con opiniones enfrentadas. En medio de la polémica, Évole ha defendido su trabajo, en una entrevista con El País, donde ha explicado que es un "duro testimonio contra ETA”.

Por el lado de los que apoyan este tipo de entrevistas y la vía de la reinserción se encuentra el que fue víctima de ETA Gorka Landaburu. En una entrevista a La Sexta, Landaburu recuerda que ya había hablado antes con Rekarte y sí se cree su perdón a las víctimas, considerando que son testimonios que “hay que tener en cuenta” y que sirven para “desmontar el mito de ETA”.


 

También Irene Villa, otra conocida víctima del terrorismo, considera que la entrevista ha servido para que Iñaki Rekarte diga “abiertamente lo q siempre pensamos q mueve a etarras: odio, victimismo, enemigo ficticio, podridos por dentro”.

 

Opiniones contrarias
Desde la AVT su presidente, Ángeles Pedraza, ha mostrado su rotundo rechazo a este tipo de entrevistas afirmando que solo sirven para “blanquear la vida de los terroristas” y mostrar “un arrepentimiento ficticio”. En su cuenta personal de Twitter, Pedraza se hizo eco también de opiniones contrarias a la entrevista y que se quejaban de que no se hubiese hablado con las víctimas.

 

 

Ante estas críticas, Évole ha defendido su trabajo en una entrevista para El País donde ha explicado que “en otras ocasiones me hubiese parecido fundamental, pero en este caso, además de tratarse de una confesión, contra quien más duro resulta el testimonio es contra la propia ETA”.

Entrevista fría y distante
Rekarte, que ha pasado 20 años en prisión por el asesinato de tres personas en Santander en 1992, ataca duramente a la banda terrorista ETA de la que fue expulsado por traidor. En su entrevista en Salvados, Évole reconoce que ha sido en la que menos preguntas hizo y en la que se tuvo que esforzar por no mostrar “empatía con el entrevistado (…) para que fuera ante todo el espectador quien juzgara”.

El periodista también reconoce que lo que ha aprendido de esta entrevista es “algo que a lo mejor no gusta a muchos, y es que todo el mundo merece una segunda oportunidad, incluso una tercera”.