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Entrevista
Música

Santi Muk y la cara menos visible del éxito: "Siempre quiero más"

El cantautor argentino habla de la presión por conseguir canciones virales, los límites de la promoción en redes sociales y su necesidad de volver a disfrutar de la música

Amanda Ramos, redactora de ElPlural
Fotomontaje Santi Muk.

Fotomontaje Santi Muk.

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En una industria donde el éxito se mide en reproducciones, seguidores y entradas vendidas, Santi Muk ha decidido replantearse su relación con la música. El cantautor argentino, nacido en Termas de Río Hondo (Santiago del Estero), ha pasado de grabar vídeos con apenas presupuesto a llenar salas y llevar sus canciones más allá de Argentina. Ahora, después de siete años de carrera, reconoce que hay algo de lo que quiere desprenderse: la obsesión por los resultados.

Su propuesta musical se mueve entre el indie pop, el R&B y la canción de autor, con influencias del folclore argentino. Su traslado a Buenos Aires marcó un punto de inflexión en una trayectoria que ha ido creciendo gracias a canciones como Besos, limón y miel, su presencia en redes sociales y actuaciones en escenarios como el Cosquín Rock y Lollapalooza Argentina.

Con + de cerquita, un proyecto acústico que recupera algunas de sus canciones más personales, Muk cierra una etapa marcada por la experimentación, las giras y el descubrimiento de su propia identidad artística. 

Pregunta (P): Dices que + de cerquita cierra una etapa de siete años. ¿Qué parte de esos años te da orgullo y qué parte te da vergüenza mirar ahora?

Respuesta (R): Miro con mucho orgullo todas las cosas que sucedieron, los viajes, giras, el equipo y sentir que hoy estoy viviendo un sueño. Hoy me da vergüenza mirar mis vídeos viejos que hacíamos con cero presupuesto. Pero también entiendo que es parte de mi historia y me parece divertido que sigan esos recuerdos ahí.

P: Hace unos años hablabas de tus "sueños de grandeza", pero también del miedo a que todo pudiera caerse. Ahora llenas salas y tienes canciones virales. ¿El éxito te ha quitado ese miedo o te ha dado más cosas que perder?

R: Uno siempre se acostumbra rápido a las cosas buenas. Hoy miro todo lo que está sucediendo e intento vivirlo con mucha presencia y agradecimiento. Pero siempre quiero más. Quiero más canciones virales y que conecten, quiero viajar a más países, tocar en salas más grandes. Pero por suerte la búsqueda ahora es de paciencia, sabiendo que esas cosas con trabajo y tiempo llegan.

P: Hay artistas que reconocen que las redes les han obligado a convertirse también en creadores de contenido. ¿Alguna vez has sentido que dedicabas más tiempo a vender que haces música que a hacer música?

R: Algunas veces sí me pasa de subir vídeos aunque no tenga ganas. Pero sé que es parte del trabajo, que si quiero seguir viviendo de esto y conectar con más audiencia, tengo que encontrar la manera de comunicar lo que estoy haciendo. Creo que la clave está en encontrar un tipo de contenido que sea genuino y no hacer cosas que no te queden cómodas. Después de todo el tiempo e inversión que se hace para tener canciones y videoclips, hay que poner el mismo esfuerzo en promocionarlo.

P: Has dicho que un artista independiente que no sube su música a TikTok pierde una oportunidad enorme. ¿Hasta qué punto puede jugar al algoritmo sin terminar componiendo para él?

R: Nunca hay que hacer música pensando en el algoritmo, pero sí es útil jugar con el momento actual que nos toca vivir. La música siempre se creó pensando en el lugar en donde iba a sonar. Una banda de rock tocando en un bar de mala muerte donde la gente habla y está borracha necesita mucha distorsión y baterías que suenen con toda. Hoy, si mientras compones te pones el desafío de encontrar un hook, no me parece que esté mal, de hecho me parece divertido. Tenés que encontrar algo que la gente vea y piense: "Esto me gusta, quiero ser parte". Pero que eso sea solo un juego y no que toda la composición se base en eso.

P: En tus canciones hay bastante exposición emocional. ¿Hay cosas que antes escribías con facilidad y que ahora, con más gente escuchando, te cuesta contar?

R: Creo que las canciones más personales me siguen saliendo sin tanto esfuerzo porque en definitiva son la parte de mi música que me hace sentir. Escribir canciones personales es mi terapia. De hecho, comparto mucho menos de las que escribo.

P: ¿Hay alguna canción de + de cerquita que hoy escribirías de manera completamente distinta?

R: No, confío mucho en las elecciones que tomo. En la vida y en la composición.

P: Has reivindicado tu origen santiagueño, aunque durante un tiempo te alejaste de tus raíces. ¿Sentías que para entrar en determinados circuitos tenías que sonar menos a Santiago del Estero y más a Buenos Aires?

R: Sí. Cuando me mudé a Buenos Aires conocí otros sonidos, colegas, instrumentos, discos y mi curiosidad me llevó a probar esas cosas. Siento que en este último tiempo el secreto está en combinar ambas cosas mientras termino de entender qué parte de cada cosa es mía y qué cosas son reflejos.

P: La industria presenta como una historia romántica eso de irse a Buenos Aires para intentarlo. ¿Cuánto hay de romanticismo y cuánto de centralismo?

R: Hay una frase que dice: "Dios está en todos lados, pero atiende en Buenos Aires". Yo genuinamente creo que podés hacer una carrera gigante dentro de Argentina sin conocer Buenos Aires. Lo que tiene ir a la capital es que conocés personas que están en búsquedas similares. Además, el simple hecho de ir a otro lugar te despierta curiosidad y pensamientos distintos y eso es clave.

P: Cuando un artista anuncia que cierra una etapa suele haber algo que quiere dejar atrás. ¿Qué parte de tu carrera no quieres llevar contigo a la siguiente?

R: No quiero llevar la adicción al resultado a esta nueva etapa. Quiero disfrutar cada parte del proceso, por eso también ahora trabajo solo con amigos, así no se siente tanto como trabajo.

El músico continúa presentando + de cerquita en España, con conciertos programados el 22 de octubre en la Sala Copérnico de Madrid, el 23 en Es Gremi de Mallorca y el 27 en La Nau de Barcelona.

Después de siete años persiguiendo escenarios cada vez más grandes, Santi Muk no parece dispuesto a renunciar a sus ambiciones. Lo que quiere cambiar es la forma de alcanzarlas. Porque, quizá, el siguiente gran paso de su carrera no tenga que ver con llenar una sala más grande, sino con aprender a disfrutar de todo lo que ocurre antes de subir al escenario.

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