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Música

Rosa López se planta ante los 25 años de OT y destapa el negocio detrás de los homenajes

La primera ganadora de 'Operación Triunfo' cuestiona que se reclame su presencia en cada aniversario mientras denuncia la falta de apoyo a su carrera musical

Amanda Ramos, redactora de ElPlural
Rosa López planta cara a OT.

Rosa López planta cara a OT.

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Rosa López fue la primera gran estrella de Operación Triunfo, pero 25 años después ya no está dispuesta a que su carrera siga girando alrededor de aquel concurso. La cantante granadina ha decidido marcar distancias con las celebraciones del aniversario del programa que la lanzó a la fama y ha puesto sobre la mesa una cuestión que rara vez aparece en los homenajes televisivos. Detrás de la nostalgia también hay intereses económicos, compromisos profesionales y artistas que siguen intentando abrirse camino.

La intérprete ha compartido un vídeo en sus redes sociales en el que explica su malestar con la presión que siente para participar en los reencuentros de OT. Lejos de renegar de sus orígenes, Rosa agradece el cariño recibido durante todos estos años, pero cuestiona que su condición de ganadora implique estar siempre disponible cuando llega una nueva celebración.

"¿Por qué tengo que estar siempre? ¿Por ser ganadora?", se pregunta la artista, que considera injusto que su presencia se dé prácticamente por hecha mientras sus proyectos actuales no reciben, según denuncia, el mismo interés.

Sus palabras llegan en un momento especialmente simbólico. Este 22 de octubre se cumplen 25 años del estreno de Operación Triunfo, el concurso que cambió la televisión musical española y convirtió a una joven de Armilla en Rosa de España.

El negocio de la nostalgia que denuncia Rosa López

La cantante no ha tenido reparos en señalar el componente comercial de los encuentros entre antiguos concursantes. Para ella, las reuniones pueden ser emotivas y especiales para el público, pero también representan un negocio del que no siempre se benefician quienes lo protagonizan.

Me tiro todo el año trabajando sin ningún tipo de apoyo a mi música, a mí como artista y como mujer.

Rosa sostiene que recibe invitaciones para participar en celebraciones relacionadas con el concurso, pero que esa atención no se traduce en un respaldo continuado a su carrera.

Uno de los aspectos que más le incomodan es la expectativa de acudir a estos eventos sin cobrar. La cantante explica que aceptar determinados compromisos supone dedicar tiempo que podría emplear en otros trabajos remunerados, una circunstancia que considera especialmente importante después de tantos años en la profesión.

Su reflexión va más allá de una simple negativa a participar en una gala. Rosa cuestiona que la industria siga recurriendo a la imagen de los antiguos triunfitos para recuperar la emoción de 2001 sin prestar la misma atención a lo que hacen actualmente.

La artista también ha recordado las dificultades que implica mantenerse en la música con el paso de los años, especialmente para las mujeres, sometidas a unas exigencias relacionadas con la imagen y la edad que no siempre afectan de la misma manera a sus compañeros.

Lo que rechaza es que su identidad profesional permanezca ligada de forma permanente a una experiencia que vivió hace un cuarto de siglo. La granadina tiene ahora 45 años y considera que ha llegado el momento de dar prioridad a sus propios proyectos.

"No tenemos que pasar por el aro", ha advertido al explicar que piensa rechazar algunas de las propuestas relacionadas con el aniversario. Su intención no es borrar su pasado, sino decidir en qué condiciones quiere recordarlo.

Desde su victoria en la primera edición, Rosa ha desarrollado una carrera musical con varios discos, conciertos y proyectos personales. Entre sus trabajos recientes destaca 12 diamantes negros, mientras prepara nuevas iniciativas que incluyen un libro y su actividad sobre los escenarios.

Un cuarto de siglo después de convertirse en Rosa de España, Rosa López quiere recuperar el control sobre cuándo y cómo se utiliza aquella historia. No pretende negar lo que Operación Triunfo significó para ella, pero sí recordar que su vida profesional no terminó cuando se apagaron las cámaras de la Academia.

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