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Coincidiendo con el año del centenario del nacimiento de Francisco (Paco) Rabal, uno de los actores españoles más influyentes de nuestro país, el próximo 23 de octubre se estrena el documental 200 vidas Paco Rabal, un recorrido por la trayectoria profesional y vida del intérprete narrada por él mismo.
El largometraje, dirigido por la nominada al Goya Vanesa Benitez, cuenta con la máxima aprobación del hijo del protagonista, Benito, con quien ha conversado ElPlural.com. “Es muy respetuoso y va a enseñar una serie de facetas y aspectos de mi padre que eran desconocidos”, señala. “(Pero) no cosas demasiado secretas, porque la verdad es que no tenía muchos secretos. No ocultaba prácticamente nada, y creo que eso también es bueno que la gente lo vea”, concreta.
El director va más allá y define a su progenitor como una persona que “cuenta con tranquilidad” incluso “momentos jodidos”. “Él representaba muy bien esa idea de que nunca es tan negra la noche como cuando amanece; que hay bajadas al infierno, pero también subidas (…) De hecho, su historia tenía que ser de luces y sombras”, relata.
Son las fotografías y vídeos de su añorada Super 8 y su magnetofón, junto a entrevistas y apariciones en medios, los que mayoritariamente dan forma al resultado final, que habría sido imposible sin el trabajo en vida de la madre de Benito, la intérprete Asunción Balaguer. “Ella guardaba todos los recortes de prensa, de películas y cintas magnetofónicas. El archivo es un auténtica joya”, describe con cariño quien habla para estas líneas.
Tolerado por el régimen, pero comprometido con la izquierda
Rabal fue uno de los actores más destacados durante el franquismo, erigiéndose como uno de los rostros del cine español impulsado o, a menos, tolerado, por el régimen, llegando a trabajar con directores como Rafael Gil. Además, fue considerado arquetipo de galán clásico de aquella época. Pese a ello, no perdió de vista sus orígenes, nunca renunció a un compromiso político de izquierdas, ni escondió su simpatía con la oposición antifranquista.
Todo eso, expresa su hijo, aparece muy bien en este filme: “Nació en una aldea pequeñísima. Mi abuela era analfabeta y mi abuelo entró a trabajar en las minas con ocho años y aprendió a leer solo. Él consiguió romper su destino y hacer lo que él quiso, pero sin perder el sentido ni de qué clase venía. A pesar de que siempre tuvo un discurso muy conciliados con todo el mundo, tuvo claro en todo momento de dónde venía y sabía muy bien qué significaba la lucha de clases”.
De Buñuel a su propio hijo pasando por 'Los santos inocentes'
En el aspecto estrictamente profesional, logró escapar del estereotipo a partir de la década de los 60 gracias a su trabajo con Luis Buñuel (en Nazarín, 1959) -que su propio hijo destaca como punto de inflexión- e innumerables colaboraciones con artistas internacionales. Para muchos su madurez se vio consagrada con su participación en Los santos inocentes (1984), dirigida por Mario Camus, algo que en cierto modo también respalda Benito.
El director sostiene que nunca ha interferido negativamente que su padre se haya dedicado a la escena cinematográfica. “Le recuerdo como un compañero. Puede sonar raro, pero es así”, reconoce desde el otro lado del teléfono. “En esta profesión, imagino que en otras también, cuando ruedas, pasas 24 horas juntos a tus compañeros, como lo fue él para mí, y acaban sabiendo más de tu vida que tu pareja o tu familia (…) Eso es lo que me pasó con él desde pequeño”, describe, contestando de forma contundente que “nunca le ha afectado” para mal que su padre fuese actor: “Todo lo contrario, si los dos hubiéramos sido actores a lo mejor me hubiera afectado porque me habrían comparado. No lo sé. Pero como yo he estado siempre detrás de las cámaras, no solamente no me ha afectado, sino que me ha llenado de orgullo”.
“Sentir el placer de vivir varias vidas en una sola”
Aparentemente emocionado, el entrevistado rememora los dos consejos que le dio su padre, que “nadie tenía que saber que era su hijo, para bien ni para mal”, y que en esta profesión “solamente debía tener piernas y oídos”. Me decía, antes que te digan vete a buscar el burro, ya tienes que haberte ido corriendo a buscar el burro, y si no has encontrado al burro no vuelvas”, ejemplifica entre risas. ¿Y qué consejos daría él a los actores y actrices actuales?: “Que tuviera verdadera vocación, no ganas de ser famosos ni acudir a fiestas. Que sintiera el placer de vivir varias vidas en una sola”.
Al frente de la producción de este documental se encuentran José Antonio Hergueta José Egea y Carlos Belmonte. Asimismo, cuenta con la participación de RTVE y Movistar+ además de las cadenas autonómicas Canal Sur y La 7, el apoyo del Ministerio de Cultura (ICAA) y la Región de Murcia (ICA) y el patrocinio de Fundación SGAE y el Ayuntamiento de Águilas (Murcia), población natal de Francisco Rabal.




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