Hubo un momento en el que parecía que los CD estaban condenados a convertirse en objetos arqueológicos. Las cajas de plástico se acumulaban en estanterías mientras Spotify, YouTube y posteriormente el resto de plataformas convertían prácticamente toda la historia de la música grabada en algo accesible desde un teléfono móvil.

Ya no hacía falta comprar un disco para escuchar un disco. Tampoco cargar con un Discman, buscar dónde habíamos dejado el CD o descubrir demasiado tarde que nuestra canción favorita estaba en la pista 11.

Sin embargo, algo extraño está sucediendo en plena era del streaming: los CD vuelven a crecer

Los últimos datos publicados en España apuntan precisamente en esa dirección. Durante los primeros seis meses de 2026, las ventas de CD aumentaron un 4,3%, según las cifras de PROMUSICAE, la organización que representa a más del 95% del mercado discográfico español. El cambio resulta especialmente significativo porque durante el mismo periodo de 2025 habían retrocedido un 3,2%.

El fenómeno es todavía más pronunciado al otro lado del Atlántico. El informe semestral de Luminate calcula que durante los primeros seis meses de 2026 se vendieron 16,3 millones de CD en Estados Unidos, un 16% más que un año antes. El crecimiento porcentual del compacto ha sido casi siete veces superior al registrado por el vinilo, cuyas ventas aumentaron un 2,4%.  El fenómeno es todavía más pronunciado al otro lado del Atlántico. El informe semestral de Luminate calcula que durante los primeros seis meses de 2026 se vendieron 16,3 millones de CD en Estados Unidos, un 16% más que un año antes. El crecimiento porcentual del compacto ha sido casi siete veces superior al registrado por el vinilo, cuyas ventas aumentaron un 2,4%.

Reuters también ha puesto el foco esta semana sobre el inesperado regreso del formato al analizar el crecimiento de los ingresos de la industria estadounidense de música grabada durante el primer semestre del año. El CD, aquel objeto al que el futuro parecía haber condenado, se resiste a morir.

El CD vuelve a crecer en España

Los datos españoles permiten observar el fenómeno con cierta perspectiva. El streaming continúa siendo, con enorme diferencia, la principal forma de consumir música. Durante el primer semestre de 2026 generó 159,6 millones de euros en España, un 10,8% más que el año anterior. Las suscripciones de pago aportaron por sí solas 121 millones y representan ya dos terceras partes de todos los ingresos procedentes de las ventas de música grabada. No estamos, por tanto, ante una rebelión contra Spotify ni ante un regreso al modelo de consumo de finales de los noventa.

Los formatos físicos ocupan una parte mucho menor del mercado, pero están creciendo incluso mientras el streaming continúa expandiéndose. Durante los seis primeros meses de 2026, el mercado físico español facturó 20,9 millones de euros, un 20,3% más que durante el mismo periodo del año anterior. El gran protagonista sigue siendo el vinilo, que creció un 27,7% y generó 15,3 millones de euros, pero el CD ha vuelto también a terreno positivo con ese incremento del 4,3%. El dato adquiere mayor importancia al observar lo ocurrido durante todo 2025. En aquel ejercicio, las ventas de CD en España crecieron un 9,1% en ingresos, pasando de 11,6 a 12,6 millones de euros, con alrededor de 1,67 millones de unidades vendidas. No es todavía una resurrección comparable a la del vinilo. Pero tampoco parece ya un formato completamente muerto.

Estados Unidos dispara las ventas de CD un 16%

El comportamiento estadounidense resulta todavía más llamativo. Luminate asegura que las ventas de CD crecieron un 16% durante el primer semestre de 2026, hasta alcanzar los 16,3 millones de unidades. Y existe un protagonista fundamental detrás de una parte de ese crecimiento: el K-pop. La industria coreana ha convertido el álbum físico en algo bastante diferente al antiguo disco compacto. El CD puede formar parte de un paquete que incluye fotografías, photocards, diseños exclusivos y diferentes versiones de un mismo lanzamiento.

El consumidor no compra necesariamente el objeto porque sea la forma más sencilla de escuchar la música. Lo compra porque quiere poseer algo relacionado con el artista. Pero atribuir todo el fenómeno al K-pop sería un error. Luminate realizó también el cálculo eliminando las ventas asociadas al género coreano y llegó a una conclusión interesante: sin K-pop, las ventas estadounidenses de CD también habrían aumentado un 6,7%.

Las cifras estadounidenses de 2026 representan un cambio importante respecto al año inmediatamente anterior. En 2025, según la RIAA, las unidades de CD vendidas en Estados Unidos habían caído un 11,6%, de 33,3 a 29,5 millones, mientras que sus ingresos disminuyeron un 7,8%.  En 2024, por ejemplo, los ingresos estadounidenses procedentes de CD habían aumentado un 1%, hasta los 541 millones de dólares, según el informe anual de la RIAA.

España también presenta oscilaciones. El CD cayó un 3,2% durante el primer semestre de 2025, pero terminó el año aumentando un 9,1% sus ingresos. Ahora vuelve a crecer durante los primeros seis meses de 2026.

Del oyente al superfan

Una de las claves puede encontrarse en la transformación de la relación económica entre artistas y seguidores. Luminate considera superfans al 20% de los oyentes estadounidenses porque interactúan con los artistas y la música de cinco o más maneras diferentes. Además, un 22% de los consumidores entra en la categoría de superfan basada específicamente en compras.

Ediciones especiales, portadas alternativas, versiones deluxe, productos exclusivos para determinadas tiendas o lanzamientos dirigidos específicamente a seguidores permiten convertir un álbum en un objeto coleccionable. Luminate señala precisamente las variantes de vinilo, ediciones deluxe y exclusivas comerciales como parte de las estrategias utilizadas actualmente por grandes artistas para movilizar a sus comunidades de seguidores alrededor de un lanzamiento.

Durante décadas comprábamos discos compactos porque eran el vehículo que permitía escuchar la música. Hoy podemos escuchar exactamente el mismo álbum gratuitamente o mediante una suscripción antes incluso de decidir si queremos comprarlo. El disco físico pasa entonces de ser un instrumento de reproducción a convertirse en merchandising, recuerdo, objeto de colección y símbolo de pertenencia. El streaming ganó hace tiempo la batalla por la comodidad. Pero la industria musical está descubriendo que una parte del público todavía quiere algo que un catálogo infinito almacenado en la nube no puede proporcionarle: tener la música entre las manos.

 

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