El relato en torno a la compra del polémico ático de 6,3 millones de euros ha situado a Isabel Díaz Ayuso entre la espada y la pared por las contradicciones y los cambios de argumentos que se han ido sucediendo en estas últimas semanas. A principios del mes de agosto, la propia presidenta de la Comunidad de Madrid aseguró no tener “ni la menor idea” sobre la compra del inmueble; sin embargo, este mismo miércoles, fuentes de su entorno reconocieron que fue a visitarlo tras cumplirse la transacción por parte de su Gobierno regional.
El ático, de más de 400 metros cuadrados, con 99 metros cuadrados de terraza, con previsible uso para oficina y ubicado en el Paseo del General Martínez Campos del barrio de Chamberí, se adquirió por parte de la Comunidad de Madrid el pasado mes de abril, pero no trascendió ni mediática ni políticamente hasta julio. La noticia coincidió con los devastadores incendios de la Sierra Oeste de la región y, debido al escándalo que suscitó, el Ejecutivo de la Puerta del Sol lo puso a la venta 24 horas después de ello, pero la polémica no hizo más que acumularse a partir de aquel punto.
Llegados al presente, se está dando la coyuntura de una contradicción de complicada explicación: el hecho de haber explicado públicamente que no tenía conocimiento del ático y que las explicaciones las derivó a la consejería de Presidencia no concuerdan con que, tanto fuentes de su entorno como su ‘número dos’, hayan terminado por confirmar que visitó presencialmente la vivienda.
Del “no tengo la menor idea” al “obvio que se visita”
Sin duda, los tiempos no han jugado a favor del argumentario de la lideresa madrileña con respecto a la polémica que viene cercando su mandato al comienzo de este inicio de curso político. En su primera declaración sobre la cuestión, Ayuso entró en acusaciones de “campaña de desprestigio”, que el inmueble no era para ella ni para uso residencial propio y que desconocía dónde iba a instalarse su despacho cuando comenzasen las obras de la Real Casa de Correos. Sin embargo, este escenario coincidió con la puesta en venta del piso y ático que compartía con su pareja, Alberto González Amador, por un valor conjunto de 3,4 millones de euros.
En respuesta a la prensa, a comienzos de agosto, llegó a decir que habría sido “muy poco inteligente” por su parte si su Gobierno le hubiera buscado una casa de la que no se puede “esconder”: “Si hubiera querido tener una vivienda para mí, habría tardado un poquito, siete años. Lo lógico es que hubiera llegado el primer día y haber decidido, como tantos ministros de los que no sabemos nada -ni dónde viven, ni dónde tienen los inmuebles, ni cuánto cuestan-, hacer lo mismo. En mi caso, no tiene nada que ver. (...) Sería muy poco inteligente que a estas alturas de mi carrera política en la Comunidad de Madrid me buscara una casa de la que me tuviera que esconder. ¿Qué voy a vivir, en un búnker? Entiendo que casen los relatos porque queda muy bien”, apuntó entonces.
Entonces, situó toda responsabilidad y explicaciones en su consejero portavoz y de Presidencia, Miguel Ángel García Martín, entidad que gestionó las transacciones a través de Planifica Madrid: “Es quien tiene no solo la información detallada, sino también los canales de comunicación a tal efecto. Planifica Madrid compra y vende inmuebles a lo largo del año y en numerosas ocasiones. Es quien puede explicarlo”, señaló.
Fue cuando la dirigente madrileña expresó públicamente no tener “ni la menor idea” de las gestiones realizadas sobre el ático porque “no es su competencia saberlo”: “Sí me consta que, a lo largo del tiempo, desde que entramos a este gobierno, cada vez tenemos menos consejerías, menos gasto público y organismos. Sé que todo aquello que no es necesario se pone a la venta. En este caso, lo mejor fue dejarlo ahí, venderlo”, reiteró.
Pasado casi un mes de estas palabras, y recién iniciada la actividad política tras el verano, fue este miércoles cuando fuentes cercanas del entorno de Ayuso confirmaron al diario El País que la presidenta sí que acudió personalmente a ver el inmueble “una vez que la Comunidad lo adquirió”, aunque la decisión de destinarlo a oficina por las obras en Sol “se dejó para finales de octubre”: “Fue a visitar una posibilidad, no una decisión”, precisaron.
Sumado a ello, el consejero de Presidencia, en rueda de prensa tras el Consejo de Gobierno regional y preguntado por la cuestión, lo reconoció por primera vez: “Lógicamente, cuando se compra un inmueble obvio que se visita”. Cabe remarcar a su vez que, antes de formalizar la compra de la vivienda, un asesor de la presidenta acudió a ella para visitarla y afianzar el procedimiento.
A mediados de agosto, la empresa Planifica Madrid lanzó en venta el inmueble en su portal público por un valor mayor al que se compró, por cerca de 6,7 millones de euros, para ser más exactos, 6.694.201 euros sin impuestos. Sin embargo, en una información adicional de la empresa pública también conocida esta semana, el ático no puede visitarse por aquellos que estén interesados en comprarlo. Según indica una información adicional del portal de Planifica Madrid, no se han ejecutado obras en el inmueble y el mismo está “libre de cargas y gravámenes de todo tipo y, en especial, al corriente de pagos de contribuciones e impuestos”.
En el plano meramente político, la polémica del ático también suscitó divisiones dentro de las filas del PP. Por un lado, las de Madrid, se sirvieron de mensajes de apoyo en torno a la presidenta ante las presiones de la oposición y el cerco mediático. Por otro lado, desde Génova las asperezas incrementaron, más cuando su propio presidente, Alberto Núñez Feijóo, reconoció hace días atrás que tuvo conocimiento de la compra del ático en abril y deslizó que Sol debería brindar explicaciones más claras sobre la operación.
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