Arranca un mes de septiembre que promete ser de los más convulsos en años en la política española. Con la agenda atravesada desde hace más de un mes por la crisis de Ceuta, el último curso antes de las elecciones se antoja de infarto para el Gobierno, que suma la piedra de la situación en la ciudad autónoma a las que ya cargaban a su espalda con las causas judiciales que rodean al Partido Socialista. También para la oposición, que ve en esta crisis un último madero que lanzar a la hoguera de Pedro Sánchez, mientras trata de apagar a su vez los fuegos internos del Partido Popular. Y también será un mes decisivo para los socios del Ejecutivo, que tratan por separado de reivindicarse de cara a un carrusel de elecciones que lo copará todo en 2027.

Los partidos dieron los primeros pasos desde el arranque de curso, dejando claro hacia donde apunta el camino. El tema que lo atraviesa todo, Ceuta, es el propicio para partidos como Sumar y Podemos para marcar las diferencias con el PSOE, que se irán ensanchando a medida que se acerquen las elecciones. En cuanto al resto de cuestiones que ocupan el debate, como la crisis del ático de Isabel Díaz Ayuso, la crítica también sirve como gasolina a formaciones como Más Madrid, que equilibra su oposición al PP en la Comunidad de Madrid con su papel en el espacio de la izquierda a nivel nacional.

Es en esta cuestión donde se situaba el debate antes del verano, en el eterno debate de la mejor fórmula para que el ramillete de partidos a la izquierda del PSOE se presente a unas elecciones en las que la entrada de la ultraderecha en un Gobierno ya no será una amenaza, y pasará a ser una posibilidad real. Las formaciones aplazaron el debate a este mes de septiembre, ante la exigencia de la actualidad política y judicial que no ha dejado de sacudir el tablero durante el parón estival.

Sumar se hace hueco con la vivienda y las críticas al PSOE mientras busca líder

En todo este proceso tiene un papel predominante Sumar. La marcha de Yolanda Díaz cuando termine esta legislatura abre una vacante que nadie parece dispuesto a ocupar. Entre tanto, la coalición busca reivindicarse como socio minoritario del Gobierno, apretando al PSOE en las cuestiones que le son más propicias, como la vivienda o, ahora, la crisis de Ceuta.

El escenario perfecto fue la comparecencia de Sánchez ante el Congreso para informar de la crisis migratoria. Los titulares de Sumar dejaban claro desde el inicio del Pleno que la postura del Gobierno con Marruecos será su principal forma de distanciamiento. La ministra Sira Rego criticó a las puertas del hemiciclo "la política de apaciguamiento" de los socialistas con el país vecino. Unos minutos después, su compañero en Izquierda Unida y el Partido Comunista de España Enrique Santiago reprochaba al presidente que "defender cualquier otra hipótesis" distinta a la responsabilidad de Marruecos junto a Estados Unidos e Israel, "no es creíble",

No es coincidencia tampoco que la nueva líder de Movimiento Sumar, Verónica Martínez, acusara a Pedro Sánchez de falta de empatía con la crisis migratoria, y le haya señalado por la ausencia de críticas a Marruecos por su papel en lo sucedido. Esta formación vivió una crisis ante la marcha de Lara Hernández como coordinadora, y busca ahora avanzar del ruido interno y reivindicar sus posiciones dentro del espacio de la izquierda.

Hace ya meses que este partido y los otros tres que conforman la coalición Sumar -Izquierda Unida, Más Madrid y Comuns- anunciaron la iniciativa embrionaria ‘Un paso al frente’, que más allá de reaccionar al avance de Gabriel Rufián como adalid de la unidad en el espacio político, no ha terminado aún de articularse en nada tangible. Lo único que avanzan las formaciones desde hace meses es que habrá nuevos anuncios y actos en los que no se terminan de articular nada más que eslóganes, lo que evidencia que aún habrá que esperar a que se resuelvan los procesos internos de cada formación.

Esos procesos son ya agua pasada en Más Madrid, que superó sus tirones internos en favor de la ministra de Sanidad, Mónica García. Ha sido ella la que, este lunes, ha añadido declaraciones a la noticia de que la formación denunció a Ayuso ante el Tribunal de Cuentas por la compra del ático en Chamberí. Esto deja claro, por un lado, que será García la que tome las riendas ya desde el inicio de curso para dar la batalla a la presidenta madrileña en las autonómicas -después de varios años centrada en sus labores en el Gobierno central-, y que la profunda crisis que atraviesa Ayuso será su principal baza de ataque hasta que se abran las urnas.

Podemos abre su distancia “sideral” con Sánchez y se articula al margen de Sumar

En todo el proceso de refundaciones y fórmulas de la izquierda, quedaba una incógnita por despejar: Podemos. La formación atraviesa un momento electoral complicado, después de que la ronda de comicios de principios de año les dejara al borde de la desaparición en varios escenarios. Aún así, los morados sacan fuerzas de flaqueza aprovechando la crisis de Ceuta, para reafirmarse como el socio de izquierda más crítico con el Gobierno que, por muy debilitados que estén, sigue necesitando sus cuatro escaños para sus complicadas matemáticas parlamentarias.

Su portavoz nacional, Pablo Fernández, arrancó el curso activando la maquinaria preelectoral, anunciando las primarias para las elecciones autonómicas y locales, y para estar “preparado y listo” ante unas más que probables generales anticipadas. “No esperamos absolutamente nada ya de este Gobierno, lamentablemente”, añadió. Fernández acusó a Sánchez de “inacción absolutamente calculada” con la crisis de Ceuta, le señaló por no criticar a Marruecos, y recalcó la distancia “sideral” que separa a Podemos del Ejecutivo en materias económicas. “Sólo beneficia a rentistas y fondos buitre”, dijo en su rueda de prensa.

Su dureza se reflejó en el Congreso tres días después, cuando la secretaria general de Podemos, Ione Belarra, señaló la "claudicación" de Sánchez ante Marruecos, y que esta ha hecho saltar "por los aires" la postura internacional del presidente como contrapeso de Donald Trump. La líder de los morados apuntó también a "una gran mentira" en la crisis de Ceuta, que comparó con las de Felipe González con los GAL (Grupos Antiterroristas de Liberación) o de José María Aznar con la autoría de los atentados del 11 de marzo de 2004.

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