Kneecap es un trío de hip hop nacido en el oeste de Belfast que ha conseguido convertir una lengua minoritaria en un fenómeno global. Formado por Mo Chara, Móglaí Bap y DJ Próvaí, el grupo mezcla rap, techno y cultura rave con letras en gaélico irlandés e inglés que abordan cuestiones como la identidad nacional, la historia colonial de Irlanda, la defensa de la lengua irlandesa o la solidaridad con Palestina.

A pesar de que una abarrotada sala Riviera no comprendiera absolutamente ni una palabra de las canciones, la conexión entre público y artista es natural y pura. Es más, cuando lanzas un mensaje que habla de identidad, orgullo y resistencia, hasta el gaélico es entendible para un español. El galeico, por cierto, me gusta como suena. Me recuerda al euskera porque ambas lenguas son míticas, vetustas, viajan entre mundos místicos y nacen de la raíz de tierras mágicas, como Irlanda y Euskadi.

Desde lo más hondo de su ser, el grupo es resistencia y orgullo. De hecho, Kneecap hace referencia a una práctica de castigo paramilitar utilizada durante décadas en Irlanda del Norte, conocida como kneecapping, que consistía en disparar a una persona en las rodillas como forma de represalia. Y eso ha sido, precisamente el concierto, un tiro en la pierna al colonialismo. Y, por ende, al sionismo. Qué mejor lugar que España para gritar orgullosamente "Palestina Libre". Precisamente esas dos palabras, fueron lo primero que aparecieron en el escenario. Queda claro que Irlanda y España son los faros en los que debe mirarse Europa. 

La música es divertida y realmente bailable. Bases de hip hop conviven con ritmos electrónicos, sintetizadores agresivos, rapeadas aceleradas y una oscuridad solo amenazada por luces naranjas y verdes. Ambiente de rave en un polígono industrial en una fría noche en Belfast, pero bajo una luna veraniega de Madrid. Buena parte del imaginario de Kneecap queda condensado en las canciones de Fenian, su nuevo disco.

El término "feniano" ha sido utilizado históricamente para referirse a los nacionalistas y republicanos irlandeses enfrentados a la dominación británica, aunque su origen se remonta mucho más atrás, hasta los Fianna, una legendaria hermandad de guerreros de la mitología celta liderada por Fionn mac Cumhaill. Esa mezcla entre historia, política y leyenda atraviesa toda la propuesta del grupo. La canción que abre el disco, Éire go Deo"Irlanda para siempre", sintetiza perfectamente su espíritu: 
“Esto es un movimiento que va de fuerza en fuerza por todo el país. No se nos puede detener ahora. Sigamos juntos por el camino de la revolución. Puño en alto para los gaélicos. Necesitamos tener personas que hablen la lengua. Pero más aún, además de eso, necesitamos contar con una infraestructura social". Al final es simplemente esto: una lengua no sobrevive únicamente por quienes la hablan, sino por la sociedad que decide sostenerla.

El momento más emotivo de la noche se vivió a la hora de interpretar Palestine, canción junto con el rapero Fawzi, de Ramallah. La canción establece paralelismos entre la experiencia colonial irlandesa y la palestina, mezclando referencias históricas, mitología gaélica y sátira política. Para Kneecap ambas historias forman parte de una misma conversación sobre identidad, ocupación y resistencia. 

Más allá del ambiente panfletario y que puede dar pereza a ciertos sectores de la industria musical, los Kneecap tienen la gran virtud de haber encontrado una forma de convertir la rabia y la reivindicación política en celebración. Quitándole banderas y propaganda política, siguen siendo música divertida y con la que gozar en un concierto con tus colegas. Sus canciones hablan de colonialismo, discriminación lingüística, conflicto político o identidad nacional, pero uno puede pasar de todo eso, gozársela en un pogo y cagarse en la corona británica un buen rato: "Británicos fuera, británicos fueram británicos fuera. Estamos completamente desatados", dicen en Brits Out

Hood, su tema más reconocible, también sintetiza el origen marginal y de suburbio: "Soy un chico del barrio. Una escoria, eso es lo que dicen de mí". Una letra sobre identidad, que puede calar en el sentimiento de cualquier joven de barrio de cualquier ciudad del mundo. Y, por supuesto: "Primero golpea a los fascistas, luego sigue la fiesta". Qué lema. 

Antes de terminar, dos cosas. Me habría gustado ver como Móglaí Bap interpreta Irish Goodbye, tema que narra el suicidio de su madre en 2020. Y, por otra parte, ¿comó puede el pobre dj aguantar todo el concierto con el pasamontañas puesto? 

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