Carencias Afectivas nació como banda apenas un mes antes de que el mundo se detuviera. Aquella coincidencia temporal, lejos de frenar el proyecto, terminó marcando el ritmo de su desarrollo: ensayos más pausados, tiempo para afinar el sonido y un proceso creativo que se fue definiendo sin prisas. Desde entonces, el grupo ha ido construyendo un universo propio donde conviven la ironía, la mala leche y una mirada generacional atravesada por la culpa, la rabia o el cansancio de las expectativas adultas.

En esta conversación, la banda habla sobre el origen de su nombre —nacido de una broma en un momento personal complicado—, el proceso que transformó un EP inicial en un álbum completo y el papel que juegan el conflicto emocional y el humor dentro de sus canciones. También recuerdan cómo el trabajo en estudio junto a Carlos Elías, Benito Casado y Pablo Fergus ayudó a pulir un repertorio que llevaba años gestándose, y reflexionan sobre el lugar que ocupa Cantabria en su historia, las expectativas que tienen dentro de la música y la ilusión que ahora mismo domina al grupo.

Pregunta: ¿Cómo os ha forjado el hecho de nacer como grupo un mes antes de la pandemia?

Respuesta: Bueno, tampoco pensamos que haya sido algo definitorio en el grupo, simplemente ha sido lo que nos ha tocado vivir. Por sacarle una parte positiva, nos ha permitido ir más despacio, probablemente más de lo que nos hubiera gustado, y nos ha dado el tiempo necesario para definir muy bien el proyecto.  

P: El nombre Carencias Afectivas es muy directo. ¿Es ironía, diagnóstico generacional o declaración de intenciones?

R: El nombre nace de una broma que surgió en un momento en el que varios miembros de la banda estaban atravesando una situación personal complicada. Antes teníamos otro nombre que no nos acababa de convencer y se nos ocurrió cambiarlo a raíz de esto por Carencias Afectivas, que además nos parece que casa muy bien con las letras y la actitud del grupo. 

P: El disco empezó como un EP de cuatro canciones y terminó siendo un álbum completo. ¿En qué momento entendisteis que aquello ya no se podía frenar?

R: Cuando nos planteamos grabar el EP, llevábamos ya bastante tiempo con el grupo y teníamos un buen puñado de canciones, algunas de ellas que venían de proyectos o momentos previos y que hacían una mezcla poco homogénea. Las 4 canciones del EP eran nuevas y fueron un punto de inflexión, encontramos el sonido en el que dijimos “vale, esto es Carencias Afectivas”. Pero la realidad es que teníamos bastantes temas ya compuestos y simplemente hicimos el trabajo de seleccionar aquellos que creíamos que tenían más sentido para hacer un álbum completo. 

P: Qué mal momento habla de expectativas adultas que encorsetan. ¿Cuál es la expectativa que más os pesa ahora mismo?

R: En la música intentamos tener pocas expectativas, así tenemos menos agobios. Montamos la banda para pasarlo bien y para tener una forma de contar nuestras movidas. Por el momento lo estamos consiguiendo.

P: Habláis de rabia, culpa, hastío y rebeldía. ¿Qué emoción domina ahora mismo a Carencias Afectivas fuera del estudio?

R: La ilusión. 

P: ¿Qué papel juega la ironía en vuestro proyecto?

R: Es un miembro más del grupo. A los cuatro nos encanta estar de coña, con mucha mala leche, siempre riéndonos los unos de los otros y de nosotros mismos. La ironía se transmite de forma natural a las canciones.

P: Trabajáis con Carlos Elías, Benito Casado y Pablo Fergus en La Cafetera Estudio. ¿Qué aportaron ellos que vosotros solos no estabais viendo?

R: La aportación de todos ellos, pero especialmente la de Carlos Elías, ha sido fundamental. Como te comentaba, llevábamos años con algunas canciones y cuando las has escuchado y tocado tantas veces hasta casi cansarte de ellas, es muy difícil ver otros caminos que pueden hacer a la canción crecer. En este punto, un oído externo es clave (además hemos tenido la suerte de contar con un oído excepcional como el de Carlos) para encontrar los puntos débiles de los temas y hacer los cambios necesarios para mejorar el tema.

P: Decís que cuando a Juan Márgalo le va mal, a Carencias les va bien. ¿La banda se alimenta más del conflicto que de la estabilidad?

R: Totalmente. En nuestro caso los momentos de conflicto son los que los mueven a coger la guitarra y querer comunicar algo que nos está pasando. Está claro que se pueden escribir canciones sobre todos los temas, pero yo creo que en la mayoría de los artistas salen con más facilidad después un drama amoroso que después de un miércoles por la tarde en que te meriendas un café con unas magdalenas. 

P: ¿Quién es la inspiración detrás de Alcaldesa?

R: Pues no lo sé, nadie en concreto… ¿Por qué? ¿Te ha recordado a alguien?

P: ¿Qué papel juega Cantabria en la banda?

R: Le tenemos muchísimos cariño. Juan Margallo es de allí, de Torrelavega, y la familia de Julio tiene hace un montón de tiempo una casa en Polaciones, en mitad de la montaña.   Hemos estado tocando un par de veces por allí y la verdad que siempre es un gusto.