¿Estarías dispuesto a renunciar a tu carrera en la cima, con un Pulitzer en el currículum y un sueldo de seis cifras? Mar Cabra lo hizo. No por falta de éxito, sino precisamente por su coste. Detrás del reconocimiento internacional había ansiedad, depresión y una sensación persistente de estar desconectada de sí misma. Hoy, alejada de las redacciones, dirige la fundación The Self-Investigation y trabaja para promover la salud mental en el trabajo. De ese punto de quiebre nace 'Vivir a jornada completa' (Temas de hoy), un libro que cuestiona de raíz cómo entendemos el éxito, nuestra actividad profesional y nuestra vocación.
“En mis 20 años de experiencia laboral he tenido dos problemas de salud mental íntimamente relacionados con el trabajo”, admite sin rodeos. A partir de esa experiencia, Cabra combina relato personal, investigación y reflexión para defender que es posible otra forma de entender la vida profesional, una en la que la ambición, la vocación y el cuidado personal no estén reñidos. Su conclusión es clara: “es posible trabajar más sano, pero hay que aprender a hacerlo”.
Pero 'Vivir a jornada completa' no interpela solo a quienes se dejan la piel en su trabajo. También lanza un mensaje directo a las organizaciones y a quienes las dirigen: no se puede hablar de bienestar sin revisar la manera en que se lidera, se gestiona y se cuida a las personas. En esta entrevista, Cabra defiende que vocación no debe ser sinónimo de entrega total y recuerda la idea central de su propuesta: “Tú eres más importante que tu trabajo”.
Mar Cabra: "Tú eres más importante que tu trabajo."
P.- ¿Cómo estás?
R.- Pues muy bien. La verdad es que ahora mismo estoy en un momento agridulce de mi vida porque mi madre falleció a finales del año pasado y esa tristeza está de fondo. A la vez me encuentro en un momento vital muy bonito porque por fin doy a luz a este bebé que llevo cocinando 3 años. Me encuentro más alineada conmigo y más tranquila que nunca. Entonces, la verdad es que diría que muy bien, pero luego la vida pues tiene sus cositas y de fondo tengo una tristeza profunda por la muerte de mi madre.
P.- 'Vivir a jornada completa', ¿a quién va dirigido este libro?
R.- A todas las personas que trabajen, es decir, a toda la población adulta, porque nos pasamos 80.000 horas de nuestra vida trabajando y muchos de nosotros no nos sentamos a pensar cómo queremos invertir esas 80.000 horas.
La tecnología ha irrumpido en nuestras vidas como una apisonadora, nos hemos adaptado como hemos podido, pero nadie nos ha enseñado a hacerlo bien
Quiero que lo lean todas las personas que trabajen, sobre los llamados trabajadores del conocimiento, esas personas que pasamos tanto tiempo delante de nuestro ordenador. La tecnología ha irrumpido en nuestras vidas como una apisonadora, nos hemos adaptado como hemos podido, pero nadie nos ha enseñado a hacerlo bien. Esta digitalización exacerbada nos está provocando muchísimos problemas de salud, física, mental y demasiado sufrimiento en el trabajo.
P.- ¿Has sufrido mucho en el trabajo?
R.- Claro. Empecé mi carrera como periodista en un trabajo de ensueño, como reportera en un canal de televisión nacional de noticias. Al año y pico empecé a tener ansiedad, algún ataque de pánico y me cogí una baja por 6 meses. Me diagnosticaron una depresión. Después volví y seguí con una carrera de éxito. Me dieron una beca Fullbright. Me fui a Estados Unidos, a la Universidad Columbia, conseguí trabajar en un medio de comunicación a nivel internacional, el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación, llego a lo más alto, conseguimos el Pulitzer, pero me doy cuenta de que estoy quemada y dejo mi trabajo.
He tenido dos problemas de salud mental íntimamente relacionados con el trabajo
En mis 20 años de experiencia laboral he tenido dos problemas de salud mental íntimamente relacionados con el trabajo. Creía que tenía una tara, que me faltaba algo, que no tenía lo que había que tener para ser una buena periodista. Pero no es así, es que el mundo del trabajo, tal y como lo concebimos, el que está mal diseñado y nos lleva a hacer demasiadas horas con demasiada intensidad, a no desconectar nunca. Tenemos que aprender a trabajar de manera más sana. De eso va el libro de mi exploración personal y profesional en la última década. Es posible trabajar más sano, pero hay que aprender a hacerlo.
P.- ¿Lo ves posible dentro de las actuales estructuras de trabajo?
R.- Claro, es posible y te lo demuestro en el libro.
Nadie enseña a ser buen jefe o buena jefa, a gestionar personas y eso es lo que tiene que cambiar
P.- Me refiero a que una parte es de gestión personal, pero hay otra que no depende de ti.
R.- No se cambiará la situación, ni se mitigará el sufrimiento en el entorno laboral, si no se cambia la manera en la que trabajamos desde el centro de las empresas. Las empresas tienen responsabilidad de cuidado que en muchos casos no están ejerciendo y tu jefe o tu jefa tiene igual de influencia sobre tu salud mental que tu pareja, con lo cual ellos también tienen que aprender a hacerlo mejor.
Muchos ascienden porque son buenos en su profesión, pero nadie enseña a ser buen jefe o buena jefa, a gestionar personas y eso es lo que tiene que cambiar. Mucho del sufrimiento que está ocurriendo es porque hay malos jefes.
Mi objetivo es que haya menos quemados en el mundo y para eso cuento mi experiencia con mucho detalle
P.- ¿Si hubieras gestionado tu vida personal y profesional de otra manera, habrías evitado esos problemas de salud mental?
R.- Totalmente. Ahora, si no hubiera pasado por lo que pasé, no estaría aquí contándote lo que he aprendido. A veces el aprendizaje pasa por ahí, por pasarlo mal, por caerse en el camino para poder encontrar otra manera. Dicho esto, a las 'Mar Cabras' del mundo, a la gente que esté todavía apasionada por el periodismo, por su profesión, les diría que se lean mi libro porque hay mucho aprendizaje para que ellos no tengan que vivir lo mismo. Me duele muchísimo que para aprender tengas que pasar por experiencias muy traumáticas, una enfermedad o una muerte cercana, y cambiemos a raíz de eso. Este libro lo he escrito para que tú no tengas que pasar por lo mismo, que no te tengas que quemar. Yo ya me he quemado y eso no lo voy a cambiar porque realmente no puedo volver al pasado, pero. mi experiencia te pude servir. Mi objetivo es que haya menos quemados en el mundo y para eso cuento mi experiencia con mucho detalle. Si implementas gran parte de las ideas que propongo en el libro, tú no te quemarás.
Durante mucho tiempo era Mar persona y Mar periodista, y esa división me ha hecho mucho daño
P.- Te desnudas completamente en muchos aspectos de tu vida, no solo la profesional. ¿Cómo llevas pasar del otro lado, la que haces preguntas, a contestarlas?
R.- Me desnudo por completo contando muchos detalles de mi vida personal, desde mis parejas, mis ligues, hasta lo que pasa con mis amigos, mi familia y lo que pasa a nivel profesional, por supuesto, porque somos seres humanos completos y complejos. Está hecho de manera intencional, yo durante mucho tiempo era Mar persona y Mar periodista, y esa división me ha hecho mucho daño. A tu pregunta de qué tal lo de desnudarse, lo he hecho para que tengas una experiencia humana completa, pero también lo hago para que veas que no estás solo y que no estás sola. Cuando yo me quemé creía que era la única la que pasaba esto, porque la gente no habla de esto.
Sueño con un mundo en el que la Wikipedia, además de poner que Mar Cabra tiene un Pulitzer y muchos otros premios diga que tuvo depresión y burnout
Según datos de de la Unión Europea, uno de cada uno de cada dos profesionales en Europa no se ve con fuerzas de decir que no se encuentra bien en el entorno de trabajo. Tenemos que quitar el estigma a la salud mental, es igual que la salud física. Sueño con un mundo en el que la Wikipedia, además de poner que Mar Cabra tiene un Pulitzer y muchos otros premios diga que tuvo depresión y burnout. Me desnudo para normalizar la conversación sobre salud mental y demostrar que todos somos humanos, que todos vamos al baño. Da igual los premios que tengamos en el armario.
P.- Últimamente parece que hemos avanzado algo en este aspecto y hay muchas personas conocidas que han reconocido haber sufrido problemas de salud mental, sin embargo, parece que reconocer burnout es más dífícil. ¿A qué crees que se debe?
R.- Hay un cómic del 'New Yorker' que menciona en el libro que utilizo en todas las charlas que doy. Hay una persona en un juicio con una mano en la Biblia y otra levantada diciendo: 'Juro decir la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad, salvo que me preguntes cómo estoy, en cuyo caso te diré que estoy bien, a pesar de no estar bien'. Y eso es porque hay muchísimo tabú a reconocer: 'estoy mal'. Tradicionalmente, cuando has dicho en el trabajo estoy mal, te han puesto en una esquina porque no eras un profesional confiable. ¿Quién quiere ser esquinado en el trabajo? Nadie.
Tenemos que generar entornos de trabajo más saludables en donde podamos hablar de cómo estamos sin que eso tenga un efecto negativo en nuestras carreras. Y eso pasa, por ejemplo, por generar conversaciones regulares entre jefes y jefe y empleado, entre jefa y empleada, para ver cómo estás, qué necesitas, hay algo que te está que te está afectando, hay algo en lo que necesitas apoyo. Está demostrado que tener conversaciones regulares uno a uno en ese sentido sobre cómo estás, no tanto sobre lo que tienes que hacer, reduce el burnout.
Dentro de los diferentes trastornos o enfermedades de salud mental, hay todavía algunas que están todavía más en el armario que otras
Pero no creo que en el burnout haya más estigma. A raíz de la pandemia hemos abierto un poquito la puerta hacia la salud mental. La pandemia ayudó a que la salud mental saliera del armario un poco y hablemos más de ello. Yo soy una entre muchos, ahora se ha normalizado más decir estoy quemado, la gente lo habla de manera más natural, aunque todavía queda mucho trabajo por hacer. Lo que todavía nos cuesta mucho más decir es estoy deprimida, estoy triste. Dentro de los diferentes trastornos o enfermedades de salud mental, hay todavía algunas que están todavía más en el armario que otras.
Si las empresas no promueven la seguridad psicológica, están perdiendo competitividad
P.- Puede que pase eso en los círculos cercanos, pero en el ambiente laboral, decir que estás quemado, puede costarte caro, como decías tú misma hace un momento,
R.- Eso es un error. Google investigó por qué sus equipos más efectivos, los de alto rendimiento, eran tan buenos. Llamaron al proyecto Aristótoles y hablo de ello en el libro. Lo que vio es que antes que tener habilidades, de ser los mejores técnicamente, de tener motivación y propósito, la clave era la seguridad psicológica. Si los equipos no sentían que había seguridad psicológica, todo lo demás se iba al carajo. ¿Qué es la seguridad psicológica? Generar entornos en los que sientas que puedes levantar la mano y hacer una crítica, que sientas que tu aportación es escuchada y entornos en los que puedas también decir, 'Oye, necesito apoyo'. Si las empresas no promueven la seguridad psicológica, están perdiendo competitividad.
P.- El periodismo es muy vocacional, igual que la medicina, por ejemplo, todas las profesiones del ámbito sanitario, los cuidados o la enseñanza, pero muchas veces confundimos la vocación con entrega total, ¿cómo se compagina vocación con cuidado personal?
R.- Esa pregunta es la que me lleva a escribir este libro y además a crear The Self-Investigation, que es la fundación que lidero. En los últimos seis años hemos ayudado y acompañado a más de 13.000 profesionales justamente para encontrar esa armonía entre vocación, ambición, equilibrio y cuidado. ¿Por qué es tan difícil? Porque nos han enseñado esta frase de si encuentras tu pasión, no tendrás que trabajar ni un día en tu vida o no sentirás que tienes que trabajar ni un día en tu vida. Esa frase es incompleta, le falta, 'pero no olvides cuidarte en el camino'. Nuestro eslogan es: 'Soy más importante que mi trabajo'. Hay mucha gente que me reta esto. Tenemos que cambiar la mentalidad.
Si tú no te cuidas y no estás bien, no vas a poder sostener tu trabajo en el largo plazo
A tu pregunta, ¿es posible tener vocación y cuidarse? Por supuesto. ¿Y por qué? Porque si tú no te cuidas y no estás bien, no vas a poder sostener tu trabajo en el largo plazo. Si realmente tienes vocación, quieres ser periodista, cooperante o doctora para toda tu vida, si no te cuidas, te pasará lo que a mí, que tuve que hacer una pausa y, de hecho, acabé cambiando de profesión. Yo ya no trabajo activamente como periodista en un medio porque me pase de la raya.
P.- ¿Te planteas volver al periodismo?
R.- Yo entiendo el libro como una labor periodística. Me considero una divulgadora y se puede hacer de muchas maneras. Ahora mi gran reto es comunicar más por redes sociales, trabajar en una redacción ahora mismo no es algo que me motive. Lo que más me motiva es luchar activamente para que el mundo del trabajo sea más sano para todos y todas.
P.- Los antiguos departamentos de recursos humanos son ahora departamentos de Personas para hacer hincapié precisamente en el cuidado, ¿es una pose o funciona realmente?
R.- Estamos en un momento de récord de bajas de salud mental en España. De 2020 a 2024 ha habido un incremento del 70% aproximadamente de bajas en salud mental. El trabajo es uno de los principales factores que influyen en la salud mental de la gente, con lo cual estamos ante una realidad en la que muchas de esas bajas están relacionadas con el trabajo, está afectando a que hay bajas, a que hay absentismo laboral, a que hay falta de motivación, a que los jóvenes no quieren quedarse o no llegan porque dicen: '¿Esto?, yo aquí no trabajo'. Entonces, ahora mismo la salud mental y el bienestar emocional de los empleados debe ser una de las prioridades de las organizaciones. Soy optimista porque he visto a muchas personas de departamentos de recursos humanos y talento diciendo: 'Esto es importante, lo voy a poner en el centro'. Hay bastantes ejemplos de organizaciones a nivel global que están poniendo el foco en esto y sobre todo en la prevención.
Eso es lo que hacemos en Self- Investigation, ayudarles a no llegar al extremo y hay mucha gente interesada. No es una revolución que haya que hacer de este cero, es una revolución que ya está en marcha y creo que es imparable.
En la era de la inteligencia artificial no nos debemos olvidar de la inteligencia emocional
P.- Además, prevenir es rentable.
R.- Todo rentable. Un estudio de Deloitte dice que si tú inviertes 1 euro en prevención de salud mental, el retorno de la inversión es de 5 euros. Es decir, ahorras en bajas, en que la gente esté desmotivada y se vaya, y eso cuesta dinero. Tiene todo el sentido del mundo poner el foco ahí y, además, es que muchas de las acciones no cuestan dinero. Que tus jefes o jefas aprendan a identificar las señales para saber cuándo dar apoyo a una persona de su equipo, que tengan una cultura de cuidado en la que se hagan reuniones una a uno de manera regular no cuesta dinero. Solo tienes que promover otro tipo de cultura que ponga al ser humano en el centro. Hay una frase que me gusta mucho repetir ahora, que es 'en la era de la inteligencia artificial no nos debemos olvidar de la inteligencia emocional'. Y ahora estamos tan locos por la IA que nos estamos olvidando de los humanos. Y no puede ser, porque tu principal activo sigue siendo y seguirá siendo los seres humanos.
No es necesario un gran sueldo de seis cifras para estar bien
P.- Tu currículum como periodista es brillante. Viéndolo desde fuera te preguntas, ¿cómo puede dejar atrás todo eso?
R.- He conseguido muchos logros, muy valorados por la sociedad actual, entre ellos muchos premios, posición y dinero, pero yo no era feliz. La felicidad para mí reside en el ser y yo me había olvidado de ser. Por supuesto, hay que tener dinero para poder vivir, pero no es necesario un gran sueldo de seis cifras, que era lo que yo tenía. Es más importante estar conectado con uno que dejarse llevar por lo que la sociedad dice que es el éxito.
P.- Hay mucha gente entregada a sus trabajos y responsabilidades que no son conscientes de que tienen un problema, se olvidan de vivir y de estar en lo verdaderamente importante.
R.- El libro se llama 'Vivir a jornada completa' y no 'Trabajar a jornada completa'. Pensamos que la vida es lo que ocurre cuando terminamos de trabajar y nos quedamos sin espacio para vivir. Yo planteo un cambio de paradigma. Vivimos todo el rato, desde que nos despertamos hasta que nos acostamos y tenemos que ver cómo podemos incorporar vida en todos los espacios. Por eso tenemos que hacer sanos nuestros entornos laborales.
La Mar del Pulitzer habría seguido con su carrera y no habría podido pasar todos los días que yo he pasado con mi madre
Tenemos que reflexionar sobre cómo queremos vivir y no dejar que la vida nos lleve o que que el día a día nos lleve, porque si no puede acabar pasando que te dé una enfermedad, que a un ser cercano le da una enfermedad y no tengas tiempo para compartir con ellos. La enfermedad de mi madre llegó cuando yo ya había hecho esa reflexión, entonces he decidido cómo quería acompañar el final de su vida y qué era lo importante para mí. La Mar del Pulitzer habría seguido con su carrera y no habría podido pasar todos los días que yo he pasado con mi madre, eso no me lo quita nadie. Estoy muy feliz de haberlo podido hacer.
P.- ¿Podrías darme tres consejos para vivir a jornada completa, dirigidos a alguien que todavía no se ha planteado este tipo de reflexiones?
R.- El primer consejo básico es el recordatorio: 'Tú eres más importante que tu trabajo'. Si tú no estás bien, no vas a poder ser ni buen profesional, ni buen amigo, ni buena pareja, ni buen padre, ni buena madre.
Segundo consejo, no dejes que el uso exacerbado de la tecnología arrolle tu vida. Reflexiona sobre tu relación con la tecnología. Doy muchos consejos de cómo hacerlo en el libro y decide intencionalmente cómo y cuándo conectarte con la tecnología.
Y el tercero, no te olvides de que el bienestar tiene que estar también en el tiempo que estás trabajando. El bienestar y la salud mental empiezan en el trabajo. Por tanto, piensa cómo quieres invertir esas 8 o 10 horas al día que trabajas para no quedarte exhausto o exhausta. Un ejemplo muy concreto, pero hay más en el libro, haz pausas cada 90 minutos, como los fumadores, aunque sin fumar.