La historia de Filiberto Ojeda Ríos es sobradamente conocida en Puerto Rico, sin embargo,  fuera de la isla su nombre se ha mantenido vivo, sobre todo, por una pieza musical: Querido F.B.I., el tema que Calle 13 lanzó días después del operativo policial en el que fue asesinado el revolucionario boricua.

Ojeda Ríos (1933–2005) fue el “responsable general” del Ejército Popular Boricua, conocido como Los Macheteros, una organización clandestina vinculada por las autoridades estadounidenses a acciones armadas y delitos como, entre otros, el robo a Wells Fargo en Hartford (Connecticut) en 1983.

Qué ocurrió el 23 de septiembre de 2005

Filiberto Ojeda Ríos murió el 23 de septiembre de 2005 en Hormigueros (Puerto Rico) durante un operativo del FBI. La versión más difundida en crónicas y resúmenes posteriores señala que resultó herido y falleció horas después, un punto que alimentó la controversia pública y el debate político en la isla.

El hecho tuvo un impacto simbólico añadido por la fecha: coincidía con el aniversario del Grito de Lares (1868), la insurrección independentista contra el dominio español, una referencia central en el imaginario del independentismo puertorriqueño.

La canción que Calle 13 publicó “en caliente”: Querido F.B.I.

Según la ficha histórica más citada sobre el tema, Calle 13 grabó Querido F.B.I. en septiembre de 2005 y la lanzó online en un margen de tiempo muy corto tras la muerte de Ojeda Ríos; su fecha de publicación suele situarse el 27 de septiembre de 2005 y aparece atribuida al sello White Lion.

La canción se convirtió en un gesto cultural inmediato: no era un “single” pensado para radiofórmula, sino una respuesta urgente —y explícita— ante un episodio que, para una parte de Puerto Rico, no se leyó solo como un arresto fallido, sino como una herida política abierta.

El tema también abrió una discusión incómoda: algunos críticos interpretaron partes de la letra como una incitación a la violencia contra autoridades estadounidenses. En respuestas públicas recogidas en resúmenes posteriores, el grupo sostuvo que no debía leerse de forma literal, sino como una expresión simbólica de frustración e indignación política.

Ese choque —entre el rap como desahogo y el rap como mensaje— explica por qué Querido F.B.I. sigue citándose como una de las piezas más abiertamente políticas de Calle 13. no solo por el contenido, sino por el contexto de publicación, casi pegado a la noticia.