The Warriors (1979) es una película de culto que ha generado fascinación entre espectadores de diferentes y sucesivas generaciones. Dirigida por Walter Hill, narra la odisea urbana de una pandilla neoyorquina falsamente acusada de asesinar al líder de la banda más dura y poderosa de la ciudad (los Riffs), obligándolos a cruzar territorio enemigo desde el Bronx hasta su hogar en Coney Island. Basada en la novela de Sol Yurick, la cual se inspiró a su vez en la Anábasis de Jenofonte, la producción de este clásico de culto destacó por filmarse casi en su totalidad de noche en las peligrosas calles del Nueva York de finales de los años setenta; un Nueva York decadente y peligroso previo a la gentrificación y las políticas del alcalde Rudy Giuliani. Por entonces, las tasas de criminalidad eran altísimas en la ciudad, al igual que el deterioro urbano estaba a la orden del día. Pasaba en la Gran Manzana algo similar a lo que ocurría, por entonces, en tantas otras ciudades occidentales: los centros de las ciudades contaban con verdaderos guetos (pensemos en el barrio de Chueca, en Madrid, o el Raval, en Barcelona) que con el tiempo serían reformados y gentrificados (hasta tornarse verdaderos parques temáticos para turistas y ciudadanos adinerados).

El rodaje de la película estuvo lleno de tensiones reales, ya que el equipo tuvo que lidiar con pandillas auténticas que exigían dinero por protección, además de enfrentar una fuerte controversia tras su estreno debido a brotes de violencia real en algunos cines. Lo curioso es que dicha mímesis no tuvo lugar exclusivamente en Estados Unidos, sino que, en España, también muchos jóvenes vieron en la película una representación idealizada de sí mismos en la gran pantalla, lo que les llevó a replicar en la vida real aquello que habían visto en el cine. Junto con West Side Story (1961), Grease (1978) o Quadrophenia (1979), Los Warriors es una de las películas que más impacto cultural tuvo en el ámbito callejero de las calles españolas, avivando una vida pandillera que existía ya en estado de latencia. En los ochenta, estas películas eran vistas en cines contraculturales (como el Covadonga del barrio de Prosperidad, en Madrid) en sesiones continuas, mientras que en los noventa Los Warriors llegó a las nuevas generaciones gracias a la televisión y su programación nocturna: Telemadrid, por poner un ejemplo, dio a conocer este clásico de culto a muchos jóvenes. Lo mismo ocurrió con películas de serie Z como El vengador tóxico (1994), cuyo protagonista, muy probablemente, sirvió como modelo original para Sloth, secuaz monstruoso que aparece en la película de Los Goonies (1985).

Por otro lado, como ya hemos señalado, la película está inspirada en La expedición de los diez mil, también conocida como La anábasis de Jenofonte (siglo V a. C.), discípulo de Sócrates y general que comandó un ejército de mercenarios griegos bajo la protección de Ciro (nombre traducido al inglés como Cyrus) de Persia, ejército que se vio obligado a volver a Grecia (Coney Island) tras la muerte de Ciro en la batalla de Cunaxa frente a su hermano Artajerjes. En su retirada, los mercenarios se vieron acosados por diferentes tribus y gentes asiáticas (en la película estas serían representadas por las diferentes bandas neoyorquinas centradas en aniquilar a la pequeña pandilla de Coney Island mientras trata de retornar a su barrio). Los Warriors representa una especie de analogía subliminal de los hechos acontecidos al ejército comandado por Jenofonte (aventura, por otra parte, que sirvió de referente a Alejandro Magno en su empresa de conquistar Persia y parte de Egipto).

La película está basada en la novela homónima de Sol Yurick, ópera prima publicada en 1965. Aunque al autor de la misma no le gustó demasiado la película definitiva, para un espectador más joven la versión cinematográfica resulta mucho más atractiva, al tiempo que cuenta con numerosas diferencias con respecto a la obra literaria original (diferencias que, a mi juicio, enriquecen el resultado final). Para juzgarlo, sin embargo, nada mejor que ver la película y leer la novela (ambas actividades placenteras que cualquiera puede disfrutar a día de hoy), por lo que no queda más que animar a los lectores del presente artículo a llevarlo a cabo, sin prisa pero también sin pausa. Merece la pena.

Síguenos en Google Discover y no te pierdas las noticias, vídeos y artículos más interesantes

Síguenos en Google Discover

Añadir ElPlural.com como fuente preferida de Google.

Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.

Activar ahora