Hay un gag del Flying Circus de los Monty Python que me gusta mucho. En un pequeño pueblo de Inglaterra, todos sus habitantes son Superman. Todos visten con capa roja y todos llevan impresa una ese gigante en el pecho. Todos, por supuesto, tienen super fuerza, super velocidad y pueden volar. Es un pueblo donde no hay ningún pobre mortal.  De repente, a uno de ellos se le estropea la bicicleta y nadie sabe qué hacer, nadie salvo una persona: Bicycle Repair Man. 

Bicycle Repair Man es la identidad secreta de uno de los supermanes del pueblo que, cuando se entera de lo de la bici, se esconde y se cambia de ropa. Debajo de su capa, de su ese gigante y de sus calzoncillos rojos, tiene un uniforme de trabajo que complementa con una boina y una caja de herramientas. Ante el asombro de todos los superhéroes del pueblo, arregla la bicicleta con una llave inglesa y un inflador. Un hombre común triunfando en un lugar lleno de personas extraordinarias. La vida al revés.

Algo parecido está pasando ahora en estos tiempos oscuros en los que el éxito es el nuevo oxígeno. Tenerlo es una cuestión de vida o muerte. Tener una vida normal de las de nueve a seis y tupper en la mochila es pasar de puntillas por la vida. Y lo sabemos porque hoy en día hay más visionarios que personas normales, más podcasts que temas de conversación, más CEOS que empresas y más Steves Jobs que currantes de los que llenan el cercanías de lunes a viernes. Bastan diez minutos en redes sociales, treinta segundos en LinkedIn, para escuchar a miles de gurús que ponen fecha exacta a la próxima crisis económica, el porcentaje de trabajos que hará la Inteligencia Artificial en 2030, cuándo y cómo será la próxima pandemia o las claves para que tu campaña de marketing sea exitosa. Por supuesto no son opiniones, solo faltaba. Son hechos. Verdades. Piedra sobre Mármol. Palabrita del niño Jesús.

Por no hablar de gente que no ha montado jamás una empresa que te dice cómo tener éxito en los negocios, o personas que no se pueden permitir vivir solas pero conocen los diez pasos (solo diez, eh) que tienes que seguir para ser menos como tú y más como Amancio Ortega. No sé vosotros, pero yo dudo bastante que levantándome a la misma hora que Jeff Bezos y desayunando lo que Elon Musk vaya a salir en la Forbes el año que viene

Quizás hay que aceptar que la mayoría no tenemos ni idea de lo que va a pasar en el futuro, que estar vivos es ir capeando el temporal a ser posible sin molestar al de al lado, y que todos hacemos buenamente lo que podemos. No hay nada malo en no ser millonario antes de los 30. Ni tampoco después.

Y quizás, solo quizás, en un momento en el que todo el mundo es un gurú, puede que la gente realmente especial es la que sabe arreglar una bicicleta.

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